Una duda congelada (Despertar de la tierra)

Una duda congelada

Nos permitimos pedir que se cambie el slogan, “la tierra está muriendo” por: “el hombre está muriendo” por el cambio climático, lo comentamos la semana pasada, y lo reiteramos esta vez, el hombre está caminando hacia su propia destrucción y no se da cuenta, no lo sabe; la tierra no, ella permanecerá ¿Por qué afirmamos que el hombre está muriendo y no lo sabe? Porqué hemos platicado con muchas personas comunes y éstas están preocupadas viviendo, sobreviviendo, consumiendo, atendiendo las necesidades sicológicas de otros. Así que su preocupación, una vez superada su necesidad alimenticia, no va más allá de querer sembrar un árbol, pedir bebidas sin popote y de tirar la basura en los botes asignados.

 Hasta allí llega su grado de impregnación de la consciencia colectiva a favor del medio ambiente, y me pregunto ¿Acaso no ven sus ojos lo que está sucediendo alrededor del mundo? Y les pregunto ¿Saben que fenómenos naturales están afectando al mundo debido al cambio climático? Y la respuesta es -Pues las lluvias están fuertes… ¡Ah y tiembla a veces!… Y efectivamente, no les pasa por la mente que están muriendo lentamente, un poco por lo que comen, un poco por lo que respiran, un poco por lo que beben y un mucho por falta de interés por la vida, llamada ignorancia; y esa apatía se transmite a la muchedumbre.

Así vemos a esas personas vivir su vida sin aspirar a algo más allá que vivir; que se reduce a comer, dormir, comprar, mientras haya comida en el súper, mientras haya un techo donde guarecerse, mientras haya una esperanza de que la sociedad no desaparezca, allí va a estar, sin preocuparse por el futuro. Ellos creen que el futuro no les pertenece, les pertenece el hoy, y lo que hagan hoy, sólo afectará al hoy, ninguna consecuencia tendrá el mañana y si el día de mañana hay algún problema, ese día se resolverá; por lo tanto, una pequeña acción, como tirar una colilla, tirar una servilleta, consideran que no les afecta, ni a ellos, ni a los demás, ni a la tierra.

 Evidentemente no tienen la visión de lo general, no tienen idea de que hay millones de personas que creen que una colilla o una servilleta no es una gran afectación, así viven, y así mueren, como lo hacen las personas que se dedican a la violencia, que tienen un slogan bastante peculiar, que trae similitudes: “mejor un día rico, que toda una vida pobre”, mejor una muerte rica hoy que una muerte pobre dentro de muchos años. Así es la lógica de la muchedumbre.

 Los gobiernos, no se han dado cuenta de que allí es donde deben dirigir sus políticas de gobierno, al subconsciente colectivo. Igual a la forma en que consiguen los votos, así pueden conseguir que las personas se empiecen a preocupar por sí mismas, por su entorno, por la tierra. Las empresas de consumo, de la misma manera como defienden y venden su producto, podrían aportar al subconsciente colectivo para que el hombre empiece a despertar y empiece a cuidar su entorno. Sabemos que eso no vende, por lo tanto, es poco probable que reciba inversión; sin embargo, al largo plazo les redituará en consumidores cautivos por más tiempo.

En 7 estados de la república se han prohibido el uso de plásticos y las tiendas en muchos lugares ya no entregan bolsas plásticas en los consumos. Evidentemente es un paso para la concientización y sería un éxito si el mercado tuviera otras opciones para la venta, distribución, conservación y consumo adicionales al plástico. Las que conocemos, como papel, cartón y vidrio son más inseguras e igual de destructivas, aparte de que se requiere aumentar el tipo y capacidad de carga en el transporte, alimentar a millones de personas sin el uso de plástico ahora es prácticamente imposible. Si bien, las bolsas de plástico, botellas de plástico y popotes terminan en los cauces del agua, no hay aun un producto más eficiente para sustituirlo, sin que se encarezca el producto, pues el vidrio pesa más, se requiere otro tipo de industria para la transformación de la arena en vidrio, otro tipo de destrucción pues, así como otro tipo de contaminante, que se pude reciclar.

 Sí eso no quita que deje su huella de carbono, lo sensato sería dejar de consumir. Si eso pasa las economías colapsarían, para ello la sociedad debería madurar y migrar a otro sistema económico, más amigable. Para ello tendría que reducir su número de habitantes, algo complicado si te dedicas al mercado de consumo, pues entre menos demanda, la oferta se reduce, no hay ganancias, no es viable; así que, por el momento, se tendrán que tolerar los plásticos por unos años más. Mientas se migra a otro sistema o se establece un mecanismo de distribución de alimentos que no requieran ser conservados durante mucho tiempo, en esos años, el plástico seguirá siendo nuestro común denominador. Hoy te quitaron las bolsas en el super, pero no a los envases del producto. Mañana es probable que se cambie a un material más amigable, mientras eso llega, el hombre tendrá que batallar todavía con el fantasma de la muerte por envenenamiento, ya sea por agua, aire, tierra o agua gracias a su sed desmedida de poseer, de tener, de consumir.

 La tierra, sólo se dedicará a rodar, a vivir y a adaptarse a las nuevas condiciones que el hombre le impone, las consecuencias de esa adaptación no serán del todo agradables, pero son parte de su ciclo y los ciclos naturales se cumplen a cabalidad ¿Podría el hombre hacer algo más por él o por la tierra? Quizá no en este tiempo, quizá la esperanza para la tierra haya muerto, lo que no va a morir es la esperanza para la humanidad, que sobrevivirá a esta crisis, como lo ha hecho siempre, aunque los sobrevivientes no sean los mejor preparados, serán los sobrevivientes y tendrán que vivir de alguna manera.

 Recuerdo una anécdota contada por historiadores, que relata la muerte de miles de nativos de Yucatán por enfermedades traídas por los españoles (Castellanos), la inmensa mayoría murió a consecuencia de estas, quedando vivos algunos y no necesariamente los más cultivados. Así le pasará a esta humanidad, cuando la tierra comience a sufrir las consecuencias del cambio climático, cuando la tierra se empiece a sacudir la enorme carga que para ella somos.

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