Todo lo que pensamos hoy, ya se pensó antes (Despertar de la tierra )

Todo lo que se piensa hoy, ya se pensó antes.

Leí una frase atribuida a Albert Einstein: «Un ser humano es parte del todo que llamamos universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Está convencido de que él mismo, sus pensamientos y sus sentimientos, son algo independiente de los demás, una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esa ilusión es una cárcel para nosotros, los limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto por los pocos que tenemos más cerca. Nuestra tarea tiene que ser liberarnos de esa cárcel, ampliando nuestro círculo de compasión, para abarcar a todos los seres vivos y a toda la naturaleza», frase escrita por un personaje hace ochenta años, me preguntaba al momento de leerla más de una vez, para que entrara en la roca que tengo por cerebro ¿Acaso no podemos librarnos de los prejuicios y malas normas que nos creamos para contener nuestras debilidades y ser uno solo con la tierra? Digo esto para avanzar algo, Einstein nos unifica con el universo, esta idea me ha venido calando hondo desde hace muchos años, cuando no sabía que existió Einstein, pasado el tiempo descubro sus frases y parte de su obra, descubro a un gran amante del hombre, aunque sus descubrimientos al mundo hayan sido utilizados para situaciones funestas.

Posteriormente, leo una frase atribuida a Sócrates: “Soy ciudadano no de Atenas, ni de Grecia, sino del Mundo”, cuando se suponía que el mundo solo era la Europa y sus confines de África y Asia, y me volví a preguntar ¿Einstein Leyó las frases de Sócrates o existe esa conexión del conocimiento a través del tiempo?, seguramente lo hizo, pero también estoy convencido, hoy, que existe una conexión que nos hace uno con el universo. Esa conexión es la que nos hermana, la que nos libera de fronteras, nos libera de odios, aunque el común tenga que liberarse por los medios que su ignorancia les permite usar, sea guerra, sea esclavitud, execrando el odio, para poder disfrutar la bonanza.

Sócrates vivió hace dos mil cuatrocientos años, Einstein hace ochenta, y a pesar del peso de sus máximas, a pesar del peso de su ideología, no lograron hace un mundo sin fronteras, quizá la conexión del universo tiene que ser pulida, quizá las fronteras del universo tienen que ser borradas de las mentes perversas que ven al progreso como la destrucción de su hábitat y su beneficio personal, aunque su espíritu este vacío y lo tengan que llenar con obras de beneficencia para acallar sus oscuras mentes.

El universo, tratando de mantener un equilibrio, manda de vez en cuando mentes limpias y claras a recordarnos que todos venimos de un mismo sitio, que científicamente hoy podríamos llamarlo el gran Big –Bang, teológicamente podríamos llamarlo Dios, y nos seguiremos preguntando ¿Quién creó a Dios, entonces? ¿Qué originó el Big-Bang? ¿Regresamos a la generación espontánea de vida universal, no ya en la tierra?, ¿El universo es infinito, o está contenido en una gran masa de fractales de escala universal, con miles de universos? ¿Qué es lo que contiene a esos universos? ¿Hay un conjunto de universos contenidos en otras entidades? En realidad no lo sabemos, por qué el universo y el conocimiento está en constante creación, aunque el conocimiento está en el aire, viene de universos anteriores que han cumplido años y van madurando. Esa información está contenida en cada parte del universo que tocamos.

Ahora, nuestra experiencia más tácita es la tierra, ese es nuestro pequeño universo. No tarde, llegará el siguiente pensador que nos amplié el horizonte, y dejemos de ser tan territoriales, tan viscerales, y vayamos nuevamente hacia la creación de infinitos sin fronteras, donde la libertad sea total, y esa totalidad es la liberación de nuestras necesidades creadas por los ávidos de poder, y nos dediquemos exclusivamente a pertenecer, servir y trascender, para integrarnos al universo aquel que nos soltó, ¿En un círculo virtuoso del  eterno retorno?

Cierto, es un eterno círculo, nacer, morir y ayudar a los demás a generar el suyo propio, somos navegantes de este mundo, queremos serlo del universo, debemos liberarnos de las ataduras infernales llamados egos, debemos liberarnos de nosotros mismos, debemos ser uno con la tierra, uno con el universo, es regresar al conocimiento de Einstein, al de Sócrates, al de Paracelso, al de Avicena, al de Tales, al de Zoroastro, y esperar al conocimiento de los nuevos pensadores que deberán llegar, antes de que este ciclo concluya. ¿De dónde sale el pensamiento creativo y de dónde el destructivo? Sale de la memoria del hombre, la memoria, de esa memoria perdida en los tiempos, perdida en el subconsciente colectivo, en la memoria del universo, que en su magnífica organización que todo equilibra: somos parte de la creación.

Todos aquellos que amamos a la tierra, somos personajes solitarios, abandonados del común, abandonados del progreso, abandonados de la sociedad, abandonados de la muchedumbre, excluidos de los beneficios de las revoluciones y sabemos que eso nos importa, sabernos excluidos nos da la seguridad de que vamos por buen camino, nos sabremos elegidos, nos sabremos destinados a mantener el orden del universo, alejados del odio, la inquina de los amantes de un progreso rapaz y de pasiones superficiales, seremos los desprendidos del hombre por el hombre, los desprendidos de la pertenencia social, pasaremos a ser los hombres del mundo y del universo.

¡Ay de aquellos que no recuerden su pasado! Morirán sin saber que su vida pasó de largo, sin lograr ser hombres libres, sino esclavos de sus pasiones, serán meros juguetes de la balanza. Lo qué se pensó antes, era el futuro que les había llegado; lo que se piensa ahora, será el conocimiento del futuro. Todo está escrito en las líneas del universo, y el universo somos nosotros, las células que mantienen el equilibrio de la fauna universal.

 

 

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