VOLCÁN EL PARICUTIN Y RUINAS DE SAN JUAN PARANGARICUTIRO

Por: Aidé Espinoza

En los alrededores de Uruapan se encuentra el volcán más joven del mundo y el único que el ser humano ha visto nacer: “El Paricutín”.

Considerado como una de las maravillas naturales del mundo, el volcán sigue atrayendo a gente que quiere verlo y aprovecha para conocer las poblaciones cercanas, como Angahuan, para admirar la fachada de estilo mudéjar de su iglesia y ver la fisonomía de todas las casas con techos de teja.

En el mismo Angahuan se encuentra un mirador en un campamento turístico y desde ahí se puede apreciar el volcán Paricutín, la trayectoria que siguió el flujo de la lava y las torres de la iglesia de San Juan Parangaricutiro, único rastro del sitio donde se encontraba el pueblo.

El Paricutín es el cráter más joven del mundo

Comenzó a formarse en febrero de 1943. Es un cono volcánico, con mucha arena negra y piedras basálticas, con 2.800m.

A pesar del tiempo que ha transcurrido desde que el volcán hizo erupción, todavía se ve el sendero donde antes había una gran vegetación y hoy es sólo un camino agreste debido a la lava, mismo que conduce a donde fueron enterrados los poblados de San Juan de las Colchas y Paricutín.

Dionisio Pulido fue la única persona que vio nacer la escoria, según dicen, él mismo contó que escuchó un fuerte ruido que provenía de las entrañas de la tierra, mientras trabajaba su parcela, en las cercanías de la población de Paricutín. Fue entonces cuando sintió cómo la tierra temblaba bajo sus pies.

Asustado, corrió en busca de su familia, y pudo ver el humo que salía de entre los surcos, aunque no fue hasta el mes de mayo, del mismo año, en el que el volcán hizo erupción.

Otros testimonios de los habitantes de los pueblos afectados señalaban que días antes de la erupción se desató una plaga de chapulines, que hubo temblores y hasta lluvia de ceniza.

Este fenómeno creció sobre el campo liso, siete metros en las primeras 24 horas y en el transcurso de una semana su tamaño ya era de 50 metros de altura, hasta llegar a los 600 que tiene en este momento.

Su actividad fue de 9 años, 11 días y 10 horas y sepultó dos poblados, el primero desapareció quedando totalmente enterrado por la lava y del segundo sólo dejó parte de la iglesia que existía en el lugar.

Hasta este momento es uno de los grandes atractivos de Michoacán y una de las muchas historias que se cuentan en este estado.

La caldera se localiza en una zona despoblada, entre San Juan Nuevo Parangaricutiro y Angahuan, situados a 15 y 40 kilómetros de Uruapan, la segunda ciudad más poblada del estado de Michoacán.

Es un lugar todo verde, con colinas (muchas con forma volcánica), cubierta de pinos en las alturas e inmensas plantaciones de aguacate.

El esfuerzo para llegar será muy diferente si dispones de carro particular o viajas en autobús:

Si viajas en auto hay dos aparcamientos, uno de ellos justo en el pie del volcán, con lo cual la caminata se limitará a la subida unos 45 minutos aproximadamente.

En otro caso si el viaje es en autobús, su parada “más cercana” está en Angahuan, sobre la carretera. Como el volcán queda lejos, la caminata hasta el cráter supone unas 5 horas de marcha, es por ello que muchas personas contratan servicio de caballos para evitarse semejante esfuerzo.

Es un lugar idóneo para esas personas que les encanta la aventura y los lugares al aire libre.

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