Política en lo oscurito

La teoría del eterno retorno

Somos seres predecibles… los humanos, somos predecibles. Aunque en los mexicanos la previsibilidad se basa en la venganza, basta ver cómo se comporta la alta esfera política. En 2018, cuando ganó San Péjele la presidencia ya predecíamos que no haría cosas distintas a las que hacían los otros, porqué venía de la fuente misma de la desgracia, venía del mismo nido donde los zopilotes nacen, como él. Tenían el mismo origen de todos los políticos que se unieron a su nueva administración: el Prit, y llegaron con todo y mañas, solo modificaron el discurso.

 Vemos que Don Cedano no se equivoca al señalar que son iguales, pues todos habían sido aleccionados por su socia llamada el Prit, y hoy, se están convirtiendo en lo que juraron combatir. Ya es tanto el parecido en su estructura, que llegamos a confundirlos. No sabemos si es la Prieta o el Prit. Evidentemente el discurso que tiene la Prieta, carga unos puntos distintivos que lo hacen parecer distinto, pero solo es apreciación, porque son tan distintos como cuando comparas un auto de la misma marca, mismo modelo, mismas prestaciones con otro igual, pero con un color distinto.

El ejemplo claro, sería un vocho, comparado con otro vocho, solo de un color distinto y con solo eso, al dueño del auto mejor conservado, o con mejor estética, lo hacía creer tener un auto superior, aunque corrieran igual, aunque se comportaran igual, así pasa con el cuatroté, se comparan con el Prit y con el bolillo y creen que traen autos distintos, y no notan que corren igual, encienden igual, se comportan igual, pero como el que tiene el poder ahora, trae rines cromados, y el otro que no está en el poder, trae rines sencillos de acero, más austero pues, pues sientes que traes algo más poderoso.

 Toda esta alegoría me llevó a pensar que efectivamente estamos llegando al pináculo de la decrepitud política, que hemos retrocedido en el tiempo más de lo que creemos, y más de lo que queremos. Ese retroceso, a estadios más antiguos, de situaciones ya vividas y que no nos dejaron buen sabor de boca, me evoca… ja, sí, al pensamiento de Nietzsche, cuando hablaba del “eterno retorno”, que señalaba como una visión circular del tiempo, cuando los acontecimientos siguen la regla de la causalidad, el tiempo tiene sí un principio, y también un fin, pero el fin de ese tiempo es el mismo del inicio de ese mismo tiempo, y no hablamos de ciclos, no, que en la actualidad, en la política mexicana, algunos quisiéramos que así fuese, que el ciclo que empezó apenas en 2018 concluyera, nada más para ver si podemos mejorar en ciertas situaciones sociopolíticas.

 Bueno, Nietzsche señalaba, que el eterno retorno se trataba de acontecimientos que se repiten al infinito, sin ninguna posibilidad de variación, asumiendo que lo ocurrido antes volverá a ocurrir, reflejado en Zaratustra cuando despierta de su inconsciencia, y sus animales lo halagan diciéndole que es el maestro del eterno retorno, de lo mismo, y aun no hablo del cuatroté, que su líder debería leer a Nietzsche, le ayudaría a entender, que el eterno retorno incluye los fracasos y los éxitos para poder despertar, pero sabe Don Cedano que no lo hará, no leerá porque ya es un viejo, y no leerá porqué no le gusta que le digan que hacer, de la misma manera en que le gustaba gobernar al viejo Prit, no al de Peña, no al de Zedillo, no, al de pura cepa, al de lamida de botas y presentación de asentaderas, del mero adulador.

 Estamos ante un regreso a ese autoritarismo que creíamos extinto, lo vemos todos los días en los discursos de todos los candidatos que eligieron a La Prieta como su partido y a los achichincles, o ayudantes, o colaboradores de San Péjele, todos sin excepción se inclinan ante su majestad el aprendiz de dictador y que como tal se comporta al denostar a todos sus adversarios, mote incluido. Podemos ejemplificar ampliamente esta aseveración, viendo por ejemplo a Marcelo Ebrard, que señala que fue a negociar la llegada de vacunas “como lo instruyó el presidente”, así no deja lugar a dudas de que no es una decisión, ni consensuada, ni de interés nacional, no, es por instrucción del presidente.

