Riqueza desperdiciada y apuestas equivocadas en la economía de Michoacán

Hablar de Michoacán en términos de economía, es inmediatamente pensar en producción agrícola, turística y minero-metalúrgica. Sin embargo, un potencial poco explotado en la entidad está en sus mares, donde el aprovechamiento de las posibilidades que dan los 250 kilómetros de costa, son bajos y las posibilidades llevaría al estado hasta los primeros lugares en producción pesquera.

En 2014 Michoacán registró captura pesquera por cerca de 36 mil 500 toneladas, lejos de estados como Sonora, Baja California o Sinaloa, entidades donde al menos 300 mil toneladas anuales de pesca son registradas.

Mientras que Michoacán, se trata de un estado “pesquero de rivera”, señaló en entrevista para El Despertar, el investigador del Instituto de Investigaciones sobre Recursos Naturales (INIRENA), Arturo Chacón Torres, quien resumió que la entidad “se caracteriza por eso, por cultivar un poco de langosta, un poco de pulpo, de tiburón, pargo, huachinango, pepino y tal vez ostiones, y eso de los llamados de roca”.

El académico reconoce que, “el gobierno estatal, especialmente a lo largo ya de 15 años, si se ha preocupado por incrementar las áreas propicias para la pesca”. Parte de las muestras de ese interés son dos barcos de guerra hundidos en Caleta de Campos para formar arrecifes artificiales. Además de que en Coahuayana, Caleta y Lázaro Cárdenas se ha propiciado la colonización de especies marinas, mediante las llamadas “formas”, que son hechas mediante concreto y que también forman ecosistemas que propician la presencia de peces y otros entes marinos.

Pese a ello, los registros del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), que en 2015 están solo disponibles hasta junio, la producción pesquera se habría visto disminuida en casi un 80 por ciento.

Los retos

Ante este panorama, el investigador resalta que Michoacán tiene dos retos por delante; primeramente, “tenemos la necesidad de hacer acuacultura marina, ya hay la tecnología, solamente hay que ponerla”, externó el investigador.

Chacón Torres ejemplificó  con la posibilidad de implementar jaulas de cultivo elaboradas por la empresa bridge Stone (con reconocimiento mundial), las cuales cuentan con anillos perimetrales inflables y para su mantenimiento, “solamente les tiene que echar en el desperdicio de pescado”, una infraestructura de este tipo hundida en la costa michoacana podría tener amplio beneficio en producción, pero además con la ventaja que es “brava” y la contaminación sería imperceptible en las aguas de la entidad pues, “todo lo que cae se lo lleva el mar”.

La producción en este tipo de jaulas, que se anclan a suelo marino, sería de 150 o 200 toneladas de pescado “de la más alta caldiad, pargo y huachinango principalmente”,  incluso hay infraestructura de este tipo, que mediante radiocomunicación pueden ser alimentadas automáticamente o ser desinfladas y por tanto hundidas durante una contingencia climática o el paso de un barco, para evitar pérdidas de producción o incluso riesgos para operadores.

“Y si eso lo combina con la pesca de altura, después con puertos pesqueros de alto nivel y posteriormente con una cadena en frio, donde llegue Kansas City Southern (empresa ferroviaria que opera en la entidad) y la suba para traer los productos aquí a Morelia”, las posibilidades son de beneficio para un amplio sector poblacional del estado.

El segundo reto se asocia precisamente con la llamada pesca de altura, pues Michoacán carece de un puerto pesquero. “Tenemos el puerto más grande y más importante del pacifico mexicano y desde Canadá hasta la Patagonia, que es Lázaro Cárdenas, pero no hay lugar para un puerto pesquero, ¿Qué es lo que pasa?” resaltó el académico.

Chacón Torres recalcó que hay capacidad para cargueros de séptima generación, que se trata de naves de 500 metros de largo, pero además la entidad cuenta ya con carreteras, ferrocarril y disposición de espacio para líneas de procesamiento de productos.

“No le hemos dado la cara al mar de a de veras”, indicó el investigador, pues en la entidad no se opera ningún buque de pesca,  uno delos dos que hay, “creo que está atracado junto a las oficinas de la Administración Portuaria”, mientras que el otro está arrendado y pesca en otras aguas.

