Mario Coria, un amante de la naturaleza

Tuxpan, Mich.- Mario Coria Álvarez, el jardinero que viajó a los Estados Unidos para embellecer los jardines de Nueva York, nunca quiso ir al “norte”; por el contrario, se resistía a ese “sueño americano”, que quizá muchos otros anhelaban, pero finalmente accedió y con el paso de los años su pasión por el cuidado y mantenimiento de los grandes jardines le tuvo redituables ganancias económicas. Pero su mayor anhelo era regresar a su bello pueblito y estar en contacto con las montañas, caminar por las veredas y escuchar el canto de los pájaros y por supuesto, seguir conversando con sus paisanos.

Para continuar con nuestro relato, que dejamos pendiente la semana pasada, les comentamos que el reportero de la revista Times había llegado como invitado a una fiesta de 15 años en Estados Unidos y se imaginó que había gente de varias nacionalidades. Puesto que había un numeroso grupo de asistentes, alrededor de 150 a 200; para su sorpresa, todos ellos eran originarios de Tuxpan. Más tarde preguntó quien había sido el pionero, a lo cual contestaron: “Si quieres conocer al primero, tienes que irte a Tuxpan”. Luego de darle la dirección en México, llegó a este fascinante pueblo.

“Se vino para acá, se estuvo una semana, me entrevistó y de esa manera fue como se dio el caso de la revista. Vino directamente a esta casa, tuya también,  fuimos a algunas comunidades, a un lugar que está aquí enfrente del pueblo, en las montañas, es un lugar impresionante, porque cuando uno llega a la cima de la montaña tenemos unas vistas panorámicas como la de los Alpes Suizos y fuimos a Cerrito de Piedra, de Paraíso. El reportero se quedó muy impresionado, porque era temporada de lluvia, todavía estaba verde, fue en el mes de septiembre, donde el campo está lleno de flores silvestres”, subrayó.

NO LE DI IMPORTANCIA AL REPORTAJE

“Yo, incluso, no le di importancia al reportaje, pensé que iban a salir cuatro líneas en una página olvidada y me olvidé completamente de la entrevista. Luego me llama el reportero de Nueva York, me dice sabes qué, estamos debatiendo con el director de la revista para que mi artículo sea de primer impacto. Yo como que le seguí la corriente, luego me dice: la entrevista va a salir en enero. Le dije sí, está bien”.

MEXICANO APARECE EN LA PORTADA DE LA REVISTA TIMES

“Luego me llama y me dice: no va a salir en enero, va a salir en febrero, pero vas a estar tú en la portada. Me dice, ganamos el debate… porque en ese tiempo estaba mucho el conflicto en el medio oriente… Le dijo el reportero al director, es que todas las revistas van a tener el encabezado del problema en el medio oriente. Éste reportaje es muy importante, es inusual, como para que lo pongamos en primer plana y aceptó el director que así fuera”, relata Mario a El Despertar.

SE GANÓ MARIO LA AMISTAD DE UNA PAREJA QUE PASEABAN EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Cuando Mario trabajaba en la ciudad de México, como albañil o jornalero, iba caminando por la Alameda, sobre la Avenida Reforma, cuando una pareja le pregunta cómo llegar a Bellas Artes y muy cortés no sólo les contesta, sino que hasta los encamina a llegar. Al ver la amabilidad de Mario, la pareja, compuesta por una francesa y un estadounidense, ya en las taquillas lo invitan a pasar. El resultado fue un día increíble y el inicio de una cordial amistad.

Como resultado de esta grata relación, Mario les relata que él nació en Tuxpan de las Flores y un año después le piden que los guíe hasta ese pueblo, pero no querían conocer a México como turistas, sino como mexicanos. Al paso de los días Mario y sus acompañantes comenzaron a asistir a fiestas de quince años, bodas y a todas las casas donde les abrieran las puertas, su estancia en Tuxpan duró alrededor de tres meses.

En su casa Mario trataba con mucha delicadeza y cuidados sus plantas y flores, por lo que la pareja lo invitó a vivir y trabajar en los Estados Unidos, ya que la mujer francesa tenía un restaurant en East Hampton. Su respuesta fue un rotundo no. En aquel tiempo Mario estaba estudiando la primaria en una escuela de la “nocturna”.

“Resulta que se fueron y al siguiente año volvieron, ya tenía más amistad y muy inconscientemente me decían que contaban con amigos muy millonarios que tenían jardines muy grandes y veían la pasión que yo tenía por las plantas y pues finalmente les dije que sí, más a fuerzas que de ganas. Así se dieron las cosas, sin haberlo planeado”, mencionó.

