Teatro Matamoros: manual michoacano para la tranza y la impunidad

En un mes como este, pero de hace 10 años, se esperaba la cercana inauguración del entonces llamado “Teatro Bicentenario Mariano Matamoros”. Pero una década después, ni es del bicentenario, ni hay siquiera teatro, no se sabe dónde están los recursos, y peor ahora: no se sabe, por lo menos, donde están sus expedientes.

EL SUEÑO DE UN FESTEJO

El proyecto arrancó desde finales de la década pasada, en el año 2009, con la compra del antiguo Cine Colonial (en el centro moreliano) y un inmueble aledaño, que se ubican al costado poniente de la Plaza de Armas de la capital del estado, apenas a unos metros de la icónica Catedral.

Se trataba de un cine cuyos mejores años habían quedado 20 años atrás y que se había convertido en un sitio de refugio, incluso para indigentes y delincuentes que merodeaban por el corazón de la ciudad.

La administración del Gobierno del Estado, encabezada entonces por Leonel Godoy Rangel, impulsó la construcción del que se llamaría Teatro Bicentenario Mariano Matamoros.

Se presentó entonces como un proyecto de primer mundo, en pleno corazón de Morelia, pues se incluían múltiples escenarios y capacidad de albergar a mil personas para conciertos, 600 de pasarela y 800 de cine.

El 29 de abril de 2009 se instaló el Comité Técnico del Fideicomiso encargado de los trabajos de construcción del Teatro, un proyecto que tuvo el ayuntamiento de Morelia, entonces encabezado por Fausto Vallejo Figueroa.

Tan es así, que, desde el presupuesto de egresos de la federación, de 2009, se etiquetaron 5 millones de pesos en el subsector cultura para “TEATRO BICENTENARIO H. AYUNTAMIENTO DE MORELIA”, decía tal cual aquel documento.

En el presupuesto de la federación, pero de 2010, otra vez aparecieron 5 millones de pesos para esta obra.

Para el 5 de octubre de 2010, mediante un punto de acuerdo, el diputado Emiliano Velázquez Esquivel, en la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados del honorable Congreso de la Unión, argumentó que, en este proyecto, “Se pretende contar con cuatro salas y butacas movibles que permiten realizar cualquier tipo de evento, detonando el turismo y la economía en el centro histórico de Morelia, con capacidad para 900 personas y convirtiéndose en salones multifuncionales”.

“Se exhorta a las Comisiones de Cultura y de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados del honorable Congreso de la Unión a considerar, en el marco del proceso de análisis y aprobación del decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación correspondiente al ejercicio fiscal de 2011, la programación de cincuenta millones de pesos para la construcción del teatro bicentenario Mariano Matamoros”.

Pero además de estas asignaciones, el gobierno estatal obtuvo más recursos y aportó de las propias arcas estatales.

En 2012, ya como Gobernador del Estado, Vallejo ratificó la permanencia del Fideicomiso, creado tres años atrás. No quitó el dedo del renglón, a pesar de que ya era lejano el festejo del Bicentenario.

LAS PRIMERAS ‘COSAS RARAS’

Desde 2012 la Auditoría Superior de Michoacán detectó irregularidades en la ejecución de la obra -durante el proceso de fiscalización de la Cuenta Pública 2011- pese a ello, el esquema de los trabajos permaneció, junto con los personajes encargados de realizarlos.

Para entonces, el órgano fiscalizador reportaba la realización de 42 obras para el Teatro Matamoros, con un monto pagado de 163.2 millones de pesos y 112.8 millones pendientes de pagar a 20 empresas y proveedores.

CASCADA DE IRREGULARIDADES

El gasto ejercido en la obra hasta esos días (2012) –entre pagado y contratado- superaba ya el monto autorizado para ejercer por 267.4 millones de pesos, al sumar un total de 276.04 millones de pesos.

La Auditoría alertaba desde entonces que el fideicomiso había usurpado funciones de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, iniciando la obra sin un presupuesto base, sin diversas licencias y permisos, con adjudicaciones directas sin autorización y con pagos de altos honorarios.

El proyecto iba a costar 33 millones de pesos y estaría listo para 2010, pero para 2015 se realizaron trabajos periodísticos que detallaron que hasta ese año ya se habían gastado 365 millones de pesos, a lo que se suman 28 millones aplicados recientemente para remozar el teatro.

En 2016 la Comisión de Cultura de la LXXIII legislatura propuso la creación de una Comisión Especial Investigadora, pero topó con pared en el Pleno Legislativo que impidió su conformación. Pero para diciembre de ese año, la Comisión de Cultura y Artes del Congreso del Estado detectó que en la construcción del Teatro Mariano Matamoros se violentó la Ley de Obras Públicas al adjudicar de manera directa de 27 contratos, de los cuales 10 son de servicios, 15 de obra y dos de adquisiciones.

LA NUEVA ESPERANZA PARA LA OBRA

El teatro, ya simplemente es conocido como Teatro Matamoros, aunque no se han abierto sus puertas y detrás de ellas miles de michoacanos sólo ven opacidad y dudas.

Pero el gobierno estatal recientemente anunció que la obra se concluirá por fin en este año 2020, y Hugo Raya Pizano, secretario de Comunicaciones y Obra Pública de Michoacán adelantó que con la deuda que se contratará para el estado y el presupuesto asignado a esta dependencia se podrán ejecutar 300 proyectos, entre ellos el Teatro Matamoros.

LA MAGIA DE LA IMPUNIDAD

Pero, ahora se ha dado cuenta de que el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA) solicitó a la Secretaría de Finanzas, a la de Cultura y a la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, el dictamen técnico de la obra que arrancó en 2009 y que se esperaba inaugurar con motivo del Bicentenario de la Independencia, de México en 2010.

Pero de esta obra, al menos en un 209 por ciento de su costo original, no se cuenta con expediente en ninguna de las tres dependencias que tendrían que estar vinculadas con este proyecto y, según Elvia Higuera Pérez, presidenta del Comité Ciudadano del SEA, las respuestas de las dependencias indican que el expediente probablemente se encuentre en el Comité Técnico del Fideicomiso.

Pero hasta ahora no hay castigados por esta serie de irregularidades y no se deben echar campanas al vuelo, hasta no ver concluida la obra.

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