Se los dije… (Política en lo oscurito)

Se los dije

Don Cedano está que se lo lleva la jijurria, por no decir el rancho de San Péjele. No es posible que no podamos ser seres sociales y pacíficos por una maldita sola vez. No estamos conformes con lo que tenemos y jodemos al prójimo. Nos volvimos antisociales, eso hace que nos estemos matando entre nosotros, sólo por una mugre idea de sentirnos dueños de algo que nada más usaremos unos días, mientras pasa la vida en la tierra.

Nos matamos por sólo decir que es nuestro territorio, si nos dedicamos a las drogas. Cuando el territorio que necesitan los muertos son solamente dos metros cuadrados. Nos matamos simplemente por decir que somos dueños de la calle si somos automovilistas, cuando sólo vamos de paso. Nos matamos porque nos creemos dueños de otra persona si somos novios, esposos, amantes, padres, o con patria potestad. Nos matamos porque nos creemos dueños de la verdad si tenemos alguna creencia, y bien puedes vivir con esa fe sólo para ti.

Nos matamos porque creemos que somos dueños de una idea si somos políticos, y los políticos son los que más cambian de idea conforme el rumbo del poder cambia. Nos matamos porque creemos que tenemos el derecho de hacerlo, porque nos miran feo, porque no sabemos respetarnos a nosotros mismos ¡Ya basta de muertes!

Si nuestros gobiernos no son capaces de parar la violencia, nosotros como sociedad sí somos capaces, sólo nos falta voluntad, ¡Busquémosla! Ahí es donde la puerca tuerce el rabo ¡No hay voluntad!

Don Cedano, creía, cree o quiere creer que el hombre es bueno por naturaleza; sin embargo, no lo parece. Lo sucedido en Uruapan y Veracruz, el mismo día, le dicen que está equivocado, cada día se está convenciendo de que el hombre es malo por naturaleza. Lo bueno de esto, es que Don Cedano, filosofo como es él, sabe que el hombre tiene esas dos naturalezas y que ha desarrollado más una de ellas porque es la que más  ejercita, y la ejercita porque no hay quién ponga límites, la autoridad se perdió en el discurso, se perdió en su ansia de poder, a la cual sólo la mueve hacia terrenos planos, donde sólo importa la continuidad a la hora de mamar del presupuesto.

 Los criminales, que son hombres con libertades, saben que si delinquen o matan en México no hay consecuencias inmediatas y corren el riesgo de no tenerlas nunca, o corren el riesgo de tenerlas muy suavizadas. Luego entonces, vale la pena ser delincuente si es más seguro que seas libre que un pobre necesitado que vende en la vía pública.

Vemos como gracias a esa libertad, que deja el vacío de instituciones pregonado por San Péjele, la violencia se apodera de todo el país, las autoridades se hacen a un lado con el cacaraqueo de que son pugnas entre grupos antagónicos del crimen y les deja a los criminales un camino muy ancho para caminarlo. Si, no hay límites, todo está permitido. Si no hay castigo inmediato y hay recompensas “jugosas” todo se vale, el que se vea como que todo está permitido, por qué no está prohibido, es sólo un silogismo, que era aplicable hace años sólo en el aspecto psicológico, cuando querías educar a tus hijos, pero ya fue magnificado y trasportado al ámbito operativo de la delincuencia.

 Después, cuando entrabas a la etapa de emprendimiento para crear un negocio, se te decía que los limites eran infinitos en tu imaginación. Ahora esos límites se han tergiversado, se han trasladado a la tierra. Ahora vemos que no hay límites en la generación de maldad… y si para los delincuentes hay ganancias rápidas, es negocio seguro y lucrativo. Ahora tenemos que vivir con que el mal ha llegado a la tierra, y sus consecuencias, que son infinitas, las estamos viendo aparecer y más ahora, porque no hay directrices de combatir a la violencia, hablando ya no es posible. Tampoco es posible alentando, en el discurso, a las madres de los violentos a que hablen a sus hijos, ejemplos: hemos visto que muchos padres los alientan y los lloran como si fuesen personas de bien, los políticos podrán decir, ladrar, señalar, mencionar, aducir, refutar, que la violencia ha bajado, tal y como lo señala la comisión de los “otros datos”.

 Pero en campo, en la calle, los que la vivimos por todos lados del país, sabemos que no ha bajado el índice de violencia; al contrario, ha subido a un nivel nunca antes visto. Diario estamos copados de tanta muerte, que pensamos que México está en guerra contra sí mismo, como la fábula de la cubeta de cangrejos mexicanos, que no se necesita cubrirlos para que no vean la salida, porque no hay necesidad, todos buscarán al que sobresalga para halarlo y vuelva a caer al fondo de la cubeta. Así nos sucede, si alguien sobresale en algo, tenemos que quitárselo, aunque esa persona haya realizado todo el esfuerzo.

Somos incongruentes, somos insanos, somos la maldad aun por inacción, así nos matamos entre nosotros, y no encuentro una explicación más sensata que la que dan los analistas económicos, somos nosotros como sociedad los verdaderos culpables de todo; de la violencia, inseguridad, pobreza, desorden, contaminación, muerte, nadie más que nosotros somos los culpables. Es cierto, el gobierno es tanto o más que nosotros, porque su trabajo, por el que les pagamos, es protegernos. El problema está en que nosotros los elegimos, el problema está en que los encubrimos, el problema está en que toleramos como si fuésemos una novia con mal de Estocolmo, enamorados de nuestros captores, y al final de todo, el gobierno sigue teniendo adeptos, seguidores, simpatizantes y defensores a ultranza.

