Soy Fanese de San Péjele (Política en lo oscurito)

Soy Fanese de San Péjele

No sabía lo que sentía un fan de José José cuando se comportaba, como lo hacía, hasta que me puse briago. Así, briago, no sólo hablaba como José José, cantaba también; tanto, que hasta el cancionero picot se me hacía corto, después de chutarme Secretos, lo pasado pasado, gavilán o paloma, reflexiones, gracias, 40 y 20… me sentía con derechos de reclamar herencia, me cae. No sabía lo que sentía un fan de Juan Gabriel cuando se travestía como lo hacía, porque no se me ocurrió pensarlo ni hacerlo, digo, hay de faneses a faneses, de José José o Chabelo puedo ser, de otros no tanto ¡Arriba Juárez!, ¡Ups! Estoy hablando del que fue presidente, no sean mal pensados ¡Je, je! Don Cedano ya no está en edad de desfiguros.

 Bueno, les decía, no sabía lo que sentían los faneneses de los ídolos, porque no soy bueno para ser fanse de nadie, ni de nada, me da flojera, así que decido dejárselo a los profesionales, a los de hueso colorado que se ven por todos lados, con toda la parafernalia que dictan lo cánones, o sea si eres fan de José José con borrachera incluida, cantando a todo pulmón las canciones de desamor, porqué vivíamos en un país con desamor, ahora no, ahora es puro amor y paz ¡Ah, qué tiempos aquellos!, y la cereza del pastel, con harto alcohol, para que sea creíble, así como los faneses del futbol, que se ponen su playeras amarillas, sus ligueros amarillos, unos postizos en los senos ¿Qué allí no me meta? Tienen razón, el amarillo es sólo para el Perderé, un viejo y lejano partido político perdido en la prehistoria de la política mexicana, que se desdibujó desde hace un par de años, para pasar a ser uno de los ejemplares en peligro de extinción, a lo que Don Cedano está de acuerdo, hay cosas que cumplen ciclos, y ese ya se acabó, y ojalá y no regrese jamás. A la naturaleza le hace bien eso de los ciclos, al país también debe hacerle bien.

Decíamos pues, que los faneses de hueso colorado son aquellos que adoptan toda la parafernalia de sus ídolos, como los que mencionamos. bueno, estábamos en que Don Cedano no sabía lo que se sentía ser fanese de alguien o de algo, hasta que San Péjele en una ocasión, de esas llamada causalidad, no casualidad, se encontró con Don Cedano y le pico la cresta preguntándole eso de que sí era su fan ¿o no?, de que sí era su seguidor ¿o no?, de que si dormía pensando toda la noche babeando por él ¿o no?, así estaban en ese encuentro, platica y platica, y San Péjele le dijo a Don Cedano:

  • Usté viejito cascarrabias, un día de estos, va a besarme la mano, ¡va a ver! ¡voy a ser su ídolo!

Eso le dijo San Péjele a Don Cedano, con toda circunstancia, levantando el dedo índice, afirmando, mientras que Don Cedano a cada afirmación con la cabeza negaba rotundamente, diciendo para sí mismo ¡no, no, no, no, no!, Don Cedano se reía harto de las ocurrencias de san Péjele y le contestaba:

  • ¿A poco? ¿Cómo va ser?, -así dicen los de Tabasco, para decir: no te creo nada-

Así le respondía Don Cedano pues, con dudas, y para sí se preguntaba: ¿Por qué habría de ser mi ídolo?, si representa todo lo que ha combatido durante toda una vida, o sea: al gobierno falaz, que sólo ve intereses propios y no el de los gobernados. San Péjele, con su habitual parsimonia, después de diez minutos respondía:

  • Vas a ver que sí, sólo tenme paciencia, porqué me entregaste un país en quiebra, lo vamos a componer, para que estés feliz, feliz, como todo el demás pueblo, que es feliz con mi gobierno, así que: “paciencia, prudencia, verbal contingencia, presencia o ausencia, según conveniencia”

¿No lo creen?, pos créanlo, así merito me dijo, y Don Cedano, paciente como es, que ha esperado toda su vida ver a México convertido en la potencia económica y política del mundo se sienta nuevamente a esperar, no a que México sea potencia mundial, no a que sea potencia mundial en asesinatos, ni de narcos, ni económica, tecnológica o cultural, sino a que reaccionara y despertara San Péjele, que estaba con la mirada gacha, susurrando algo para sus adentros, se quedó dormido pues, Don Cedano esperaba verlo despertar para increparlo y poderle decir que esa frase que acababa de decir, es del bardo de Veracruz, insigne poeta Javidu. Iba a reconvenirle para que respetara los derechos de autor o que mencionara al menos la fuente de su frase, cuando despertó, o así me lo pareció, agarró desprevenido a Don Cedano así que San Péjele gritó.

  • ¡Fuchi, guácala!

