¡Sí lo hago; malo, si no lo hago; malo! (Política en lo oscurito)

¡Si lo hago; malo, si no lo hago; malo!

Mi abuela me decía “no hagas cosas buenas que parezcan malas, luego se presta a malas interpretaciones”, y cómo la política es una carrera de subjetividades, eso quiere decir que todos tienen sus datos, las interpretaciones se dan acorde a esos datos, así que estamos preparados para recibir datos buenos y datos malos, sólo en perspectiva, porque los números son fríos y no tienen partido.

 Hace unos días, el domingo 2 de agosto de 2020, agarraron a “El Marro”, un personaje oscuro, que había tomado fama por tener mucho dinero gracias al Guachicol, una empresa bastante rentable, que tenía como socios a personal de Pemex, pues las mangueras que lo surtían en su mayoría salían de la refinería de Salamanca. Todo podría haber pasado como en jauja, todo sería felicidad, el error que cometió “El Marro” fue retar al gobierno sólo de lengua, no poseía el aparato operativo que tuvo Ovidio, donde aseguró que no quería derramar más sangre inocente. Lo que no sabe, es que dejándolos libres y perdonándolos trae mucha más violencia. La violencia, cuando toma el control el gobierno dura un poco tiempo, si no lo toma, dura toda la vida del cártel.

 Hubo unos días, hace muchos años, algunos viejos recordarán al inefable Luis Echeverría, famoso por la matanza de Tlatelolco, si bien esa mancha no lo dejará dormir sus siestas a gusto, lo que hizo bien fue la razzia de delincuentes comunes que azolaban todo el país. Todavía recuerdo las historias de los viejos, de la edad de mi abuelo, que contaban como llegaban gavillas de facinerosos a esquilmar ranchos, robando, asesinando, violando o quemando las propiedades, era un temor constante. El gobierno en esas épocas, tenía a su grupo especial para acabar con ese lastre, más o menos similar al grupo especial que atrapó al “El Marro”, pero este grupo no tenía un nombre especifico, no existían más que en el imaginario colectivo, pues no eran policías, no eran milicia, pero pertenecían a ambas, que algunos los confundimos con las guardias blancas.

 Estos grupos llegaban y asesinaban a los malosos, en mi pueblo hay una versión bastante peculiar de este actuar en dos eventos desafortunados, en un día cualquiera llegaron al pueblo varias camionetas, las personas que los vieron se espantaron, porque no era nada común que entraran vehículos al pueblo, mucho menos en caravana, mucho menos de lujo y mucho menos con gente armada. Los rumores corrieron muy rápido y señalaron a la extinta Policía Judicial como la encargada de ese teatro. En la cantina del pueblo estaban dos personas con fama de pistoleros, los cuales al ser alertados le pidieron al cantinero que escondiera las armas bajo la barra, por si llegaban a inspeccionar vieran que eran alegres parroquianos departiendo un par de cervezas, nada más.

 Cuando entraron las personas armadas y preguntaron el nombre de uno de los pistoleros, y no se identificaron como policías, supieron que no era el tipo de ley que esperaban, era una más letal. No alcanzaron a tomar sus armas y el cantinero no alcanzó a entregárselas. Allí murieron ellos y el cantinero, de los policías y las camionetas no se supo más. Luis Spota, en una de sus novelas narra también un episodio de ese grupo, del que nadie sabía su existencia en el papel, pero en el campo era muy efectivo. En Salvatierra, Guanajuato, juntaron a las lacras que les hacían la vida imposible a las personas de bien en una plaza y frente a un enorme árbol les dieron la ley fuga, diez segundos para correr y salvar su pellejo. Ninguno se salvó.

 Los derechos humanos hoy pondrían el grito en el cielo, sí, solo eso harían, porque en nuestros días hay tantos juicios sumarios contra delincuentes confesos o no, que hemos visto no se han salvado aun gritando, ni aun tratando de salvarlos por humanidad. Lo que sí supimos por relatos posteriores, es que la de Salvatierra fue la última matanza de ese grupo, que desapareció del mapa, al igual como había aparecido, de la nada. Mientras en los pueblos se disfrutó de poco más de dos décadas de relativa tranquilidad y paz, la cual empezó a morir después del 2010, que se recrudeció nuevamente. Quizá nos haga falta un secretario de gobernación que no le tiemble la mano, o que no esté comprometido con los malos, porque los buenos somos más y queremos paz, nos da gusto y celebramos que haya agarrado a un capo, pero sabemos que no es suficiente.

 Lo que no nos da gusto, es el grado de estulticia con la que se manejan sus bots o sus seguidores, que hace unas semanas culpaban al gobierno del estado del grado de descomposición criminal en la que había caído con el violento “Marro”, era una espiral de muerte muy larga, con un brazo también largo y muy mediático del Cartel Jalisco Nueva Generación, digo, festejamos que atrapen a los malosos, entendemos que son los más débiles los que caen y festejamos que siga la línea de fuerza especiales, aunque ya haya sido utilizada por administraciones anteriores, festejamos que se use el Benchmarking ¿Se sorprenden? Don Cedano es un estuche de monerías, sabe de administración y usa palabras domingueras y anglicismos para sentirse pipiris nice.

