Una raya más al tigre

La opaca y poco estable relación de los michoacanos con su policía ha tenido un nuevo episodio de tensión. Apenas semanas atrás los uniformados estuvieron bajo la mira por hechos violentos contra una comunidad indígena y ahora ha revivido el conflicto con uno de los puntos más delicados de la geografía michoacana: Tiripetío.

UNA TRAS OTRA

En febrero pasado, también El Despertar hacía recuento y resumen de la situación en la comunidad de Caltzóntzin, perteneciente al municipio de Uruapan. Donde el desacuerdo por el uso de unos predios llevó a la oposición de un sector de la población que desencadenó una gresca entre comuneros y policías.

Dos meses después, el escenario era Arantepacua, comunidad cercana a Cherán; ahí, otro conflicto por predios había tensado la situación entre habitantes de la zona y tras manifestaciones que incluyeron la retención de vehículos, se dio una incursión policiaca, aun no muy aclarada, que llevó a un enfrentamiento que resultó en cuatro muertos y más de tres decenas de heridos, además de vehículos quemados.

En este segundo desencuentro en el año, una de las grandes controversias fue el uso de armas de fuego por parte de los elementos de la Policía Michoacán que participaron en ese operativo. Se llegó a pensar que el todavía procurador de Justicia, Martin Godoy Castro, antes mano derecha del “virrey” Castillo, iba a ser cesado por este hecho, pero no se dio.

Ahora, en una muestra de mucho “aprendizaje”, las fuerzas policiales, otra vez dos meses después, vuelven a incursionar contra otro grupo indígena, usando armas de fuego y con automotores incinerados, nuevamente. Se trató de la Escuela Normal Rural Indígena de Tiripetío, lugar que, además ya tiene un episodio similar en el pasado.

EL ANTECEDENTE

El 15 de octubre de 2012, se dio el desalojo de las escuelas normales de Cherán, Arteaga y Tiripetío, Michoacán, tomadas por estudiantes desde el 4 de octubre de ese mismo año. El operativo encabezado por fuerzas federales dejó un saldo oficial de 176 estudiantes detenidos, 13 autobuses y vehículos oficiales incendiados, 10 policías heridos y un número no determinado de estudiantes lesionados.

Este se dio luego de un infructuoso diálogo entre autoridades y normalistas que están en contra de la reforma curricular.

Las imágenes de aquellos hechos dieron la vuelta al país y la discusión sobre la legitimidad de las acciones de los normalistas, se tornó álgida entre diferentes sectores.

UNA MIRADA AL PASADO

La Normal Rural de Tiripetío, “Vasco de Quiroga”,  fue  fundada el 22 de mayo de 1922, en Tacámbaro Michoacán,  instaurando así  la primera institución formadora de maestros rurales en toda América Latina. Posteriormente su sede se trasladó a los Municipios de Erongarícuaro, Huetamo y Zitácuaro, hasta que finalmente en 1949 se trasladó a su sede actual, el pueblo de Tiripetío. En 95 años de su existencia ha dado a la sociedad mexicana 13 mil maestros rurales.

En su inicio, el combate de los normalistas rurales fue en contra del poder de los hacendados y el clero, quienes veían amenazados sus privilegios y prerrogativas propias del Porfiriato. A partir de la década de los 40s las normales rurales  comienzan a luchar en contra de la reducción de matrícula, el cierre de sus propias escuelas y la defensa de la educación pública, resistiendo los incesantes ataques de los gobiernos federales y estatales.

En los últimos años, los adeudos de presupuesto para estas instituciones, así como la reforma educativa y los cambios en la currícula de materias de la institución, han sido los principales motivos de lucha de sus estudiantes.

Sin embargo, se debe decir que los métodos usados por ellos, han generado desacuerdo de un amplio sector de la población, creando controversia sobre sus acciones y la respuesta a esta por parte de las autoridades.

