Y las cosas se ponen color de hormiga (Política en lo oscurito)

Y las cosas se ponen color de hormiga

El plan de austeridad republicana si le da miedo a Don Cedano, no le gusta nadita. Eso de ser pobre, salvo que sea un pobre diablo, pero eso es otra cosa, eso de austeridad, saliendo de la boca del pejidente suena a una nueva colonización y una nueva etapa de agachados. Si bien San Péjele está preocupado por darle nota de hora feliz “miel” a sus chairos, con cada dislate que dice y que, aunque grotesco o falto de lógica o información, aun así, estos aplauden cual focas y lo defiende a pie juntillas.
Independientemente de si la frase es buena, lógica, ética y justa o es una regada, le hacen fiesta y disfrutan ofreciéndose como carne de cañón. Hacen fiesta por cada torta, taco o jugo que se toma su apá, en los sencillos changarros del país. No creemos que sea malo que lo haga, muestra sencillez, pero esa apología de la pobreza no nos lleva a buen derrotero, salvo que queramos regresar al México de los setentas. Ese México pobre que vivió Don Cedano. Sabe de lo que habla pues.
Toda esta pantalla de paternalismo y pobreza meliflua, nos va a hacer un país de pobres mentales y regresaremos al paternalismo tanto tiempo combatido y denostado por el mismo san Péjele, aquél de los gobiernos anteriores que tanto combatió. Nos gusta sí que combata a la corrupción, que meta a la cárcel a todas las ratas de la calaña que sea, que sean sometidos a trabajos forzados… digo, si pagamos que paguemos por algo que también deje un beneficio… nos gustaría que combatiera la violencia y ya no culpara al aumento de esta a gobiernos anteriores, ahora le toca resolver.
Nos gustaría que se acabara el narco, los sindicatos que solo son salvoconductos que tienen un registro, pero no tienen trabajadores ni patrón. Eso nos gustaría, pero eso de llenarse de pueblo pronto nos va a cansar ¿Y el país? Bien, gracias. Le repito a San Péjele, y vayan y díganselo, está descuidando lo verdaderamente importante, que es la administración del país llamado México, del cual es la institución principal llamada presidente de la República.
Entiende Don Cedano que San Péjele está peleado con las instituciones, por lo tanto, está peleado consigo mismo, ¿Qué le va a hacer si ya es presidente? Pues que se dedique a serlo y a defender a un México que ya lleva una línea económica muy bien establecida y una política bien definida ante el mundo, y somos bien vistos en diversos países, tanto que nos prefieren como destino de playa y de interés histórico por los miles de lugares con ese referente y ese México que otros desean, es el que pertenece a todos los mexicanos y deberíamos estar orgullosos y defenderlo hasta de nosotros mismos.
Ese México que queremos, con todo y sus diferencias políticas, étnicas, o económicas, no sólo le pertenece a los besamanos de San Péjele, que quede claro. No sólo a aquellos que aplauden hasta cuando el viento le levanta el gallito feliz, y sería bueno que San Péjele se entere que no todos buscamos la elevación espiritual y social mediante la aceptación de la pobreza austera, muchos no hacemos apología de la pobreza ni queremos ponerla en la balanza, aunque entendemos que la pobreza no sólo puede ser de dinero, o de espíritu, puede ser de diversa índole.
No queremos ser pobres San Péjele, déjenos ser ricos, porque ya lo somos, sólo quítenos la escoria, a las rémoras que viven de nuestro sudor. Queremos ser ricos, ser la nación aquella que dominaba Mesoamérica, la nación que dominaba la astronomía, las matemáticas, la ingeniería, la arquitectura, la poesía, y además eran valientes guerreros. Queremos ser aquella nación antaño poderosa y rica antes de la llegada de los Castellanos, ahora llamados españoles. Éramos seres superiores en nuestra tierra, sin otros poderosos metidos en la penumbra dominando a los débiles. Éramos superiores porque nos habíamos superado, sobrevivimos a malpaís, sobrevivimos algo ajetreados a los Castellano, sobrevivimos a los imperios, sobrevivimos al neoliberalismo.
Queremos vivir una nueva etapa, no al nuevo neoliberalismo que la CNTE ve en San Péjele; pero no cómo lo ve San Péjele al día de hoy: la superación de este país se logrará regalando dinero, pronto seremos los hijos del gobierno, que aunque sabemos que el gobierno no genera riqueza, si se adjudica el reparto de esta, reparte los bienes como si fuesen suyos y no producto del esfuerzo de la clase trabajadora, que es esquilmada, la que paga todo el aparato de gobierno y sus programas sociales, mediante la imposición de los llamados impuestos, que a nuestro saber San Péjele no ha hecho el intento de bajarlos.
Nuestra gente en México no quiere ser pobre, quiere oportunidades de trabajo, quiere seguridad en el trabajo, no quiere regalos, quiere sentirse útil. Su riqueza más anhelada es salud, comida y techo, pero, así como están las cosas, a pesar de lo magro que se ve el sistema de gobierno en avance socio económico, los chairos están felices por todo lo que han “avanzado” en estos escasos dos meses. Son felices pues sienten que México es otro desde el primero de diciembre de 2018.
