Política en lo oscurito 

Autor:​​Don filosofo de Cedano

Desde el poder

Don Cedano les tiene respeto a los tontos con iniciativa… ellos son los encargados de ponerle la sal a la vida. Piensa que sería aburrida nuestra vida si solo la viéramos con cara seria y toda circunstancia. Los tontos son divertidos, pero peligrosos. Dice un adagio popular, que a los tontos no hay que estorbarlos, hay que abrirles paso y hasta empujarlos, para que aprendan. Hay que divertirse, sí, pero no todo el tiempo, la vida también requiere de pensar, razonar, sin juzgar. La vida se tiene que vivir, tampoco tiene que ser un carnaval, desde luego que no.

Después de miles de errores, las cuentas por pagar se nos convierten en cargas muy onerosas y generalmente las pagan todos los serios, los que asumen la responsabilidad de sus actos. Los que andan de fiesta, seguirán la fiesta y convencerán a los fiesteros de que los serios deben pagarlas.

Al final, estamos siendo gobernados por una caterva de tontos fiesteros, porqué los serios no queremos tomar el control. Imaginemos por un momento a un gobierno serio, que de verdad estuviese preocupado por el bienestar de sus gobernados, a los que se debe y de dónde saca todo el dinero del que dispone sin riesgo, ni responsabilidad ¡Sería un trato fantástico! Pero no existe aún ese gobierno, seguimos siendo gobernados por los payasos del circo, y piensan que el circo es lo único que hay en la vida, que es lo más importante, sin el circo, la sociedad que va a disfrutar la función, sería una sociedad muerta, triste y apocada.

Suben las entradas cuando quieren, después te obligan a pagarlas, so penas de que llegue otro circo peor a ese y que por aburrimiento tengas que asistir a la función aburrida, fofa y sin chiste de algo que aún no pasa, pero que podría pasar, y te preocupas, porque lo actores se pasean de carpa, vendidos al mejor postor, así las pugnas se reducen a una simple negociación entre administradores del circo, que son los mismos unos y otros, ya saben cómo hacerle, su obra se llama “engaño”.

 

Al final, en una oficinita oscura, se decide el destino de un pueblo, solo entre un grupo selecto de personajes que se pelean el botín económico y para obtenerlo, deben hacer “política”, y para hacer política deben convencer a quienes esquilman, deberán hacerles creer, que todo lo que hacen, es por su bien y el bien común, y con ello obtener su respaldo. 

Sin embargo, el respaldo tiene un costo y siempre se llamará dinero, y los cirqueros, saben que es un riesgo que pueden asumir, por qué no se trata del dinero propio, sino del dinero de “otros”. Si fuese dinero personal y propio, no lo arriesgarían. Así muchos de nosotros, simples espectadores, pagamos porqué nos gobiernen, o nos den función. 

Los cirqueros del hoy, del ayer y del mañana, a pesar de saber que lo hacen con nuestro dinero y luchan únicamente por ello, el riesgo que corremos todos los espectadores, es que algún día nos quiten todos los ingresos para ellos seguir gobernando, sin que obtengamos beneficios tangibles… ya se está viendo, más del 35% de tu trabajo lo aportas al circo, y ¿Qué obtienes?, ¿Luchas intestinas por ganar el botín, llamado impuestos?  

Veamos un ejemplo, nosotros, los que pagamos la función al cirquero, a sus arlequines, a sus patiños y la carpa; hoy exigimos seguridad, atención médica de primera, calles limpias y sin obstáculos, menos burocráticos los pagos, que al menos el ir a regalar o donar, o entregar obligadamente nuestro dinero,que es nuestro esfuerzo, nos sea ligero el trámite, rápido, eficiente y eficaz, queremos honradez, congruencia y empatía.

Pero ese no es el trabajo de los políticos, lo vivimos a diario, su trabajo es buscar estar siembre con la mano dentro de los bolsillos de los electores, no ayudándolos a que generen riqueza, eso no es posible, la riqueza es mala en manos de otros, no en las de ellos… sé que es algo imaginario, lo dije, solo es un supositorio, del verbo suponer, no vayan a creer que tengo otros datos, no. 

Lo que sí sabemos a ciencia cierta, es que los gobiernos apuran la fiesta y la seriedad se lo dejan a los contribuyentes, que “seriamente” deben aportarpara la fiesta, so pena de castigarlos, para que ellos se lo birlen maratónicamente sin castigo, pues tienen el dinero y el poder que les hemos dado y que los idiotas con iniciativa intentan eternizar.Ellos tienen también cooptadas las relaciones entre el mismo poder que condena a unos y protege a otros, depende del color que defiendan, a los que protegen el sistema actual, se les llama “partidarios”. Aunque su protección sea mera simulación, cambian de color, aunque sea el mismo funcionario, será un férreo enemigo de aquel defendido antaño. 