EL NUEVO EPISODIO

La mañana del pasado miércoles, 21 de junio, un grupo de estudiantes de esta institución retuvieron un vehículo, el cual posicionaron sobre la vía de tren que pasa cerca de esta tenencia moreliana y le prendieron fuego. Lo que provocó que quedaran varadas cuatro locomotoras.

Después de un diálogo con policías se había retirado el vehículo, pero momentos después se puso sobre las vías y se incendió otro de la empresa Telmex.

La acción, se trataba de una protesta para demandar el pago de unas becas y recursos económicos que el gobierno les prometió.

La respuesta, fue un operativo con el que policías ingresaron a la institución, y que tuvo como contestación una resistencia de parte de los alumnos con piedras, palos, bombas de fabricación casera, cohetones y objetos metálicos, como señaló la propia Secretaría de Seguridad Pública. Otras dos unidades fueron incendiadas por los normalistas.

Horas después no sólo este encuentro era lo que circulaba en las redes, sino algo aún más grave, el vídeo de uno de los estudiantes con una herida en la cabeza. Las descripciones de los videos señalaron que se trataba de una herida por arma de fuego, el Secretario de Seguridad Pública de Michoacán, Juan Bernardo Corona Martínez, negó el hecho.

Pero otro vídeo, también en redes, mostró que los policías habían accionado armas de fuego, entonces la Comisión Estatal de Derechos Humanos, decidió iniciar una investigación por los hechos.

Mientras tanto, Gael Solorio Cruz, normalista de Tiripetío, que recibió un disparo en la cabeza, está en coma inducido debido a la gravedad de sus heridas.

El resultado: el subdirector de Seguridad Pública, Antonio Paniagua Arce, fue dado de baja de manera definitiva de su cargo y será investigado por el área de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad Pública, tras haber participado en el operativo, y el director de Seguridad Pública, Fidel Ortiz Barragán, continúa en su cargo y solamente fue retirado temporalmente, mientras se deslindan responsabilidades.

NI COMO DEFENDERLOS

El actuar de la policía no se ve avalado por sus resultados anteriores, pues justo días antes se había dado a conocer que Michoacán se encuentra entre los cinco estados del país que concentran el 53 por ciento de las quejas por desaparición forzada. Además se ubica entre las primeras entidades con más detenciones arbitrarias y tortura. Esto conforme a los datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) contenidos en el estudio “Los Derechos Humanos y la Corrupción en México”.

El mencionado estudio fue presentado en este 2017 y su elaboración corrió a cargo de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Organización de las Naciones Unidas, con datos de entre 2000 y 2014.

Michoacán ocupa la segunda posición en México en detenciones arbitrarias, sólo por debajo de la Ciudad de México, pero además es la entidad que se encuentra en la segunda posición nacional en cuanto a quejas por tortura en el país presentadas ante la Comisión Nacional.

Las incursiones con uso de armas de fuego ante grupos que portan solo palos, piedras, machetes y en el mayor de los casos, bombas de fabricación casera, se empiezan a señalar como lo más grave en que incurre la Policía Michoacana. Dos episodios similares, en menos de un año, así lo muestran.

La de por si mellada confianza en la policía se ve aún más debilitada con estos hechos y nuevamente les pone bajo la lupa de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Finalmente hubo  “corte de cabezas” en la corporación, por los disturbios, ¿se recupera así la confianza de los ciudadanos en su policía?, ¿Cuánto pasará para una nueva controversia similar?

No menos importante es señalar que hay descontento por parte del sector indígena en la entidad, pues los ataques que en líneas más arriba se enumeraron y que se han posicionado como los más trascendentes en esta primera mitad del año, se han dado contra grupos indígenas, lo que ha tensado aún más la relación de los pueblos originarios con  los azules, que ya son excluidos de las labores de vigilancia de alguien zonas, precisamente por esta desconfianza.

Una raya más al tigre.

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