Los demás seres comunes y corrientes, más corrientes que comunes, no vemos ese avance, vemos retroceso, a lo mejor nos equivocamos, ¡Ojalá y me trague mis palabras!, o todo este esperado cambio que nosotros los fifís no vemos ¿Serán como la fábula del helecho y del bambú? Esperaremos seis años para ver las raíces que echó para salir a relucir, y está probando nuestra paciencia, ¡Eso es!, ja, pero es que sí; nos preocupamos en serio cuando hace lo que hace el prejiso, tanto es que sus baños de pueblo ya suenan a lo absurdo, ni siquiera José Mujica se enaltecía de tanta arrogancia por pregonar y hacer apología de la pobreza, creo que ni los trinitarios descalzos ni los templarios, los de a deveras, no los de hoy eran tan parcos en su forma de vida como quiere hacer de la suya San Péjele, pareciera que ya le agarró el modo y tiene feligreses, mientras el país que se las arregle como pueda, total, si se las arregló con las ratas, será más sencillo hacerlo con los simples y honrados hombres de este gobierno.
Pero las cosas desafortunadamente para el prejiso no son como las idealiza. Ni México está preparado para vivir una austeridad republicana, aunque si esté de acuerdo en castigar al despilfarro, a la corrupción e impunidad. Símbolos de la injusticia. Esa austeridad y confianza que le da un pueblo enamorado de sí, no le bastará para protegerlo. Ese exceso de confianza le puede generar algunos problemas ¿Podrá decirle alguien, con más necedad que él, que en México existen grupos que le pueden sacar un susto y también son pueblo bueno y sabio?
Si bien dice tener confianza en un pueblo bueno y sabio, lo que debe saber es que aunque no le guste hay diferencias abismales en nuestros pueblos, hay un pueblo malo e ignorante que ama la violencia y el latrocinio y tiene que ser suprimido. ¿Cómo podemos probarlo?, simple: basta verlo en el aumento de la violencia en todo el país, en el aumento de los casos de robo, de los casos de secuestro, de los casos de feminicidio, de los casos de secuestros a jovencitas que están generalizándose ya sea en el metro de la ciudad de México o en las calles de Morelia.
La sociedad se está descomponiendo en algunos lados, a eso si debe temer San Péjele, ese pueblo también mexicano no se tocará el corazón, porque no tiene, para herir. Y en su caso es vulnerable, porque necea que el pueblo bueno lo cuida. No lo dudamos, pero siempre hay límites y lugares, hacía ese pueblo malo, descompuesto, vividor, dirigir las políticas hacia una austeridad y pobreza no nos llevará a nada bueno, pues el mundo nos podrá comer y hacernos desaparecer. La maldad surca los cielos y nosotros debemos estar preocupados por las frases del presidente que no quiere ser presidente, quiere ser el amigo de todos, menos presidente. ¡Bah!, si bien le dan puntos y popularidad no abonan al crecimiento del país.
Hagamos un ejercicio simple ¿Cuánto hemos perdido, versus, cuando hemos ganado? Dicen los chairos que se ha ganado en el combate al Guachicol, ¿Cuánto? No sabemos. Lo que sí sabemos es que a pesar de la tan sonada ganancia de Pemex por “vender” legalmente el combustible en las estaciones de servicio no le alcanzó para que Fitch lo catalogara diferente, en cuanto a oferente de deuda lo bajó a BBB-, tampoco para que siguieran robando o para que siguieran apareciendo tomas clandestinas, y menos si no hay más castigo que el divino o el karma.
El resultado de “bajarle” el sueldo a funcionarios no hemos sabido cuál es, y mucho menos el uso de los recursos “recuperados”, salvo las protestas de los Godínez. No sabemos el destino de los recursos que se dejaron de pagar a los funcionarios que sufrieron recorte, ni cómo van los casos de amparos en la corte. Suponemos que si se está ahorrando y se va a usar en pagar los programas sociales tan cacareados, como el nuevo que pretende aplicar y lo comentó en Veracruz, que consiste en pagarle al que cuida los bosques 5 mil pesos mensuales.
Sabemos que hay maneras más éticas de hacer a las personas útiles, y de hacerlas que ganen sus propios recursos, como asegurándoles la compra de sus cosechas, asegurándoles la compra de sus recursos. Si al maderero le aseguran un ingreso, el solo se encargará de producir la madera; sin embargo, este gobierno sigue culpando de los males al pasado gobierno, y se permea en todos los ámbitos, tanto como que Sheinbaum menciona que el problema de seguridad y secuestros en el metro viene de gobiernos anteriores, mi pregunta sería ¿Cuándo la justificación de las culpas de gobiernos anteriores se agote, ¿qué seguirá? ¿Culpar al destino? ¿A diosito? ¿A la araña? ¿A la mafia del poder que trabaja en lo oscurito, y que no es la que gobierna ahora? ¿O será parte del plan de trabajo que se requiere para corregir los desmanes anteriores?