 Lo mismo pasa con Isabel Arvide, que con toda la soberbia que le da el abrazo afectuoso de San Péjele, puede despotricar contra sus colaboradores, o empleados o chalanes, no sé como les diga ella, pero parece que se regresa a la edad de piedra cuando la esclavitud era legal, y hasta moralmente permitido, y menciona que San Péjele fue quien le pidió ser embajadora, y no se le puede negar nada a “mi cabejita de algodón, ¡smuac!”, así, o como vemos a todos aquellos aduladores de gabinete, que en cada discurso no se cansan de decir, vamos a consolidar el cuatroté, como si la línea efectivamente fuese consensuada con la población.

 Desde luego que no, la población no sabe que quiere decir el prejidente con cuatroté, los candidatos, seguidores y besabotas tampoco, solo repiten las frases trilladas, melifluas y cargadas de rencor de un personaje enfermo de poder, igual que como inició, con la mafia del poder, esa que combate y de donde viene, en un eterno retorno al autoritarismo pleno, como si nada de lo que pasase en el país fuese para mejorar, sino para permanecer igual. Solo que ahora es desde la perspectiva de aquellos que se sintieron eternamente perdedores y que ahora con un gramo de poder se sienten salvadores del mundo, sin saber que eran parte del mismo problema, el sentirse rechazados, era una percepción válida para los resentidos, pero la mayoría que solo estamos aquí porqué aquí nos tocó vivir, nos importa un comino los colores de los partidos, nos importa que la administración de nuestros recursos se haga con responsabilidad, sin importar quien gobierne, pero no, si pensamos distinto somos juzgados, parece que todos debemos tomar partido para poder pertenecer.

 Ya ven, que en plena congruencia priísta, San Péjele denosta a quienes no siguen y aplauden su discurso, como novia resentida… ¿Eso ya lo he dicho antes? ¿Qué la novia resentida parezco yo?, ¡chales!, ja, ja, ja, cierto, pareciera eso, pero no, estamos hablando de como la clase política no se renueva, solo camina en círculos, mordiéndose la cola, y por más que creíamos que habría un cabio positivo, aún no se da, ojalá y se esté cocinando, porque ya me desesperé, el cambio que esperábamos es que iba a haber trabajo para todos, bien remunerado, con los impuestos de todos, habría mejor infraestructura, mejores servicios, que los corruptos al menos estarían en la cárcel, pero no, aún no, ya hasta extraño al Bronco, ¿Habría muchos ladrones sin manos?

Nos quedaremos con las dudas, porqué ni en su estado que gobierna lo ha propuesto siquiera, y es que en la polaca hay mucha mierda, y casi siempre el cagado es el de abajo, a pesar de que es él quien sostiene al país, y tampoco abogo porque se inviertan los papeles, ya vemos que el gobierno de llamada “izquierda” o popular no hace la diferencia, sigue igual de déspota, nepotista y corrupto como sus antecesores, menos en el discurso, allí si somos decentes, honrados y trabajadores, después mentamos madres, pero eso solo es cultura popular, al viejo estilo priista, ja, sí, ya sé, Adame no es de La Prieta, pero se comporta igual.

 Lo que no es igual y que sí es problema, es que la corrupción siga siendo eterna, aunque el presidente diga que él ya no roba, los que lo siguen ni siquiera intentarán contradecirlo, mucho menos investigarlo… me gustaría sí, que se pudiera investigar, para que efectivamente se nos demuestre eso que tanto pregona, como pregonó Ebrard la dichosa línea 12, que ahora se convirtió en su fantasma más grotesco, la muerte de 24 personas y más de 70 hospitalizados, así como la suspensión de la línea no es para menos. Allí estuvieron involucrados muchos del gabinete actual y que en aquellos tiempos militaban en otro partido, que al final de cuentas comparten ideologías y origen. Es el fantasma también del eterno retorno.

 Ahora, si el karma existe, ya está pasando factura a aquellos que hoy gobiernan y que detestan el trabajo profesional, ya que ni con ayuda de algunos de ellos logran hacer obras funcionales al cien por ciento, Mario Delgado, Ebrard y Sheinbaum saben mucho de eso, estuvieron allí, y no pudieron, teníamos la leve esperanza de que ya hubiesen aprendido, pero lástima, solo son políticos resentidos y con hartas ganas de poder, con deseos intensos de mantenerse en el poder, como lo tiene Salgado Macerdonio, que a toda costa quiere estar en el poder y al viejo estilo charril arremete contra quienes lo “obstaculizan”, aunque no cumpla las reglas que él prometió jurar, cuenta con ayuda desde luego del dedito dador de candidaturas, ese que da vueltas como si todo fuese a regresar a aun normalidad de hace 30 años ¡Válgame dios!.

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