Hasta brinqué de la silla, del susto, pero volvió a agachar la cabeza y empezó a ronronear, ¡Aaaah!, ¡Eeeeh!, ¡Eeeeste!… mientras Don Cedano leía con fruición e interés un ejemplar del Capulinita, ¿Qué ya no existen?, Don Cedano puede leer lo que quiera, exista o no, total, vive de la nostalgia ¡snif! Bueno, mientras San Péjele convencía metafóricamente en sus sueños a Don Cedano de que algún día sería su ídolo, Don Cedano leía el Capulinita, San Péjele puede tardarse lo que quiera en reaccionar, al fin la paciencia es lo que le sobra, 18 años para llegar al pináculo del poder ¿Qué más da unos minutos que duerma entre frase y frase?, Don Cedano como quiera trae de reserva bajo el brazo un ejemplar de Memín Pnguín, el Águila solitaria y los hijos del Ahuizote, para no perder ideología, ni humor.

Pero, estaba apenas viendo a Capulina en la revista que temeroso de los malosos, escondido tras de un poste ¡Con la panza de fuera temblando diciendo “me ache achï!, cuando despertó nuevamente San Péjele de golpe, y gritó “no lo vamos a permitir”, que hasta a Don Cedano “le icho achí” y gritó Don Cedano:

  • ¡Ora, no espanten! ¡Ah, es usted!
  • Don Cedano, si usted no me idolatra como su… prima – ¡ejem! -, como su amigo… Acevedo – ¡ejem!, bueno como millones de mexicanos, para no meterlo en camisa de once varas, y no vaya a ser que se incomoden pues…, si usted no me idolatra, es porqué tengo otros datos distintos a los suyos, pero yo le prometo ¡eto, eto, eto!, ¡que usted me besará los pies, un día estos!

Dijo los pies, así que no se malviajen, ¿Cómo ven a Don Cedano usando frases milenials? Bien, lo sé, está de moda que los viejitos hagan cosas de jóvenes, porqué los jóvenes no quieren hacerlas, por eso de las libertades, las inclusiones, las alusiones, las discriminaciones… fíjense que estos chamacos de ahora han llegado al extremo de querer protestar contra aquellos que chopean el pan en chocolate, por que violan a la tasa y al chocolate, pobres los fabricantes de churros, que representan al imaginario de la perversidad, pues hacen felación a toda boca que se los come, ¡juar, juar! Bueno, sólo decía que San Péjele dijo que le besaría los pies, de pura idolatría, Don Cedano se río a más no poder, se sentía humillado en su capacidad de razonamiento y pensamiento liberal, aquel que le impide idolatrar nada, como San Péjele no juega apuestas, porque Don Cedano estuvo a punto de decirle ¿De a cómo a que no? Y que bueno, porque me hubiera ganado.

 La noticia del día 17 de octubre de 2019, hizo que casi quisiera ir a besarle los pies, de seguro la Comisión de los otros datos se equivocó antes y ahora tomó los datos de Don Cedano, ya ven que Don Cedano se quejó amargamente de los sindicatos, que deberían desaparecer muchos de ellos, porqué ya están podridos hasta los cimientos. Pues ahora que lee con emoción contenida, casi con un grito en el cielo, casi llorando, casi orinándose, casi teniendo ganas de ir a Chalma a bailar de puritita turbación, dije casi, porque no lo voy a hacer, es nomás para que vean el grado de sentimientos encontrados que Don Cedano puede tener en un lapsus de frugalidad, casi frivolidad.

 Les decía que lee con emoción la noticia esa de que renunció Romero Deschamps, le hizo ver el cielo de otro color. Ahora si amo a la 4T. Si se siguen de paso hasta acabar con los sindicatos que extorsionan a la industria de la construcción, que ya está muy castigada por tanto permiso, licencia, manifestación, impuestos sobre nómina, supervisiones y líderes sindicales, no sólo les beso los pies, hasta altar les hago. Volvamos pues a la noticia, Deschamps renunció ¿Sabían? Mis siete lectores hasta pachanga prepararon, hicieron y aun festejan, lástima que, a esa buena noticia, que hacía a Don Cedano un fanese de San Péjele le siguieran otras muy dramáticas, tristes, groseras, que nos dejan con un dejo de impotencia y con la incertidumbre de retirarle la fanesía;

El asesinato de 14 policías en el Municipio de Aguililla, el asesinato de 15 personas en Tepochica Guerrero cuando se atacó al ejército, delincuentes o no, el ataque a militares en Quintana Roo, y lo sucedido en Culiacán, nos muestran que el camino que llevamos no es el correcto. Tengamos o no la culpa todos, tengamos la razón o no todos, el desorden nos llevará a la guerra. Si el estado no actúa, el pueblo terminará tarde o temprano que hacerle frente a la violencia, no se puede vivir con miedo toda la vida, llega a cansar, por mucho que los delincuentes tengan de su lado a la población, el pueblo terminará por hastiarse de tanta violencia, tiende siempre a querer la paz, y el único que debe de garantizarla mediante el uso hegemónico de la violencia debe ser el estado.

 Culiacán será el parteaguas de lo que no se debe hacer, debe ser el parteaguas del desastre de desinformación del estado, aunque San Péjele pague el costo político de la responsabilidad de la liberación del capo, por no poderse permitir el daño colateral, daño que él mismo causó con su plan mal gestionado, ahora lucharemos por no comernos las uñas y los malandros repliquen esa táctica en todo el país, porque el gobierno es permisivo, a pesar de que había cientos de hombres armados cometiendo ese simple delito y no se detuvieron… bueno, lo hecho, hecho está.

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