Sueños que se rompen en pedazos

Sueños que se rompen en pedazos
P. Agustín Celis
Durante varios años parecía que la sociedad había aprendido de tantas guerras y fracasos y se dirigía lentamente hacia diversas formas de integración. Por ejemplo, avanzó el sueño de una sociedad más unida y consciente de la fragilidad del hombre y sus múltiples capacidades, veíamos una sociedad capaz de reconocer raíces comunes y de alegrarse con la diversidad que la habita.
Recordemos como nuestras generaciones pasadas, deseaban un futuro basado en la capacidad de trabajar juntos para superar las divisiones, favoreciendo la paz y la comunión entre todos los pueblos del continente.
También tomó fuerza el anhelo de una sociedad más integrada y comenzaron a darse algunos pasos en nuestra nación. En otros países y regiones hubo intentos de pacificación y acercamientos que lograron frutos y otros que parecían promisorios, pero la sociedad siempre caminaba con la esperanza de un futuro mejor, en condiciones de vida más adecuados para todos los ciudadanos.
Pero la historia da muestras de estar volviendo atrás. Se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos. Pareciera que estamos viendo diferentes brotes de guerrillas internas en la sociedad de grupos que están resentidos con la historia, y pretenden borrar la historia y formular nuevos conceptos y valores humanos.
En varias personas brillaba la idea de la unidad del pueblo y de la nación, pero ahora al ser iluminada por diversas ideologías, crea nuevas formas de egoísmo y de pérdida del sentido social, estas ideologías se expanden enmascaradas bajo una supuesta defensa de los intereses nacionales. Lo que nos lleva a pensar que, cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún.
En el camino de la historia nos hace pensar que el bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día, han de ser el proyecto o la meta de cada ciudadano. No podemos ser mediocres o conformistas con lo que ya se ha conseguido en el pasado e instalarse, y disfrutarlo como si esa situación nos llevara a desconocer que todavía muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos
Hoy en día los medios pregonan la idea de “Abrirse al mundo” pero esta es una expresión adoptada por la economía y las finanzas y se refiere exclusivamente a la apertura a los intereses extranjeros o a la libertad de los poderes económicos para invertir sin trabas ni complicaciones en todos los países. Todo esto busca instrumentalizarnos como producto de mercado en una economía global y así imponer un modelo cultural basado en los productos de mercado. Esta cultura unifica al mundo pero divide a las personas, nos hace más cercanos, pero no más hermanos.
Estamos más solos que nunca en este mundo masificado, que hace prevalecer los intereses individuales y debilita la dimensión comunitaria de la existencia, hace más ricos a algunos cuantos y más pobre al pobre, hace dependiente al que menos tiene del producto de mercado del que tiene, es decir, somos vistos como consumidores, no como ciudadanos y menos como hermanos. Debemos reflexionar, sobre todos estos acontecimientos en la sociedad y ayudar a crear una sociedad más justa y humana.

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