Personaje de la semana

Leonardo Garduño Monroy

H. Zitácuaro, Mich. Leonardo Garduño Monroy, vecino de Zitácuaro, crítico del sistema, luchador social y emprendedor, proviene de una familia numerosa y de principios.

Sus padres se encargaron de forjar a 8 de sus hermanos para que tuvieran acceso a la educación, al final egresaron varios destacados profesionistas, un ejemplo es el profesor, investigador y geólogo, Víctor Hugo Garduño Monroy, hoy extinto.

El padre de Leonardo, emigró a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida, finalmente logró hacer un capital, mismo que decidió invertirlo y estableció un taller. Posteriormente fue mecánico de la Ford, y luego se dedicó al transporte de pasajeros.

Leonardo Garduño Monroy llegó a ser socio de la línea de Zinacantepec, desafortunadamente las circunstancias de la vida en algún tiempo no fueron las mejores, de tal manera que sufrió una discapacidad y en la actualidad ya tiene 40 años en esa condición física.

Gracias a Dios, considera que ha sido una persona que le ha ido bien y sobre todo que también ha sido productiva y con muchos valores de sus padres.

Considera que su desayuno era una vara de membrillo, ya que por ser de los más inquietos, tuvo la disciplina siempre de sus progenitores, Modesto Garduño Orihuela y María Amparo Monroy Miranda.

Su infancia, recuerda, estuvo apegada al futbol, desde sus inicios académicos, asistió como seleccionado a la ciudad de Morelia con el equipo de Zitácuaro.

También fue secretario general de la mesa directiva en la secundaria en la que cursó sus primeros estudios.

A raíz de que tuvo su accidente que lo dejó discapacitado, se fue a Toluca a rehabilitar y ahí conoció a cinco menores en condiciones similares, lo que le hizo ver la vida diferente.

Entonces le nació la idea de conformar un centro de rehabilitación y con el apoyo de la sociedad en general logró hacer la agrupación Un Mundo Mejor.

En su primera etapa este centro de rehabilitación funcionó en su propio hogar, posteriormente con el apoyo incondicional de damas voluntarias, el mismo se cambió hacia lo que es el edificio del Adulto Mayor, anteriormente Hospital de los Remedios.

Su crecimiento fue a tal grado que, llegó se brindó atención a más de 3 mil usuarios, en favor de niños y adolescentes.

Todo con el objetivo de que los asistentes, obtuvieran una independencia funcional en sus actividades diarias, ya que tenían alguna discapacidad.

Dicho centro también tuvo un apoyo por parte del abogado Gerónimo Morales Pallares, hoy extinto, así como del Club Rotario, el ex gobernador Víctor Tinoco, por mencionar algunos ejemplos.

Lo que hoy es el CRI y que posteriormente pasó a manos del municipio en el gobierno de Aldo Emilio Tello, explicó Garduño Monroy, tiene un nombre cada tabique de cada uno de los zitacuarenses que colaboraron en el proyecto.

Al ponerse en marcha su construcción, se buscaron aportaciones de la iniciativa privada, como es el caso de Industrias Resistol, gracias a la gestión del Club Rotario de la ciudad.

En fechas festivas como es el 5 de febrero se hacían colectas entre la población para apoyar dicha causa social.

Una vez puesto en funcionamiento había médicos que venían a Zitácuaro a realizar actividades de rehabilitación y terapia ocupacional, así como psicólogos encargados de estimular a los usuarios.

Todos los esfuerzos que se hicieron con el Centro de Rehabilitación un Mundo Mejor fueron gracias al apoyo incondicional de las familiares zitacuarenses.

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