¿Dónde están los buques pesqueros en grande para Michoacán? “Tenemos que darle la cara al mar y pescar lo que tenemos en 250 kilómetros de costa”, destacó Chacón Torres, quien además recalcó casos como el de Puebla, Tlaxcala, Chihuahua o Guanajuato que carecen de litorales y aún así han logrado desarrollar su potencial económico.

El requerimiento y posibilidad en Michoacán es que sus pescadoras pasen “de ser pangueros a que salgan al mar”, mediante la implementación de programas de incentivo de la pesca de alta mar, con capacitación y equipo adecuado.

Para evaluar las posibilidades en una perspectiva, se debe enfatizar que la superficie  de pesca del país en sus costas del Pacifico son más amplias que inclusive la superficie terrestre. “Tenemos más superficie de pesca de mar que superficie terrestre  (…) tenemos zona exclusiva para pesca, todavía 200 millas marinas más en comparación de otros países, esto por la presencia de la isla socorro a 750 kilómetros mar adentro y que es parte del Archipiélago Revillagigedo, su existencia lleva a que las aguas consideradas nacionales se extiendan y  sean un total de 3 millones de kilómetros cuadrados, en los que se pueden explotar los recursos pesqueros, que significa un millón de kilómetros más que la superficie terrestre. Michoacán puede aprovechar tal privilegio.

La riqueza de los mares mexicanos y michoacanos, es tal que incluso se tiene la presencia de buques piratas; “por ejemplo, los japoneses son muy buenos para eso, se ubican entre la línea internacional y la de la zona exclusiva mexicana, pero entran a la nacional, se ponen a pescar y como tienen sistemas de radiocomunicación altamente eficientes, en cuanto los detecta la marina mexicana, salen y se retiran y argumentan que están en aguas internacionales (…) ahí están explotando y mordiendo toda esa pesca que nosotros necesitamos para nuestro país”.

¿Apuesta errada?

Pero pese a las posibilidades avaladas por expertos como Chacón Torres, la apuesta en inversión del gobierno estatal parece apuntar hacia el sector minero, pues en diciembre pasado se anunció un fondo de 74 millones de pesos para impulsar esta actividad, incluso se resaltó que dicha actividad económica puede ser un detonante para el desarrollo de la entidad, al referir que se tiene un gran potencial en la materia.

Pero en base a recientes hechos la duda sobre esta actividad puede establecerse, pues se debe recordar que 18 años atrás la empresa minera Ternium empezó a operar en la comunidad indígena de San Miguel Aquila, pero apenas siete meses atrás los comuneros denunciaron incumplimientos en acuerdos de la empresa, además de manejos opacos y sin beneficio para los habitantes de la zona.

Thermiun “no cumple, no paga (…) dice la empresa que es un cerro de pura piedra, que no hay árboles, pues si ellos se los acabaron. Los químicos que usan los echan al agua que es la potable, baja y da a la toma del agua y está verde, toda grasosa”, denunciaron los vecinos, con lo que también se deben destacar las graves consecuencias que la minería tiene en el medio ambiente y que han sido motivo de controversias mundiales, como el reciente caso de Brasil, donde un rio fue devastado por desechos mineros.

Por último y no menos importante, debe rememorarse el control de las minas por el crimen organizado que fuera revelado desde 2013, además de la exportación ilegal de los recursos producidos, sin que este tipo de prácticas hayan sido detenidas aun, pues en diciembre pasado Guillermo Haro Bélchez, titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa),declaró que en Michoacán aún hay minas operadas por esos grupos y en los últimos meses se decomisaron un millón de toneladas, parte de las cuales tenían por destino el mercado asiático. Equivalen a más de 3 mil tráileres formados uno detrás de otro.

Las prioridades de desarrollo económico merecen un análisis de sus antecedentes y beneficios, pero también sus perjuicios y secuelas, los mares michoacanos ofertan una oportunidad de desarrollo para una de las zonas con mayor marginación en la entidad: la costa. Pero los ojos están puestos en la actividad que ya ha tenido negros antecedentes.

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