Efraín Cruz Escutia

H. Zitácuaro, Mich. – Hace más de 50 años Efraín Cruz Escutia, mejor conocido como “El Japonecito”, hizo historia en los cuadriláteros de esta ciudad. Además, fue debutado por el entonces promotor boxístico Roberto Vaca, “El Calamaco”.

“El Japonecito” subía siempre con gran entusiasmo al cuadrilátero, para derribar a cualquier oponente que se le pusiera enfrente. Básicamente su trayectoria inició en la época de los sesentas y fue hasta los ochentas cuando formalizó su retiro, dejando así un legado histórico para las futuras generaciones.

Recuerda Efraín que tuvo que ser corrido de las escuelas a donde asistía a tomar clases, ya que siempre se caracterizó por ser un niño “peleonero” y su actitud lo dejaba fuera de las aulas escolares.

Un día su hermano, quien era compadre de Roberto Vaca Colín, llegó a entrevistarse con “El Calamaco”, le solicitó que dejara entrenar a Efraín y fue así que desde temprana edad incursionó al mundo del boxeo amateur.

Cruz Escutia tiene un record de 58 peleas, la mayoría ganadas, algunos empates y sólo 6 de ellas perdidas. Su infancia la vivió en el barrio bravo de la calle Guadalupe Victoria.

Su trayectoria pugilística básicamente la hizo en las arenas de box, tanto de Zitácuaro como de sus alrededores: Maravatío, Ciudad Hidalgo e incluso viajó al Estado de México, para enfrentarse a otros gladiadores.

“El Japonecito Cruz” combatió con peleadores de la talla del Cuyo Hernández, de Pancho Rosales, Pepe Hernández, José Luis Meza, entre otros, con quienes tuvo una destacada participación.

En aquella época, recuerda Efraín, que tenía varios recursos para derrotar a sus contrincantes, se destacaba por tener buena defensa, además de que utilizaba siempre el “jab” y tirar golpes siempre hacia adelante.

Fue gracias a Roberto Vaca que lo llevó a la “cumbre” del éxito en sus peleas, reconoció Efraín, quien destacó que sus primeras peleas fueron a nivel amateur, hasta llegar a ser semi profesional.

En su tiempo, sus ídolos de “El Japonecito” fueron “El Charro López”, así como los hermanos Montes de Oca, Aurelio y Benjamín, quienes eran muy sobresalientes en el terreno del pugilismo. Además, aprendió mucho de ellos en su formación boxística.

El antiguo rastro municipal fue utilizado como centro de entrenamiento para los peleadores locales y era también el lugar donde entrenaba Efraín Cruz, quien además se destacó por ser referí y llegó a tener hasta 500 peleas.

En las épocas de antaño las arenas de box eran siempre llenadas por el público, la gente tenía mucha simpatía y gusto por ver pelear a los peleadores zitacuarenses, quienes se enfrentaban a púgiles de otros estados, como Guanajuato y Estado de México.

Era una época gloriosa para aquellos gladiadores del boxeo dorado en esta ciudad, quienes se entregaban al máximo, para brindar un gran espectáculo.

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