LE TUVO AMOR A LAS FLORES DESDE LOS 6 AÑOS

Mario Coria Álvarez radica en Tuxpan desde el año 2008 y señala que en Tuxpan, a pesar de ser llamado Tuxpan de las Flores, hay muy poco cultivo de la flor y quizá se deba a los precios o a la inversión que no ha sido redituable. Añade que cuando tenía 5 o 6 años de edad se sembraban muchas flores, pero en su mayoría “había hectáreas y hectáreas de gladiola y clavel”; sin embargo, -explicó- que la gladiola contiene un químico contaminante y luego de que se sembraba por 3 o 4 años la tierra permanecía estéril, por lo que se tuvo que dejar un tiempo para que se volviera a regenerar la tierra.

A la edad de 6 o 7 años le gustaba hacer “planta nueva” de pedazos de planta y con los resultados “me emocionaba”, dijo en entrevista con El Despertar. Agregó, “es algo que yo traigo nato, siempre me ha gustado la naturaleza y siempre me ha gustado hacer experimentos con las plantas, razón por la cual llegué hasta las orquídeas”.

Al tener contacto con las plantas, agregó que ha tenido experiencias “maravillosas”, ya que al sembrar una semilla de cualquier planta, verla crecer, desarrollarse, con los cuidados necesarios y posteriormente ver el fruto, “es impresionante como las plantas se van desarrollando, cómo van cambiando sus aspectos, hasta llegar a la madurez y dar su fruto, que es la flor”.

Declarado amante de las flores exóticas, entre ellas la orquídea, señaló que le gusta tener en su jardín “algo fuera de lo común”, así como enredaderas que nadie y solamente “alguien que ama la naturaleza puede interesarse por descubrir nuevas variedades y adquirirlas”.

SE FORMÓ UNA COLONIA DE HISPANOS EN NUEVA YORK

“Cuando yo llegué (a E.U.) vieron que me estaba yendo bien, me llevé a mi hermano y a un amigo de Pátzcuaro, después mi hermano se llevó a unos amigos, el de Patzcuaro se llevó a otros hermanos y así se fue yendo la cadenita, los amigos se llevaron a otros amigos y los amigos a los amigos y cuando menos acordamos estaba una colonia”.

“Estuve viviendo un tiempo con las personas que me invitaron y ahí me daban permiso de vivir, pagando una renta muy cómoda y como consecuencia a mis hermanos y amigos les daban un espacio ahí. Yo me dedicaba al diseño y mantenimiento de jardines. Todo mi tiempo fue de prosperidad”.

PUSE EN ALTO EL NOMBRE DE MI PAÍS

“Yo cuando me fui a Estados Unidos, el nombre de mi país quedó en alto, porque nunca cometí ninguna infracción, que dijeran este mexicano porqué comete estas conductas aquí. No quiero hacer menos a nadie, sino al contrario, exhortar a que seamos diferentes. Cuando salimos y cerramos la puerta de nuestra casa, salimos y tenemos que dirigirnos con respeto hacia los demás. Cuando salimos a otra ciudad con mayor razón y cuando salimos a otro país, el compromiso y responsabilidad que llevamos como mexicanos, de dejar el nombre de México en alto, con respeto”, destacó.

INVITABA A MIS PATRONES A COMER Y FESTEJABAMOS EL 15 DE SEPTIEMBRE

“A mi me hicieron una ceremonia hermosísima, lamentablemente nadie la grabó, pero yo llevé cultura de aquí, tanto gastronómica como de otros tipos. Yo invitaba a mis patrones a comer y les preparaba lo típico michoacano y mexicano y se iban fascinados.  Para el 15 de septiembre lo festejábamos con bailes, con vestuarios, todo típico. Ellos se quedaban con la boca abierta”.

“Cuando yo me vine me dijeron: gracias porque nos compartiste un poquitito de ese bello país que es México, sin ti no hubiéramos conocido más que lo que vemos cuando vamos como turistas, pero nos adentraste con tu cultura. Gracias por habernos compartido, nos dejas una gran enseñanza”.

SE COMUNICABA A SEÑAS CON LOS AMERICANOS

Es así como terminamos este bello relato de Mario Coria, el jardinero que llegó a los Estados Unidos sin habérselo propuesto y que con respeto, gratitud y mucho trabajo, se ganó la admiración, no solo del pequeño poblado de East Hampton, sino de una nación entera. Gracias a nuestros asiduos lectores de El Despertar por leer esta historia, de este hombre inmigrante, que hasta hoy en día da clases de inglés en forma gratuita, ya que cuando él llegó al vecino país del norte, al principio se tuvo que comunicar a señas con sus manos, luego comenzó a pronunciar algunas palabras y dos años más tarde ya dominaba este idioma.

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