Personaje de la semana

María Serrato Guzmán

H. Zitácuaro, Mich. – María Serrato Guzmán nació en la comunidad de Los Tepehuajes, perteneciente al municipio de Tuzantla, actualmente tiene 77 años de edad. No falta un día a su trabajo, vende tortillas en la colonia Miguel Hidalgo, su constancia y perseverancia la convierten en un ejemplo de vida, siendo ella una adulta mayor.

En la comunidad de Los Tepehuajes, ubicada a 20 kilómetros al sur de Tuzantla, nació, se creó y ahí se casó, tuvo cuatro hijos.

Debido a que su esposo encontró trabajo en una fábrica de plásticos en la Ciudad de México, decidió también irse a acompañarlo, y juntos, como matrimonio, salir adelante, tanto en las buenas como en las malas.

Además de las labores propias del hogar, también buscaba ganarse un peso y aportar a la economía familiar, dedicándose a lavar y planchar “ajeno”, de igual manera hacer costuras o bordados y vender sus productos.

Cuando vivía en Tuzantla, su labor era el hogar y atender la alimentación de sus hijos y esposo, además tenía una pequeña granja, donde había chivos, pollos, guajolotes y hasta cerdos. Tuvo 5 hijos, le sobreviven 4, nietos a la fecha tiene alrededor de 11.

Cabe mencionar que sus animales los vendía y además eran parte de su alimentación. Así vivía en el campo María Serrato, rodeada de paisajes y una vida campirana en su comunidad.

Cuando llegó a Zitácuaro se dedicó a hacer tortillas. En un tiempo estuvo trabajando en una tortillería, su jornada la iniciaba a las 8 de la mañana y la finalizaba a las 6 de la tarde, durante un lapso de 6 años, sin un día de descanso.

Diariamente se hacía hasta 5 botes de masa, el equivalente a 50 kilos de tortillas, de manera diaria y constante. Sin embargo, un día decidió ya no trabajar más como empleada y resolvió hacer su propio negocio. Hoy cuenta con una tortillería, donde hace tortillas a mano, en la calle Moctezuma poniente, en la colonia Miguel Hidalgo.

Considera que si no sale a trabajar, no se observa en casa quedándose en las labores del hogar, ya encontró su forma de vivir así, haciendo tortillas y en ocasiones platicando vivencias con su clientela.

Comenta, a manera de broma y risas, que no se ha fastidiado, que le gusta su trabajo. Llega temprano, desde las 9 de la mañana y termina hasta las 5 de la tarde.

Tampoco toma un día de descanso, únicamente si se enferma se ve obligada a quedarse en casa, por lo que procura desde temprano trasladarse desde la colonia Morelos, para llegar a su fuente de trabajo,  donde ella es quien está al frente del negocio y recibe ayuda de una de sus hijas.

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