Personaje de la Semana

Esther Miranda Téllez

H. Zitácuaro, Mich. – Esther Miranda Téllez, mujer trabajadora, de raíces humildes y criada en la comunidad de Agua Fría, perteneciente al municipio de Tuzantla, siempre estuvo al tanto de su esposo y de sus hijos, procurando el bienestar de la familia.

Llegó a Zitácuaro acompañada de su esposo e hijos, con el propósito de buscar mejorar su nivel de vida, atendiendo principalmente las labores del hogar, así como a sus hijos para que tuvieran una enseñanza académica y lograran una profesión para forjar su futuro.

Mujer abnegada, sencilla, de valores, Miranda Téllez se caracterizó por su bondad y vocación de servicio, no sólo para con su familia, también hacia sus semejantes.

Cinco de sus siete hijos nacieron en Tuzantla, dónde disfrutaron parte de la niñez en las labores del campo, y en sus tiempos de ocio se iban a bañar al río, pescando o en las huertas agrícolas para tomar de las frutas tropicales. La familia tenía sus propios frutos, como papayas, ciruelas y mameyes, los cuales se daban de forma natural en el patio de su hogar.

En aquella época no había gas, ni tampoco tortillerías, por tal razón la señora Esther Miranda tenía que hacer las tortillas en el comal, despertándose desde temprana hora para hacer el almuerzo y posteriormente la comida, brindando un plato de comida a todos los miembros de la familia.

Incluso tenían una vaca, la cual se encargaban de ordeñar todos los días, preferentemente por las mañanas, para que los hijos se alimentaran. Siendo esta parte de su dieta alimenticia. Esmerándose Miranda Téllez también en la cocina, realizando recetas tradicionales, acompañadas de pescado, camarones, carne de puerco, entre otras.

Había otras ocasiones que se iban los hijos en plan de cacería junto a su padre, para cazar las huilotas e iban también al río para capturar iguanas y disfrutar de un rico caldo.

El señor Luis Urquiza Miralrío se casó con Esther Miranda, matrimonio del cual nacieron 7 hijos. Urquiza Miralrío aprendió el oficio de sastre cuando tenía aproximadamente 17 años.

En esa época estaba soltero, trabajó en una sastrería que se encontraba a un costado de la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, sobre la calle Ocampo.

Posteriormente regresó a Tuzantla, se casó y volvió a regresar a Zitácuaro en la décadas de los sesentas, estableció su sastrería ubicada en la calle de Guillermo Prieto y en su casa tenía una máquina de pedal.

Así que, para poder subsistir económicamente, comenzó a fabricar pantalones, los cuales ponía a la venta al público en general.

El señor Luis Urquiza los llevaba a ofertar sobre la calle Dr. Emilio García, posteriormente tuvo su propia clientela, al grado de que llegaban a comprarle sus productos desde varios municipios, incluso desde la misma capital michoacana, Morelia, parte de la Tierra Caliente y el Estado de México.

José Luis Urquiza Miranda, hijo de Luis Urquiza y Esther Miranda, laboraba como maestro en la secundaria número 3, en la ciudad de Celaya, Guanajuato, renunció a su plaza como docente, debido a que su padre había tenido un accidente y se había fracturado una pierna.

Hoy en día sigue acompañando a su padre, fue el único que siguió el oficio como sastre y desde hace varios años, padre e hijo, realizan este noble oficio en un local ubicado en la calle de Crescencio, casi esquina con la calle Morelos, a unos pasos del mercado Benito Juárez.

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