¿Son pocos los que se salvan?

P. Agustín Celis

Es una pregunta que a muchos nos inquieta, ésta misma pregunta la encontramos en la Biblia, y Jesús nos da algunos elementos para entender el tema de la salvación.

Podemos iniciar observando que para muchos, no es necesario hacer algo para alcanzar la salvación. Ponemos nuestra confianza en un Dios misericordioso, pero en el fondo podemos decir que hay una sobrevalorada confianza en si mismo. Qué bien cuando tenemos confianza en nosotros mismos. Qué bien cuando sentimos que los demás confían en mí.

Qué bien cuando puedo contar con amigos con los que hablar de todo, de los que me puedo fiar yapoyar, sin miedo a que me dejen «colgado» o me lajueguen. Qué bien cuando las relaciones con Dios se basan no en el miedo ni en la imposición ni en la costumbre, sino en la cercanía y la confianza.

Pero la «confianza» tiene sus peligros. Tendemos apensar que las cosas malas les pasan siempre a los demás, a mí no. Son otros los que pueden perder su trabajo. Eso no me puede pasar a mí. Los matrimonios que se rompen son los de otros. Los hijos que dan problemas son los de otros padres.

El exceso de confianza nos puede hacer bajar la guardia, no ser precavidos, no «cuidar» y dejar que la rutina, el descuido o la desgana nos envuelvan y nos hagan perder lo mejor que tenemos: la vida, el amor.

El profeta Isaías llega para dinamitar esa confianza y esa inercia que a menudo se volvía pasividad, yproclama que Dios no es como ellos se hanpensado, Que Dios tiene el proyecto de reunir agentes de todas las razas, naciones y lenguas, incluso de otras creencias. Nadie tiene la exclusiva, ni la garantía de la Vida Eterna.

Esa crédula «confianza» está detrás de la pregunta que le plantean a Jesús:

«¿Serán pocos los que se salven?». Es unapregunta que hoy apenas se algunos se hacen. Tan preocupados y ocupados andamos por vivir el presente, por nuestro bienestar, por los asuntos que nos traen los periódicos y revista, que eso de la salvación suena a palabra de otros tiempos.

También podemos caer en la idea de estar convencidos de la respuesta:

¿Cuántos se salvarán? ¡Pues todos! Todas las religiones son igual de buenas para llegar a Dios. Incluso basta con ser buena persona, aunque uno no practique o crea en nada, para salvarse. El infierno, en el caso de que exista, debe estar vacío. Y tienen tanta “confianza” con Dios, con su bondad y su misericordia, que van dejando que la rutina, la dejadez y la mediocridad vayan envolviendo su fe ysu estilo de vida, de manera que apenas sedistinguen de los no creyentes o de los pertenecientes a otras religiones.

Aunque tal vez, con otro lenguaje, la preocupación por la salvación forma parte de la esencia del hombre. Hoy al menos algunos que encuentran tiempo para pensar se preguntan: ¿Cómo hacer que mi vida merezca la pena? ¿Qué

necesito para ser plenamente feliz? ¿Dónde está lapuerta de la felicidad y cómo se entra por ella?. Hay en el ser del hombre un deseo de algo más pleno y en el fondo de todo esto hay un deseo de Dios.

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