Esperanza Cambrón López

H. Zitácuaro, Mich. – Esperanza Cambrón López prácticamente ha entregado su vida en la cocina tradicional mexicana, aprendió de su madre Conchita la gastronomía y a partir de la década de los cincuentas ambas se ayudaban mutuamente y vendían mole dentro del mercado principal de la ciudad.

En aquella época no tenían un local o establecimiento propio, por lo que fue el señor Tito Orihuela quien les dio permiso de que se pusieran a un lado de su carnicería, para ellas realizar su labor mercantil.

Inicialmente vendían mole verde o rojo, jueves y domingos. De igual manera, estos platillos eran ofrecidos con los mismos vecinos de doña Esperanza.

Además, de que aprendió desde su juventud a hacer siempre tortillas a mano. Al preparar el mole, todos los ingredientes eran molidos en un metate, por las manos de Esperanza Cambrón.

Mientras doña Pera vendía entre 6 y 7 guajolotes, su madre, conocida cariñosamente como Doña Conchita, llegaba a vender en promedio hasta 20 guajolotes.

Con el tiempo, su madre se estableció en el Pasaje España, mientras que Esperanza puso su establecimiento en otro sitio, adentro del mismo mercado. La cocina económica “Susy”, ya tiene más de 30 años atendiendo a su apreciable clientela, con esmero y atención.

Hoy en día se ofrecen diferentes platillos, desde mole rojo, mole verde, bisteck con chile, carne de puerco, carne asada, pechuga empanizada, albóndigas, espinazo, caldo de pollo, chiles rellenos, pescado empanizado, por mencionar sólo algunos de los platillos de la amplia gastronomía.

Esperanza se conoció con José Alzati, quien era vecino del municipio de Tuzantla, adentro del mismo mercado, con el tiempo se casaron y tuvieron 8 hijos.

A José siempre le gustaban las labores del campo, por lo que viajaba de manera frecuente a otros estados del interior de la república, para buscar mejores oportunidades de empleo.

Incluso, estuvo de manera temporal en varias ocasiones en los Estados Unidos, para trabajar en la agricultura. Sus hijos lo recuerdan como una persona de carácter fuerte, estricto y a la vez recio.

De los 8 hijos, dos de ellos en la actualidad brindan sus servicios en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como en la Procuraduría (hoy Fiscalía) General de la República (PGR), mientras que las mujeres se dedican al hogar. Otro más es maestro y uno estudió administración de empresas.

A pesar de todas las circunstancias adversas, afortunadamente a Doña Pera le gustó trabajar y supo sacar adelante a sus hijos, siempre se preocupó porque ellos fueran a la escuela; ya que, veía mucha pobreza en aquella época y quería que tuvieran mejores oportunidades de empleo.

Sus hijos la catalogan como una madre amorosa, una mujer siempre trabajadora y emprendedora, a quien le gustó el comercio. Recuerdan que, mientras vendía mole y tamales, a sus ellos los ponía a vender gelatinas.

La infancia de Felipe, Patricia, Susana, Carmen, Antonio, Ventura, Ricardo y José, fue un tanto difícil por la situación humilde en la que vivían; pero a la vez bonita, porque tuvieron lindas vivencias familiares.

Consideran que sin ella (su señora madre), no hubieran salido adelante, ya que es una satisfacción contar con su incondicional sostén. Actualmente Doña Pera cuenta con 79 años de edad y para sus hijos no hay mejor motivación y ejemplo que su madre.

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