 Mientras en la calle, en las ciudades, en el campo, sin distinción mueren mexicanos, mueren hermanos de raza, hermanos de sangre, sin que hagamos algo al respecto. El gobierno, a pesar de prometer que con la llegada de la Guardia Nacional disminuirían los delitos, cosa más falsa, con todo y Guardia Nacional los delitos han aumentado, les matan personas en su jeta, y no vemos reacciones fuertes ¿La comisión de los “otros datos” quiere antecedentes o un indicador de que la muerte se ha apoderado del país? ¿Los más de 97 muertos diarios es un indicador? ¿o tienen consigna de dejar que se mueran más hasta lograr romper todos los récords habidos y por haber en muertes, para cambiar la estadística? Quizá, pero, aunque esté que me lleva pifas por tanta moridera, el gobierno no es el único culpable del desastre en el que nos estamos convirtiendo.

 No señores, la sociedad es la culpable, el individuo es el culpable, el gobierno es el culpable, todos participamos, unos por solapadores otros por corruptos e inoperantes. La sociedad es culpable, porque no está unida, porque no está educada en el respeto, perdió los valores, que son las cualidades innatas del ser humano, fueron modificadas por otras más letales y erróneas. Dejamos de lado la honestidad y la responsabilidad, y las cambiamos por la permisividad. Si queremos que esto cambie, necesitamos cambiar todos, si los gobiernos no pueden darnos seguridad, debemos prescindir de esos gobiernos, si hay personas que no encajan en la sociedad, deben ser eliminadas, de la manera que quieran, si es con amor, háganlo de inmediato, no podemos esperar a que el karma o destino o Dios haga su trabajo, mucho depende de nosotros.

 Don Cedano no sabría cómo hacerlo, pero se sumaría a las propuestas que nos ayudaran a ser una sociedad justa y pacífica, mientras eso llega, busca entre las poblaciones del país opciones para vivir en paz y por más que recorre mentalmente cada rincón del país no ve una opción aceptable, que no esté contaminada con la lacra de la violencia, corrupción y muerte. Empecé de norte a sur, primero Tijuana, y vi que tenía 1361 homicidios en lo que va del año, pasé a Agua Prieta y veo que junio sumó muchas muertes, 5 el 10, 9 el 11, así de seguidas; pasé a Juárez, y veo que tuvieron un abril muy violento, lo que no se veía en 8 años, y los diarios sólo señalan que se recrudece la violencia, y ni para irse al Paso, Texas, allá los gringos matan mexicanos.

 Pasamos a Nuevo Laredo, sólo el nombre da escalofríos; llegamos a Tampico, y las balaceras son lo de hoy; bajamos a Veracruz, y vemos aparecer muertos por todos lados, Álamo, Tuxpan, Vega Alatorre, Orizaba, Tierra Blanca, Piedras Negras, Coatzacoalcos, todo podrido. Puebla, la zona huachicolera y asalta trenes y camiones de carga, desde maltrata hasta San Martín Texmelucan; Tlaxcala, robo de camiones de carga; Hidalgo, la nueva cuna del huachicol; Querétaro, que ya se permeó de violentos; Guanajuato, podrido desde Moroleón hasta León, desde Acámbaro hasta San Miguel de Allende; Jalisco, con sus eternas balaceras desde 2009.

 Michoacán, basta ver Uruapan, Zamora, Apatzingán, Morelia, Lázaro, y toda la sierra; Guerrero con los Rojos, Morelos empapado de violencia, Estado de México líder en feminicidios, Oaxaca con una sierra violenta; Chiapas, con la Frontera copada con la Guardia Nacional, recién salidos de la violenta Mara, con zonas de muerte en la selva Lacandona; Tabasco, el edén rodeado de muerte, donde las mujeres y los niños no son respetados; Quintana Roo, con muertes casi diarias en las zonas turísticas, con homicidios múltiples como el de Bacalar, o las cientos de muertes y desapariciones en Cancún, quizá se salve por ahora Yucatán y Campeche, y sin ser ave de mal agüero, no creo que dure mucho, gracias a la fama de ser una de las zonas más pacíficas está siendo asediada por negociantes de tierras que poco a poco la están poblando, no todos los que llegan son personas pacíficas.

 Así que no tenemos mucho a donde ir, sólo que al abismo con todo y la transformación de cuarta que no está siendo efectiva. Como no está siendo efectiva su política económica, ni social, ese afán de cambiarle el nombre a las instituciones o desaparecerlas por sólo tener el poder, sin un análisis previo, nos está provocando problemas a los mexicanos, la violencia es uno de ellos. No queremos decir que la falta de oportunidades la genere, muchos de los violentos ni siquiera son los pobres en busca de recursos para sobrevivir, la genera la inacción del gobierno en establecer límites.

Don Cedano ya les había advertido antes que la violencia no pararía, que alcanzaría niveles desconocidos, hoy se lamenta al tener razón, se los dije, y les digo nuevamente, si no la paramos, pronto pasaremos a ser parte de la estadística, pues la violencia sólo se mantiene mediante ella misma. Don Cedano, filosofo amante de la verdad, seguidor del diálogo, cree que no es necesaria la violencia y que el hombre puede vivir en familia, busca seguidores para armar una nueva sociedad, la sociedad del conocimiento, la sociedad de la nueva conciencia, antes de que se la acaben los violentos.

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