Personaje de la semana

Salvador Gutiérrez

H. Zitácuaro, Mich. Salvador Gutiérrez, mejor conocido entre la gente de Zitácuaro como don Chava, se convirtió en uno de los taqueros más populares del pueblo, su fama creció por ofrecer sus tacos de bisteck, acompañados con frijoles y una salsa muy especial que hacía de chile manzano.

Mucha gente acudía a su puesto de tacos, ubicado sobre la avenida Revolución, a la altura del Hotel México, llegaba a atender por las noches y ya en las madrugadas recogía su puesto.

Alcanzó mucha popularidad entre la población, puesto que satisfacía a todo mundo sin distingos sociales, desde un barrendero, albañil, no hacía discriminación, únicamente con uno que otro borracho que iba pasado de copas.

La gente recuerda a don Chava como un taquero cordial, amable, respetuoso y como alguien que se dedicó de lleno a su trabajo.

En su puesto no podían faltar esas carnes asadas, acompañadas por sus cebollitas tipo cambray o que también las hacia rodajas y las calentaba en su comal para que se asaran.

A la gente que le despachaba les entrega los tacos que pidieran y luego les decía ahí están los frijoles para que le ponga a su gusto, al igual que la salsa de chile manzano.

Muchos repetían más tacos de lo picoso que era su salsa, y no podían faltar los refrescos en envase de vidrio.

Durante décadas se puso en la avenida Revolución, mucha gente que iba a los bailes o antros, seguro que iba a parar a sus famosos tacos, algunos para cortarse la “peda” o borrachera.

Por ahí cerca de su taquería también se encontraba un hotel de “paso”, mujeres de la vida que se ganaban la vida vendiendo sus caricias, eran también parte de su clientela.

Había noches en que don Chava, cuando comenzaba a descargar su mercancía y prenderle fuego al comal, en determinado momento ya tenía decenas de clientes esperando a que les atendiera.

Siempre dedicado a su taquería, también era acompañado por su esposa e hijos, quienes también atendían a su apreciable clientela.

En su taquería tenía por lo regular varias cazuelas de comida, sin faltar sus tradicionales frijoles de la olla, que era el ingrediente infaltable en sus tacos de doble tortilla.

Don Chava tuvo algunos motes, algunos le pusieron el del machete, ya que algunas personas alcoholizadas pretendían abusar de su buena voluntad y entonces tampoco se dejaba de algunos abusivos.

Entre las clases populares hay muchas anécdotas acerca de don Chava, cuando pasaban las 9 o 10 de la noche, no faltaba quien preguntara a qué horas abría la taquería de don Cuca, un apodo que le puso la gente.

Lo cierto es que Salvador Gutiérrez fue una persona de bien, respetuoso, cordial y buena gente. Una vez que se modernizó la avenida Revolución, en su primera etapa, sus ventas bajaron de manera considerable, ya que no se permitió el estacionamiento vehicular.

Pese a todo, la fama y popularidad que alcanzó con Chava persiste hasta nuestros días. Siempre habrá anécdotas que contar, buenas y malas sobre este personaje zitacuarense.  

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