Alfredo Ávila Pérez

H. Zitácuaro, Mich.- Alfredo Ávila Pérez fue fundador de la escuela comercial “Hogar y Patria”, en el año de 1968, institución que cumplió recientemente su 50 aniversario.
Ávila Pérez compara parte de su vida con el cuento que él mismo escribió, titulado “El Milagro”; ya que tuvo la necesidad de salir a estudiar y no había dónde. Sin embargo, de manera espontánea le presentaron a un señor en Guanajuato, su tierra, y le dijeron que se acercara a esa persona y que lo iba a llevar a Zitácuaro a estudiar.
Al poco tiempo llegó a Zitácuaro a estudiar en una pequeña escuelita llamada “El Hogar”, tejada con lámina de cartón y piso de tierra, la cual era de condiciones muy humildes. Misma que era dirigida por un maestro de nombre Nicolás Estrada, quien con el paso de los años falleció.
A Alfredo Ávila le llamó la atención la enseñanza, por lo que salió a la Ciudad de México a prepararse y decidió hacer su propia escuela, de ahí nació la escuela “Hogar y Patria”, porque el maestro decía que había que trabajar por el hogar y Ávila dijo que también era necesario trabajar por la patria.
En aquel tiempo había un movimiento juvenil religioso que llamaban “Por Dios y por la Patria”, de tal manera que esos factores se conjugaron para que la escuela llevara ese nombre.
Se calcula que en 50 años pudieron haber egresado hasta 3 mil alumnos. El objetivo era preparar a alumnos para que trabajaran en oficinas públicas o privadas, ya fuese la banca, que fueran lo mejor preparados y que tuvieran los valores esenciales, como respeto, puntualidad, honradez, etc.
Ávila Pérez llegó a ser candidato a la presidencia municipal por el Partido Acción Nacional, aclarando él mismo que nunca había estado formalmente en la membresía de las filas de albiazules, pero sí simpatizaba con este instituto político y fue su esposa quien lo animó a que aceptaba la candidatura para buscar la alcaldía de Zitácuaro.
“En esa ocasión acepté, fui candidato a la presidencia municipal de Zitácuaro, compitiendo con Mario Vallejo, quien era del Frente Cardenista en ese momento, competí contra el Lic. Jerónimo Morales del PRI, así como con Alfredo Nateras quien era del PARM y yo de Acción Nacional. Así que el apoyo sentimental hacia ese partido lo conservo hasta la fecha. Cuando llegué a Zitácuaro me di cuenta de cuáles eran los principios del partido y de otros partidos, pero a mí me atrajo lo del PAN por su doctrina humanista que hasta la fecha perdura”, explicó.
Llegó a Zitácuaro desde aproximadamente los 15 años, pero nació en una población llamada Salvatierra, Guanajuato, desde que arribó a esta ciudad logró cimentar su vida laboral y familiar, incluso aquí se casó y tuvo sus hijos.
Ávila viajaba constantemente hacia Huetamo, porque ahí fundó otra escuela con el mismo nombre: “Hogar y Patria” y lo hizo por un lapso de 10 a 15 años de manera continua.
Le ha gustado escribir y precisamente ahorita se encuentra entusiasmado en un libro de cuentos, no cuentos de diversión, sino de reflexión y de valores auténticos. En este libro estarán incluidas unas 40 anécdotas y quizás el próximo año ya puedan los lectores leer este compendio de escritos de la mano de Alfredo Ávila.
Hay un cuento que lo titula “El Milagró”, el cual lo considera especial, ya que a propósito de los mundiales, el campeonato de Brasil y el actual de Rusia, México no pudo pasar a la siguiente fase, sin embargo a través de su cuento México sí fue campeón mundial.
“En mi cuento México es el campeón mundial, está un poquito trabajado, la gente que lo lea se va a dar cuenta que ahí sí somos campeones mundiales. Realiza la hazaña un jugador analfabeta de Tierra Caliente, quien es el principal protagonista y por él somos campeones mundiales de futbol de Rusia, en el cuento”, mencionó sonriente.
También en su libro publicará un cuento de un músico que conoció Alfredo Ávila en el estado de Morelos, quien es lírico, pero que toca la guitarra como si fuera concertista. “A mí, me dejó realmente impactado. El libro tendrá unos 40 cuentos, a través de 300 páginas aproximadamente”, expresó.
Alfredo Ávila tiene actualmente 76 años. Además tiene la fascinación por viajar y lo hace de manera periódica hacia la ciudad de la “eterna primavera”, Cuernavaca, Morelos, donde también le gusta charlar de las vivencias que tiene la gente y no falta siempre un “chascarrillo” para alegrar la plática con sus familiares, amigos y conocidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *