Axel Baruc Velázquez García

H. Zitácuaro, Mich. – Había una vez un niño llamado Axel Baruc, que quería contar y escribir historias, pero que por su edad no sabía ni leer ni escribir e inventó su propia escritura, con la ayuda de dos herramientas: una cámara fotográfica y un tripie, y plasmó en la fotografía sus propias anécdotas.

A Baruc le gusta mucho acompañar a su madre Claudia y a su hermana a las presentaciones de libros, le emocionan los aplausos que les brindan a los autores y presentadores, por esa razón quiere en un futuro convertirse en escritor y cronista.

Por tal motivo se encargó de documentar los principales monumentos de Zitácuaro, con la ayuda de su cámara fotográfica, realizando distintas tomas, desde diferentes ángulos, para luego seleccionar la mejor imagen.

Algunos desconocen que cuando Baruc sea adulto pueda convertirse en escritor o fotógrafo, o ambas cosas, lo cierto es que es un niño con mucha sensibilidad y desea dejar un legado en su vida personal y profesional.

Axel se encargó de realizar la edición del libro titulado “Monumentos de Zitácuaro”, al que también escribió en portada: “Yo no sé leer ni escribir, pero aun así, te contaré la historia…”.

El autor fue auxiliado por su madre Claudia Esmeralda, quien se encargó de sembrarle la semilla del conocimiento, así como familiares y amigos, quienes ayudaron a documentar en gráficas e historias algunos de los principales monumentos históricos y arquitectónicos de Zitácuaro, presentes y pasados.

El cronista Raúl Omar Tapia Pérez resaltó que su libro es un tributo no sólo a los personajes que se muestran en las fotografías, sino que además se está documentando la historia contemporánea. Un pequeño en edad, pero grande en sus inquietudes, que más que protagonismo busca compartir su pasión con el público.

El periodista Servando Rueda Cázares, quien también funge como historiador, relata que el cronista debe ser una persona capaz de dejar testimonio para las nuevas generaciones, por ello tiene el objetivo de despertar el interés en los lectores, así como mantener vivo el vínculo con el pasado.

“Le dije a mi mamá que yo quiero ser escritor, pero no sé leer ni escribir”, señaló Axel en una nota escrita dirigida a su madre.

A pesar de sus obstáculos, Baruc sueña en algún día convertirse en un historiador, escritor, fotógrafo y por supuesto seguir soñando en contar relatos y anécdotas.

Por su parte, Claudia Esmeralda García Pérez, escritora y miembro de la Asociación de Cronistas por Michoacán, relató que siempre que tiene oportunidad es acompañada por Axel, su hijo, con quien comparte recorridos turísticos y donde también aprende de otros integrantes del Consejo Municipal de la Crónica.

Al pasar por el Jardín del Arte o Jardín Chiquito, Claudia recuerda que pintó 10 pinturas con el apoyo del profesor Teodoro Uribe Téllez, quien es el actual presidente de esa agrupación cultural.

Por su parte Baruc ha visitado y fotografiado decenas y decenas de monumentos históricos, entre ellos resalta el del avión de Miguel Carrillo Ayala, mejor conocido como El Pinocho. El monumento a Benito Juárez, a la Suprema Junta Nacional Americana, la Mora del Cañonazo, por mencionar sólo algunos.

La historia de Axel Baruc no sólo es sencilla, también es importante, en la realización de su libro deja entrever su preocupación por dejar plasmada la historia de Zitácuaro a través de sus monumentos y obras, pasando desde el insurgente López Rayón, la Mujer Mazahua, las plazas principales, sin dejar de lado su creatividad e imaginación personal.

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