Javier Aguiñaga

H. Zitácuaro, Mich. – El señor Javier Aguiñaga es una persona que durante décadas se ha dedicado a la reparación de bicicletas. En sus inicios, su hermano mayor estaba a cargo del taller y finalmente se quedó al frente del negocio.

Sus clientes y gente que lo conoce lo admiran, por tratarse de una persona de trabajo, respetuosa y cordial, en reciprocidad el señor Javier brinda su mejor esfuerzo y dedicación para que la gente vuelva, garantizándoles un buen servicio.

Reconoció que su oficio implica en ocasiones mucho trabajo y con el paso del tiempo su labor la realiza por costumbre y por necesidad más que por cariño, aunque le interesa hacerlo con esta cualidad, porque considera que su esfuerzo le es más productivo y los clientes se van contentos.

Recuerda que cuando tenía 8 años de edad le ayudaba a su hermano Francisco en las labores del taller de reparación de bicicletas, mismo que se encontraba en céntricas calles de la ciudad, cerca del mercado principal.

En entrevista con “El Despertar”, el señor Javier señala que hay personas que utilizan la frase de “pueblo bicicletero”, a lo cual considera que la misma es utilizada de manera despectiva y una falta de respeto a sus habitantes.

A manera de anécdota expresó que cuando se convirtió en ayudante de aquel taller de reparación, intentaba contar el número de piezas, incluso grabarse los nombres de las mismas.

Recuerda don Javier que alcanzó a ir al famoso taller de don Higinio Correa García, la que llevaba por nombre “Agencia de Don Higinio”. Personaje que sobresalió por organizar carreras ciclistas en las fiestas de febrero, septiembre y noviembre, el mismo don Higinio se encargaba de preparar a los corredores, dividir las categorías y hasta de dar los premios principales.

Había otros talleres de conocidos zitacuarenses, como el señor Rafael, quien también tenía su establecimiento en la calle de 5 de mayo casi esquina con Cuauhtémoc, llamado “Valle de Quencio”.

Otro negocio que conoció don Javier fue el que llevaba por nombre “Pedal y fibra”, propiedad de Raúl Barrera Hernández. Posteriormente llegaron otros reparadores, como el señor Ramiro Hernández, una persona conocida y también apreciada.

Esta es parte de la historia del señor Javier Aguiñaga, mientras repara las bicicletas, se acuerda que para los niños este artefacto representa una alegría, por lo que pone su interés, dedicación y sobre todo cariño.

Su taller se ubica sobre la calle de Artillería, cerca del Hucaz, rumbo al Naranjo, mismo que tiene más de tres décadas en funcionamiento.

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