Ahora, para ganarse el favor del “pueblo bueno y sabio”, apoyan económicamente a los que llaman grupos “vulnerables”, y efectivamente han sido vulnerados moralmente, con el dinero regalado, los tiene convencidos de que es la línea políticacorrecta la que siguen, mientras les haga justicia la revolución. Todo está bien, y no es que Don Cedano esté en contra de apoyar a los más vulnerables, es cuestión de desarrollo cultural y moral, lo que no es correcto es mencionar que se apoya desde el gobierno, aquél que no produce nada, que no genera nada, todo su poder se basa en el manejo de las instituciones que manejan el dinero, como las Secretaría de Hacienda y las oficinas recaudadoras. 

Es más, hasta la pedagogía oficial tiene identificados los patrones de conducta abusiva dentro del poder, uno de esos patrones es la manipulación y el discurso fácil. Lo vemos cuando hablan de la integración de las distintas culturas a la sociedad, el respeto a nuestros pueblos originarios, el respeto a las lenguas originarias, ya saben; un discurso basado en un ideal igualitario, equitativo, hablan de un imaginario solo cultural, desde luego, construido desde el poder, desde el discurso, con un claro contenido ideológico y político. 

Bastará con que el cirquero adopte su papel al dedillo, deberá ponerse una corona de flores, alguna guirnalda, algún zarape, algún sombrero para que lo sientan propio y se identifiquen con él, como si fuese humilde, aunque los utensilios un par de horas después del discurso y la foto, terminen en la basura; por un lado está la perspectiva homogeneizante del discurso que niega la diversidad y pluralidad de saberes y racionalidades, y del otro lado, desde la ostentación las denosta, y si reconoce su existencia de la diferencia cultural, lo hace deformándola, pues toda la riqueza de la diversidad cultural se la encasilla en la visión idílica, paternalista y folclórica de los pueblos “indios”, o “indígenas”. 

Como si esa diversidad se redujera únicamente a la existencia de ellos, y pareciera que sí, son una carga necesaria. El voto de un desamparado del poder, de la educación, de la riqueza, vale lo mismo que el de algún encumbrado o connotado personaje. Allí está el hilo del asunto político, lo vemos, lo sabemos y nos dejamos engatusar en los “cambios” que mencionan desde el uso de la lengua, pero en las acciones solo vemos boato, fiesta y luces de colores, el pan y el circo siguen funcionando, el auto alabarse con sombrero ajeno sigue siendo un recurso muy socorrido, pregonar que hicieron obras, pregonar que repartieron recursos, pregonar que combatieron eventos negativos, es solo eso, el uso adecuado del lenguaje para obtener beneficios a su grupo ideológico. 

¿Y nosotros? Los que aportamos los recursos ¿Qué obtenemos?: multas, recargos, expropiaciones, embargos y demás finuras que tienen para controlarnos.

Vean como el señor prejidente, ni siquiera puede o quiere recibir a personas en su oficina, los deja sentaditos en banquitos fuera de Palacio Nacional…bueno, ese es un ejemplo de enemigo político, pero así pasa. Muchos funcionarios se sienten tocados por dios y no atienden al común del que se sirven, porqué tienen ya el poder, solo cuando lo están buscando son capaces de darse baños de pueblo y acercarse a aquellos que lo encumbrarán. Parece guion de película, pero no lo es. Desde el poder puedes corromper todo lo que el dinero permite hacer y basta voltear a lo que se hace desde el poder para comprenderlo.  

Hace unos días, por ejemplo, al cirquero le crecieron los enanos, se volvieron rebeldes y salieron a protestar por sus acciones políticas y no le gustó al dueño del circo y decidió hacer su propia protesta, ¿Contra qué? No lo sabemos exactamente, pero debemos suponer que contra sus opositores, quizá sienta que el circo puede cambiar de administración y que los protestantes tengan una idea clara de cómo hacerlo.

Desde luego el cirquero, usando todos sus recursos, como el aparato del estado, puede mover a masas enormes, debido al grado de estulticia de sus seguidores. Pero no les digan, se molestan. No me imaginaba ser testigo de que alguien defendiera al sistema, sin ser parte de este. Los que irán a la marcha, irán desde el poder, tendrán su tiempo pagado, transporte y comidas, y después regresarán a sus lugares a seguir trabajando para el poder. Si va alguien sin ser coaccionado, me gustaría conocerlo y entender su forma de ver al mundo, su forma de ver al poder, desde donde debería estar el poder.  

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