 Bueno, ese afamado Benchmarking, no es otra cosa que la réplica de las buenas prácticas, cosa que, si hubiese hecho desde el principio de la administración pejista, se hubiese ganado el corazón de Don Cedano ¡Snif!, ¡Snif!, pero no, como todo viejo terco, le quiere llevar la contraria a esto otro viejo. Sólo de esa manera se entiende toda la sarta de sandeces que comete contra Don Cedano, llevándose entre las patas al país, todo porque Don Cedano está de acuerdo en el progreso del país y el progreso sólo lo entiende cuando las personas tienen las condiciones óptimas para tener un ingreso seguro, se sienten seguros en su casa, tienen áreas limpias, servicios de calidad, como salud, educación, acceso al agua potable, drenaje, electricidad y amenidades, todas las que sus ingresos por trabajo le permitan, así ve al progreso Don Cedano.

 Y ¿En qué le lleva la contraria a Don Cedano? En detener los íconos del progreso, el NAIM, Constellation Brand, en parar el avión, esas cosas que hacen enojar a San Péjele, esas son en las que le lleva la contraria, ya saben, pura necedad, y sólo es por la edad.

Lo bueno, de todo lo malo, es que se agarró al “Marro”. lo malo, de todo lo bueno, es que faltan muchos malos más; pero algo es algo, y entiende Don Cedano que la coordinación entre autoridades municipales, estatales y federales fue lo que permitió atraparlo, no como con Ovidio, ja… bueno, las medallas deberían ser sólo de la justicia, luego empiezan a quejarse de que fue gracias al Estado, otros que a la Federación, porque los políticos son re buenos para colgarse medallas.

 Recuerdo una anécdota, como las que sobran en el país, en una ocasión llegaron a extorsionarnos a la obra las autoridades de un municipio… ¿No debo decir extorsionar?  ¡Ah!, cierto, llegaron unas autoridades a solicitarnos apoyo mediante donaciones en efectivo sin comprobantes, mediante las cuales nos daban factibilidad de construir un edificio. Los permisos y licencias si se pagarían de manera habitual con factura y toda la cosa, y nosotros desde luego sabedores de que nada se podría mover sin engrasar los ejes de la carreta, decidimos no tirar todo el dinero a la cloaca política y negociamos mejorar la calle que daba accesibilidad y servicio al edificio, y ¿Qué creen? ¡Claro! El municipio pidió inaugurarla como obra hecha por su administración, con recursos propios.

Así que no me extraña que se peleen las medallas los gobiernos municipales y estatales, y más si son de dos corrientes políticas (no ideológicas) diferentes. La justicia deberá prevalecer, ante todo. Los políticos, sabemos, ya no son leales ni a sus ideas, ni a sus principios. Ya ven que hemos parafraseado mucho a Groucho con eso de “si no le gustan mis principios, tengo otros”. Así nos acomodamos, como se han acomodado muchos de los políticos conocidos, que no han sido leales a ninguna idea, sólo a sus intereses, aunque en el discurso digan lo contrario, ya la idea se llama poder, el objetivo se llama poder, la meta se llama poder, la ecuación es tener el poder por el poder, y de allí sólo es cuestión de engañar a los que se los dan, y eso suena fácil.

 El gobierno ahora tiene una habilidad para manejar la dualidad tan brutal que sus seguidores no saben ni por donde les llueven zalamerías, que se sienten “por fin representados” en sus planes de venganza. Lo bueno de todo esto, es que todo a su tiempo logra su nivel, porque cuando el gobierno se haya agotado todas las reservas monetarias y no tenga a quien sangrar, ni a que dependencia recortar, ni fideicomiso o fondo que vaciar, va a extrañar a los ricos, a los empresarios que le reportan pingües ganancias, si ya hasta celebra que los paisanos manden remesas, cuando renegaba de ello, y hasta los frenaba en la frontera bajo la instrucción de Trun. Más tarde que temprano la realidad le dará la bofetada que le falta, esa bofetada que le hinche la piel, pues por más que lleva hilos entre los pies, aun no lo sienta la realidad, o tiene la piel muy gruesa, o vive otra.

Son tantos y tan desagradables los sucesos que llevamos en poco menos de dos años, que parece que hemos vivido dos sexenios sin modificar los patrones de conducta. Lo que sí ha aumentado es el gasto, pero no la generación, pronto estaremos como en la crisis de 1996, cuando de un día a otro debíamos más de lo que podíamos pagar, como el infonavit, ja, así veremos a un gobierno displicente, que no busca generar riqueza, sino esquilmar únicamente a los borregos conocidos, sin aumentar el rebaño, displicente con su voto duro, si al final en la política los objetivos han sido principalmente mantener una cuota de votos para eternizarse en el poder. Desde luego aplaudimos que la alternancia haya ganado, lo que no aplaudimos, es que la base política e ideológica sea la misma, las mismas caras, las mismas ideas, los mismos intereses.

 Don Cedano está deseando tener un hueso, véanlo como babea, se muere de envidia, es capaz de decir que gobernaría mejor que San Péjele, así como San Péjele decía de sus adversarios anteriores. Total, si no lo logra, bien podría echarles la culpa de todo, al fin sus seguidores le darán esa razón, y sus detractores tenga o no razón siempre lo atacarán, así que si hago: bueno, si no hago: bueno, lo malo solo está en la percepción que tienen mis enemigos de mí, así que si ustedes como Don Cedano ven que estamos remando hacía atrás y no avanzamos, lo único que tenemos es atenernos a lo que decía Marcel Proust, “lo importante no es descubrir nuevos paisajes, sino en ver todo con nuevos ojos”, así podremos verle lo bonito a este período, que aunque sintamos que vamos en picada, solo es cuestión de voltear la carretera para sentir que subimos.

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