Al día de hoy, se presupone que están recién entrados y que pecan de inexperiencia, y quieren innovar en programas que ya existen, como la app que sirve para identificar los costos de las gasolinas en las gasolineras. Que, por si no saben lo chairos, la gasolina no ha bajado su costo, ni la energía eléctrica, ni el gas de consumo en hogar, ni los peajes de las casetas, mi pregunta sería la misma ¿Cuándo empezaremos a ver Jauja?
Los cobros de casetas en un verdadero robo en despoblado, muchas de las autopistas ya cubrieron el tiempo de concesión que se requería para cubrir los costos de la construcción y siguen cobrando y caro, y siguen aumentado las tarifas religiosamente año con año, algunas dos veces al año, al libre arbitrio, algunas justificando la inflación, pero muchas ya no deberían de cobrar pues cumplieron su tasa de retorno de inversión. Muchas otras te cobran por pararte cada 15 minutos a verlos mientras trabajan en repararla, muchas están peor que carreteras libres, y a los transportistas casi los obligan a usarlas con señales que así lo indican. ¿Y la libertad de tránsito?, debemos pagar derecho de uso o piso, o como se llame.
Les decía pues que la culpa será siempre de mi compadre, pues es preferible que lloren en su casa que en la mía. Si bien los gobiernos anteriores estaban muy ocupados viendo opciones para llevarse a su morral los recursos del país y abandonaron a su suerte a la población, tarde se enteraron que la población no se gobierna por sí misma, salvo que sea para esquilmar, lo mismo que ellos hacían. Ese gobierno pasado que abandonó a la población a su suerte se puso al servicio de las grandes fortunas nacionales o internacionales, para el caso es lo mismo.
Adicionalmente, una vez coludidos gobierno y empresas dueñas del dinero, emprendieron una carrera de adoctrinamiento sistemático a la población para orientarla hacía el individualismo, al consumismo, a la competencia y a poner el éxito comercial como el non plus ultra, o valor superior, deteriorando a la enorme cultura de la solidaridad y apoyo colectivo y ver por el bien común, que tiene raíces profundas en nuestra sociedad, que se remonta al período mesoamericano, la frase de Galeano sigue vigente, decía; “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: ‘cierren los ojos y recen’. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia”.
Así mismo, en este período la frase que Don Cedano acuña es: “Vinieron los dueños del dinero. Ellos tenían el dinero y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: ‘cierren los ojos y compren. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros el dinero, y el dinero era solo papel y metal sin valor”, y se comieron a nuestro gobierno, y nuestro gobierno no sólo cambió por dinero los recursos del pueblo, cambio también nuestra identidad, que se va perdiendo gracias a ese cerrar de ojos y consumir.
A los mexicanos ya sólo nos queda el esfuerzo, nada nos pertenece, que si somos espirituales nada nos pertenece en realidad, pero el valor colectivo de sobrevivencia, los medios de producción, tanto tierras y herramientas, están pasando a manos de quienes ostentan el poder y el dinero. A nosotros nos dejan la entelequia de hacer dinero, así dejpajito nos la está dejando caer San Péjele también, adueñándose poco a poco del poder y el dinero para pasar a ser el dueño absoluto de todo, con otro sistema político llamado populismo, y lo está aplicando absolutamente con el poder en las manos.
Las reglas del populismo, según Jan Wemer, dicen que para ser un populista se necesita hablar a nombre del pueblo bueno, capturar al estado (el estado es él), someter a los otros poderes (tiene mayoría en las cámaras), crear nuevas clientelas (chairos), contener o someter a los medios (ahí la lleva contra los fifís), someter a la sociedad civil (vean la guerra del Guachicol, bonita forma; dejar a la sociedad sin gasolina por un tiempo ¿Qué sigue?) y hacer nuevas constituciones (léase constitución moral).
Lleva buena pinta de populismo, mientras eso sucede, metido en su burbuja de jabón San Péjele soslaya la política exterior, no le importa, Rusia y Estados Unidos enfrentados en una guerra fría interminable que nos tiene con los pelos de punta, mientras China sigue colonizando al planeta con sus mercaderes y mercancías, Corea del Norte sigue jugándole al valentón, Venezuela tratando de eliminar a un parásito con el apoyo de la mayoría de los países, ¿y México? Dando bandazos, queriendo deshacerse de todo armamento pesado como aviones, para que en caso de necesitarlos no los tengamos y seamos presa fácil. Hay una historia triste del porqué México no tiene una armada poderosa, ni infantería, ni naval, ni aérea, porque Estados Unidos no quiere tener en su patio trasero un rival, sino un servidor, y le estamos haciendo el caldo gordo.
Don Cedano se preocupa de más, se irá a convivir con sus parientes chairos para tomar algo de optimismo, al final la enseñanza de San Péjele es culpar de todo al gobierno en turno, ja… San Péjele abusa de nuestra inteligencia, ya lo decía Hitler “Quizás la más grande y mejor lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia” … Amén.

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