Personaje de la semana

Francisco Sandoval Martínez

H. Zitácuaro, Mich. – Tras quedar huérfano de padre, a la edad de 11 años, se ponía a bailar en el jardín de Uruapan el zapateado “Juan Colorado” y las propinas que recibía se las llevaba a su mamá, para apoyar en el sustento familiar. Así fueron los inicios de Francisco Sandoval Martínez, quien tiempo después se convertiría en un empresario, generador de fuentes de empleo a familias zitacuarenses.

Francisco Sandoval Martínez, aunque nació en Uruapan (Michoacán), el 2 de Julio de 1918, prácticamente vivió en Zitácuaro toda su vida. Considerado en la sociedad como un hombre sumamente trabajador, responsable, alegre, buen padre y gran empresario.

En la Ciudad de México tuvo la oportunidad de estudiar la carrera técnica comercial, trabajando en una imprenta. Viaje que realizó al lado de su madre Esther y su hermano Manuel.

Fue a los 17 años cuando recibe la invitación para colaborar en un negocio de compra venta de carbón en esta ciudad de Zitácuaro.

Cabe mencionar que tuvo una habilidad especial para hacer cuentas, trabajaba simultáneamente con el Jefe de Estación del Ferrocarril, calculando el sueldo de los peones que rehabilitaban las vías.

El 1 de diciembre del año de 1945 contrajo matrimonio con Ana María Gutiérrez Rosillo, procreando 10 hijos: Francisco Xavier, Ana Esther, Ricardo, María del Rocío, María del Pilar, Jorge Alberto, Juan Manuel, Enrique Antonio, Dulce María y Fernando, brindándoles la oportunidad a todos de cristalizar una carrera universitaria.

Logró tener su propio negocio de compra venta de carbón y posteriormente adquirió su primer camión a crédito, para distribuirlo.

Su esposa Ana María pensaba que nunca podrían pagar dicha deuda, fue necesario un gran esfuerzo, de trabajar diariamente y hasta fines de semana, durmiendo Francisco Sandoval debajo del camión mientras lo descargaban. Finalmente consiguió cubrir la deuda.

Como hombre emprendedor se asoció para tener una distribuidora de venta de refrescos. Más adelante incursionó en el negocio de fabricación y venta de mangos de madera para herramientas, como zapapicos, martillos, azadones, palas, entre otros artículos.

De ahí nació la empresa denominada La Colonia, S. de R.L. en 1957, donde además se fabricaban carrocerías para camiones y se transformaba la resina en aguarrás puro de pino y brea WG, mismos artículos que se utilizaban en la fabricación de pinturas de marca Excello y Comex, y grasa para calzado Oso Negro.

En cuanto a los mangos de madera, por su capacidad de ventas y negociación, los fue colocando por toda la República, logrando una producción anual de un millón y medio de mangos. Esto le permitió dar empleo fijo a 110 excelentes colaboradores, que contaban con seguridad social, lo cual no era muy común en esa época.

La compañía “La Colonia” proveía de polines para la construcción de los túneles del canal de la presa del Bosque a la presa de Valle de Bravo, así como soportes de cimbra para la construcción de la Línea Uno del Metro de la ciudad de México. Lo cual fue una gran odisea para el equipo de transportación con que contaba, ya que median más de 18 metros de largo.

De igual manera se generaba trabajo temporal, de 8 meses al año, a 80 trabajadores, que aprovechando la silvicultura del bosque abastecían de materia prima a la compañía.

Cada año, en los predios trabajados, se llevaba a cabo la reforestación conducente, lo que motivó que fundara en el año 1991 el vivero forestal en el rancho La Colonia, ubicado en Apútzio de Juárez, dando empleo a más de 20 personas, produciendo más de tres millones de árboles para la reforestación.

En actividades sociales, Sandoval Martínez fue socio del Club de Leones de esta ciudad, participó en la constitución, construcción y fortalecimiento de la Asociación de Charros de Zitácuaro, a fin de promover el deporte nacional de “La Charrería”.

Durante su vida apoyó por varios años al Ayuntamiento de Zitácuaro de manera honorífica, en la Junta de Mejoras (lo que hoy es la Dirección de Obras Públicas) y en el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado como miembro de la junta directiva.

En 1986 y con la también visionaria colaboración de sus hijos, fundó la empresa “10 más 10, S.A. de C.V.”, en el ramo de materiales para construcción y ferretería.

Así mismo, en 1990 fundó la empresa Comercial 10 más 10, S.A. de C.V., y en 1991 Colores y Baños, S.A. de C.V. donde trabajaban 30 personas, con seguridad social.

Falleció en su domicilio el 23 de febrero de 1993, rodeado del amor de su esposa, hijos, nueras, yernos y nietos, en quienes inculcó el amor por el trabajo y el servicio.

Magnífico amigo y generoso anfitrión en las fiestas de su casa, responsable y solidario con quienes acudían a solicitar su ayuda.

*Con la colaboración especial del Doctor José Luis Campos Pahua en la elaboración del presente trabajo biográfico.

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