UNA GOTITA DE ECOLOGIA

UNA GOTITA DE ECOLOGIA

Por: Víctor Verde

Ciudades sin árboles poca esperanza de vida

Les saludo con afecto y con agradecimiento enorme por ceder parte de su tiempo para leer estas líneas, que espero sean de su interés y reflexión.

Hace algunos días me encamine hacia el Parque Urbano Ecológico Cerito de la independencia y para muestra un botón del fenómeno de la sequía, pues este “parque urbano”, que solo lo es en el membrete, está completamente en el olvido; sin plantas de ornato, sin riego, sin manejo en sus áreas arboladas, con basura, plantas macheteadas en lugar de podadas… en fin, un lugar que por su estatus y sus características debería ser bien atendido y con su programa de manejo vigente.

Pero ni la administración pública local le atienda, ni la Secretaría de Medio Ambiente del estado permite que la ciudadanía, preocupada por este parque, participe en su conservación, mediante la creación del Consejo Ciudadano que, igual solo aplica en el papel, pues hemos insistido que se constituya dicho órgano de participación social, pero argumentan que es facultad del gobernador encabezar y organizar dicho consejo. Pero, lo que sí es verdad, es que el deterioro y afectación ambiental y humana acaben con el pulmón principal de la Heroica Ciudad de la Independencia.

Y no solo es el Cerrito de la Independencia, están en condiciones parecidas el Parque Vikingo en la colonia La Joya, el Parque de La Estación y los parques o áreas de donación de toda la urbe zitacuarense y en particular su zonas arboladas, que son literalmente devastadas por el desconocimiento o presión social, pues hay que recorrer la zona del hospital del ISSSTE, donde anidaban y daba inicio el ciclo de vida de los pájaros Martinetes, que en los días de su arribo volaban con desesperación y alboroto, pues sus “hogares” habían desaparecido.

Y no sólo es en nuestra ciudad esta condición, en muchas ciudades del pais no se tiene un programa de manejo de sus zonas arboladas, ni una capacitación adecuada al personal de jardinería o a quienes se les asignan esas tareas.

Debemos recordar que los árboles en las ciudades amortiguan los impactos de los vientos, de las fuertes lluvias, absorben el sonido producido en las grandes urbes, además de absorber el bióxido de carbono y otros gases tóxicos para las personas, inclusive son refugio de fauna endémica y fuente de alimento para muchas especies.

Pasar un tiempo cerca de los árboles mejora el estado físico, disminuye el estrés y mejoran la condición en general de las personas. Pero no nos detenemos en pensar un momento en los beneficios que otorga el tener árboles cerca, más aún cuando por su crecimiento descontrolado o por la presencia de especies de fauna nos afectan nuestros bienes y lo primero que pensamos es en derribarlos, talarlos, con las consecuencias negativas que esta acción conlleva.

Un dato que debemos considerar antes de talar un árbol: se talan 3 billones de árboles por año, lo que representa unos 422 árboles por persona y de seguir a este ritmo solo nos quedan 300 años para tener arbolado en el planeta. Además, hay que sumarle a esta problemática el abasto a la industria maderera. La época de poda y derribo de árboles casi nunca es la apropiada, es decir, los árboles se deben podar o derribar en época fría y generalmente se hace en verano, causándoles daños irreversibles a los árboles, y el profundo desconocimiento en el manejo de las zonas arboladas de las ciudades.

Por ello, cuando estés debajo de un árbol, disfrútalo y admira su belleza y magnificencia, además de su colorido, aromas y variedad de aves que en ellos se posan. Más aun en esta temporada de calor atípico.

Recuerden que: VIVIR BIEN, ES VIVIR EN ARMONIA CON TODO LO QUE NOS RODEA.

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