UMSNH de la gloria de sus origenes a la verguenza de los desfalcos

La historia del surgimiento y antecedentes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), se remonta a la época colonial y tiene entre sus haberes encuentros históricos y surgimiento de movimientos sociales,  pero en los años recientes la casa nicolaita se ha mantenido en la controversia, debido a los problemas económicos que le han llevado a revisiones, incluso a nivel federal, sobre el ejercicio de sus recursos.

RAÍZ Y MEMORIAS

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, si bien fue fundada en 1917, es la continuadora de una tradición educativa que se remonta al siglo XVI, cuando el obispo Vasco de Quiroga fundó, a su vez, el Real y Primitivo Colegio de San Nicolás Obispo, en 1540, en la ciudad de Pátzcuaro.

El Colegio de San Nicolás se fundó con el propósito de formar sacerdotes para el ejercicio de un proyecto comunitario de raíces renacentistas.

Los valores humanos propuestos por don Vasco de Quiroga, con hondas raíces en el Renacimiento europeo, se convirtieron en el sello característico de esta institución educativa hasta la muerte de su fundador, en 1574.

Sin embargo, fue hasta finales del siglo XVII cuando el Colegio de San Nicolás sufrió profundas reformas en su reglamento y constitución, que sirvieron de base para la modificación de sus planes de estudio, empezando a ampliar su radio de acción al formar no sólo sacerdotes, sino también teólogos, oradores sagrados, historiadores, filósofos, traductores, etcétera.

Mediante real decreto del 23 de noviembre de 1797 se concedió a San Nicolás el privilegio de incorporar en su docencia las cátedras de Derecho Civil y Derecho Canónico.

Después de consumada la Independencia de México y tras una larga y penosa negociación entre la Iglesia y el Estado, el 21 de octubre de 1845, el cabildo eclesiástico cedió a la Junta Subdirectora de Estudios de Michoacán el patronato del plantel.

Provisto de esta base legal, el 17 de enero de 1847 el gobernador Melchor Ocampo procedió a su reapertura, bajo la denominación de Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo. Con ello se inició una nueva etapa en la existencia de la institución.

En la segunda mitad del siglo XIX, en las aulas nicolaitas irrumpieron la química, la física, la cosmografía, las matemáticas y la biología. Laboratorios y bibliotecas se enriquecieron con importantes adquisiciones realizadas por el gobierno michoacano en países europeos, a la vez que su patrimonio se incrementaba mediante donaciones.

En sus aulas han pasado personajes como Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Ignacio Chávez, Melchor Ocampo y Pascual Ortiz Rubio, por mencionar sólo algunos marcados en la historia nacional, se le suman todos los personajes de la realidad contemporánea de Michoacán.

LA AMARGA ACTUALIDAD

Los motivos de que el nombre de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se escuche con más frecuencia e insistencia en noticieros, incluso nacionales, en últimos años son principalmente dos: sus paros y sus problemáticas de recursos.

Los paros de labores se conformaron, para bien o para mal, en parte de la dinámica de la vida de la Universidad, con acciones que han generando consecuencias, cambios y también en algunos casos mejoras. Pero el problema con los recursos ha asfixiado poco a poco la casa nicolaita, al grado de llevarla a las orillas de la quiebra.

La problemática se ha marcado desde hace al menos siete años, para 2015 se dio a conocer que Salvador Jara Guerrero dejó una deuda dentro de la Universidad por más de mil 116 millones de pesos, como parte de los malos manejos administrativos del entonces Rector.

Medios nacionales consignaron entonces que dentro de la administración a cargo Jara Guerrero se aprobó la operación de empresas de subcontratación, propiedad de un funcionario cercano a él, así como el pago de plazas no reconocidas.

Señala que una auditoría hecha a Miguel López Miranda, entonces director de la Facultad de Contaduría, reveló que Salvador Jara validó el desvío de recursos a través de su empresa de Outsourcing Servicios Educacionales López, Sociedad de Responsabilidad Limitada.

Asimismo refiere que Jara no tomó en cuenta dichos estudios y  mantuvo en el cargo al colaborador y posteriormente lo nombró secretario técnico del despacho del ejecutivo, tras su nombramiento como gobernador.

En febrero de 2016 se dio a conocer que  la Auditoría Superior de la Federación (ASF) encontró daño al erario público de Michoacán por el orden de los 6 mil 436 millones 445 mil pesos. El desfalco se descubrió tras auditar la cuenta pública del 2014, ejercida entre los gobernadores Fausto Vallejo Figueroa, Jesús Reyna García y Salvador Jara.

La Auditoría Superior de la Federación también destacó que la Secretaría de Educación en el Estado (SEE) sigue operando con opacidad en el manejo de sus recursos, al no permitir de manera certera conocer el destino de los fondos que recibe de la federación.

Casi un año después, en agosto de 2017, se dieron a conocer los resultados de otra revisión por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre la auditoría realizada a la Cuenta Pública 2015, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) registra un daño patrimonial a la Hacienda Pública Federal por un monto superior a mil 36 millones de pesos.

Los resultados en su conjunto dictaminaron un daño patrimonial a la Hacienda Pública Federal por un monto de mil 036 millones 271 mil 432.05 pesos, durante el primer año de la administración del Rector Medardo Serna González, en el año 2015.

También se detectó entonces que, el 91.9 por ciento del patrimonio con que cuenta la Universidad carece de registro, incluidas las obras de arte. En la revisión del patrimonio correspondiente a “Bienes Muebles” a pesar de que la Universidad reportaba un importe de mil 461 millones 794 mil 807 pesos, esto no se veía reflejado en el inventario que se tiene de los mismos.

La Auditoría Superior de la Federación detectó en 2018 que en el ejercicio de los recursos la UMSNH incumplió la Ley, principalmente en materia de transferencia de recursos, registro e información contable y presupuestal y servicios personales, que generaron un probable daño a la hacienda pública federal por 96 millones 333.7 mil pesos.

En el informe entregado este año por la Auditoría Superior de la Federación al Congreso Federal, que contiene la revisión a la Cuenta Pública Federal del Ejercicio Fiscal 2018, se detectó dentro de la UMSNH un probable quebranto al erario por 96 millones 333.7 mil pesos.

El origen de esta situación, de entrada es que la Universidad no dispone de un adecuado sistema de control interno que le permita identificar y atender los riesgos que limitan el cumplimiento de los objetivos del subsidio, la observancia de su normativa y el manejo ordenado, eficiente y transparente de los recursos, lo que incide en las irregularidades determinadas en la auditoría practicada por el órgano fiscalizador.

De hecho, diputados federales de ocho estados han planteado que mediante el nombramiento de contralores y auditores externos en las universidades, así como la obligación de las casas de estudio de presentar sus cuentas ante las auditorías estatales, buscan aminorar los riesgos de desvío de recursos en esas instituciones.

En el caso de Michoacán se propone una reestructuración de su gobierno interno para evitar los desfalcos.

Pero tras seis años de confirmarse las irregularidades constantes y que suceda cada año, no hay culpables castigados, mientras que la institución trabaja en números rojos.

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