Apolinar Manzano

H. Zitácuaro, Mich. – Por necesidad sus padres se convirtieron en comerciantes, al no contar con preparación académica. Llegaron a trabajar en la Ciudad de México, posteriormente regresaron a esta población para seguir forjando su vida laboral. A los 5 años de edad, Apolinar Manzano González tuvo la encomienda de sus padres de participar en la actividad mercantil de productos del campo.

A su corta edad adquirió su primera experiencia no grata, y que fueron muchas, ya que se encontraba sobre la calle 5 de Mayo cuando un grupo de policías le decomisó su mercancía y lo único que hizo fue ponerse a llorar.

Posteriormente, por la tarde, pudo recuperar parte de su mercancía con la ayuda de sus padres. Pero ese tipo de situaciones hizo que huyera en otras ocasiones, para evitar el mismo suceso.

En aquel tiempo no estaba permitido el comercio informal y los uniformados tenían la misión de no permitir esa actividad, solo con permiso.

Actualmente pertenece a la unión Lázaro Cárdenas, la cual está establecida sobre la calle de Allende, a espaldas de la Iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios. Esa asociación tiene 42 años de haber sido fundada y antes de su creación Manzano González ya era comerciante.

Entrevistado por “El Despertar”, explicó que hace varias décadas los productos del campo llegaban al mercado “Benito Juárez”, eran transportados desde Tuzantla y otros municipios. Al paso de los años llegaban camionetas hacia lo que era la antigua central camionera, ubicada entonces sobre la Avenida Revolución.

Una de sus anécdotas, es que en sus inicios comenzó a vender o botear en el interior del mercado “Melchor Ocampo”. Se llevaba una cubeta pequeña para poder ofrecer sus productos, que en la actualidad se le conoce como “ranchar”.

Su madre le compraba un costal de limones, luego le daba su cubeta y algunas bolsas para que comercializara los productos.

En ese tiempo recuerda que daba a diez pesos la bolsa. También padeció los empujones o gritos de los locatarios del mercado, ya que no querían vendedores de a pie.

Luego muchos de los vendedores salían a las afueras de ese inmueble, pero en el exterior también había inspectores y policías, quienes les arrebataban sus mercancías. Aunque de las 5 a 6 de la tarde les entregaban sus mercancías, regularmente no recuperan al cien por ciento las mismas.

Fue una época difícil y siempre existió el rechazo. Fue entonces que se conformó la unión de la calle Allende, siendo la primera que se estableció. De alguna manera se fueron terminando los atropellos.

Sus padres no acudieron a la escuela, debido a la desigualdad social y económica que prevalecía en esa época. 

Su única fuente de empleo ha sido el comercio. De esa actividad les dieron estudio académico hasta nivel preparatoria a sus 7 hijos, entre ellos Apolinar Manzano.

Regularmente su jornada de trabajo inicia desde la madrugada, tiene que buscar los mejores productos y los mejores precios, para así poderlos ofrecer a sus clientes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: