Tierra caliente arde

– ¿Segundo aire de las autodefensas?

La inseguridad persiste, incluso en medio de una pandemia como la actual. La zona de Tierra Caliente es un ejemplo de ello y la situación podría generar hasta el resurgimiento de los grupos de autodefensa.

El tema más expuesto actualmente en medios, es la pandemia de covid-19. Pero en el país y por supuesto Michoacán, la delincuencia no ha tenido cuarentena y sus actos persisten.

Ejemplo reciente, es el homicidio del ex director de seguridad pública de Zitácuaro, César Iván Marín Jaimes, quien al momento de su muerte se desempeñaba como titular de la Policía Municipal de Zamora, Michoacán.

TIERRA CALIENTE, ZONA CRÍTICA

Pero la zona donde la situación de inseguridad se ha tornado crítica nuevamente, es Tierra Caliente, pues las denuncias de que persisten ahi los cobros de cuotas, hasta para las tortillerías, han sido constantes.

En noviembre, del 2019, se dio a conocer que integrantes del Cártel de Los Viagras cobran cuotas de al menos 10 centavos por cada kilo en diversos productos, de lo contrario amenazan con despojar de sus viviendas, incluso asesinar a los afectados.

Se detalló que el cobro de piso también se extendió a empacadoras e industrias de esa misma zona del estado.

Según lo denunciado por comerciantes de esa zona a medios de comunicación, están obligados a pagar los costos de sus productos por debajo de su precio en el mercado, y en beneficio de los criminales, de lo contrario serían despojados de sus propiedades o podrían ser torturados y asesinados.

A esta denuncia se le sumó otra más, en febrero de este año, que se hizo por parte de representantes de 21 organizaciones campesinas, de especialistas agrónomos y defensores del medio ambiente.

Los líderes señalaron que en la zona de tierra caliente los grupos del crimen organizado continúan cobrando “piso” y amenazando a los productores agrícolas a cambio de cuotas económicas..

Los activistas informaron que el crimen organizado ha rebasado a los policías municipales y creado una red de complicidad y encubrimiento para seguir cobrando cuotas a los productores y toda la actividad comercial relacionada al campo.

LA IGLESIA LO DENUNCIA

Pero estas denuncias no han surgido sólo de activistas y comerciantes, la misma iglesia establecida en esas áreas ha señalado estas prácticas.

Cristobal Ascencio Garcia, obispo de Apatzingan, esta semana expuso ante medios de comunicación estos actos.

“Los limoneros y quizá otras personas deben pagar un doble impuesto, esto es una injusticia y a ojos vistos. Un impuesto al gobierno y otro a los grupos armados, porque es una cuota”, señaló el representante clerical.

Sin embargo, admitió que los afectados “no lo denuncian, veo que reina el temor”.

El obispo relató que recientemente un feligrés le contó de estos cobros, “este señor triste me platicaba que ahora, aquí en Apatzingán, los limoneros que no llegan a las 12 del día con sus cajitas de limón ya no se los reciben y en ninguna otra parte pueden venderlos, no se los reciben estas personas que les cobran un segundo impuesto”.

Las tortillas muy caras por lo mismo, hay que pagar el impuesto a estos grupos, “es una lastima, las tortillas, un elemento básico que todos los consumimos”.

“Me preocupa, porque es el bien social el que está siendo trastocado, siendo golpeado y son hermanos que están sufriendo”, añadió. Incluso hizo un llamado a las autoridades y a los autores de estos actos para “que reflexionen y cambien”.

¿SEGUNDO AIRE DE AUTODEFENSAS?

El panorama luce similar a aquella situación relatada por José Manuel Mireles Valverde en junio de 2013.

“Hace aproximadamente tres años y medio o cuatro, estos señores hacen una asamblea en

Tepalcatepec y cada uno de los municipios de esta región con toda la gente productiva de la comunidad, que son los ganaderos, los empresarios, los industriales y hasta los taxistas”.

“Les garantizaron que nadie los iba a molestar, nadie les iba a faltar al respeto, exigirles el dinero, nadie los iba a secuestrar o ejecutar. Alguien le preguntó de qué pensaban vivir y uno de ellos le dijo a la comunidad que su negocio iba a ser única y exclusivamente con los narcotraficantes de la región”.

“Los veíamos pasar por las calles bien armados, varias camionetas, bien armados, pero como si fueran fantasmas”.

“El problema empezó cuando a raíz de tantas ejecuciones de los narcos, los que no murieron decidieron abandonar al país, y como ya no había narcotraficantes a quien explotar o de quien mantenerse, empezaron a explotar a la comunidad, empezaron a cobrarle cuotas y hasta permiso por vivir”.

Así relató en ese entonces la situación José Manuel Mireles Valverde, la historia posterior de expansión, crisis y desarme de los autodefensas, es recordada.

Pero ahora, debido a las condiciones de inseguridad que se viven, el exlíder fundador de los grupos de autodefensa en Michoacán, Hipólito Mora, anunció que a partir del lunes 15 de junio se armó con un rifle y una pistola para su protección.

«Le informo al gobierno federal y estatal, que desde hoy traeré conmigo un rifle y una pistola, y cualquier autoridad que trate de detenerme o desarmarme, me va a tener que asesinar, porque vivo ni a la cárcel me llevarán, ni me desarmarán», dijo a través de su página en Facebook el que fuera líder de los autodefensas en Buenavista Tomatlán.

«Tengo un compromiso moral muy grande con todas las buenas personas que murieron por defender sus familias y sus derechos, que para mí va a ser un honor morir por ellos», agregó.

Aunque no es la primera vez que ha hecho este anuncio, pues en julio y noviembre de 2019 se anunció el posible retorno de los grupos de autodefensa en esa zona de la entidad.

Pero persisten las condiciones similares a las que originalmente provocaron el inicio de ese movimiento.

Entre numerosas denuncias de las condiciones de temor e inseguridad y la pasividad de autoridades de los tres niveles de gobierno para erradicarlas ¿Será (ahora sí) el regreso de los autodefensas?

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