Personaje de la semana

H. Zitácuaro, Mich. – Michoacano de nacimiento, guanajuatense por adopción, Pedro Cruz Castillo nació en Santa Ana Maya, Michoacán, su legado y su obra continúan hasta nuestros días, demostró siempre una pasión extraordinaria por la pintura.

Tuvo el privilegio de ingresar a la Academia de San Carlos, cuando tenía únicamente 13 años de edad. A los 18 ya era considerado un experimentado paisajista.

Comenzó a laborar en el Departamento de Tránsito de la Ciudad de México, donde su trabajo consistía en pintar señalamientos viales.

A su paso por la enseñanza lo llevó a incursionar en escuelas rurales de Durango, Veracruz y Chiapas, dedicándose a impartir clases de artes plásticas, además con el apoyo de sus alumnos pintó varios murales con motivos revolucionarios.

Posteriormente tuvo el encargo de hacer obras en planteles escolares y espacios religiosos a lo largo y ancho de la república mexicana, incluso en Estados Unidos.

Viajaba constantemente, amando su profesión. En 1956 se estableció, con su familia, en Acámbaro, Guanajuato.

Dedicó 60 años de su vida a la pintura de pasajes bíblicos, sus obras se encuentran en templos de la Ciudad de México, Sinaloa, Coahuila, Puebla, Chihuahua, Michoacán, así como en Estados Unidos.

Considerado uno de sus trabajos artísticos más importantes, se encuentra en el Santuario de Guadalupe en León, Guanajuato, en el lugar se exhiben cuatro murales.

Cruz Castillo es el autor del diseño de la cajetilla Faros, cuyo origen se remonta al año 1918 con la fundación de la Cigarrera del Centro, también conocida como Tabacalera Nacional en Irapuato, Guanajuato.

La popularidad de los Faros alcanzó el favoritismo de la gente, por su bajo precio y fue el cigarro predilecto de las clases humildes de México.

En julio de 2014 el libro Detrás del Mural, de Carmen Herrera Torres, fue presentado en la Casa de la Cultura de Acámbaro, como un homenaje al pintor michoacano con motivo de su décimo aniversario luctuoso.

También fue inaugurada una exposición dedicada al maestro, integrada por obras de caballete, bocetos de murales, dibujos a lápiz y fotografías, en el Museo Local.

Por acuerdo del gobierno de Baja California, Pedro Cruz realizó obras para la escuela de música y danza de La Paz, posteriormente pintó los murales de la parroquia de Santiago Maravatío, Guanajuato.

Además de ser reconocido como un estupendo retratista, incursionó también en la escultura y la restauración.

A partir de los años 70 comenzó a colaborar en la realización de sus pinturas su hijo Pedro Pablo, quien heredó el talento artístico de su padre.

En 1961 David Ayala escribió sobre Cruz Castillo: “Como un rayo de sol que se hubiese difundido dejando aquí y allá preciosas gamas de colores, unas veces vibrante y otras apacibles, la obra artística del pintor Pedro Cruz Castillo tiene en esta región (Guanajuato) inestimables muestras de ella”.

“Sus cuadros de temas bíblicos o tradicionales se destinan a los templos de todo el país en una exaltación objetiva de la fe católica. Su pincel genialmente manejado ha logrado un sinnúmero de claroscuros que son un alarde de técnica y precisión inimitables”, expresó Ayala.

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