Política en lo oscurito

Política en lo oscurito

La ola que va, la ola que viene

Don Cedano tiene una preocupación y se llama México, tenemos el gobierno que se merece la sociedad mexicana, aunque Don Cedano no esté de acuerdo, ni con el gobierno, ni con la sociedad, ambos tienen sus “asegunes”. Es lo que hay, y eso se come. Pero esos asegunes son los que nos tienen con el “Jesús en la boca”, con la ineficiencia e ineficacia del gobierno y con la apatía de la sociedad, pues ya nos está llegando otra ola de Covd19, le llaman la tercera. Pero Don Cedano no cree que sea una nueva, nuevecita, recién salidita del empaque, cree que es la misma ola que inició por allá en el 2020, que ha tenido su vibración discontinua, sus altibajos, como todo en la vida, unas veces arriba, otras abajo, andábamos en el valle: ¡jum!, vamos a la cresta: ¡jum!, tal y como pasó el año pasado, en noviembre en el valle y enero en la cresta, así más o menos.

 Bueno, pues los pronósticos de esta tercera ola no son nada alentadores, los casos van a la alza, la virulencia  más mordaz, y nosotros, solo queremos divertirnos ¡Aguas chamacos! Que ahora les toca sufrir a ustedes, a los viejitos nos dio una friega en enero, que ya casi no la contamos. Hasta San Péjele tuvo que sufrir las de Caín, más por sus dichos, que por la virulencia que le tocó. Cierto es que la diversión cae bien si tenemos los días contados, y sí para morir nacimos, lo malo es que no todos nacimos para solo morir. Algunos queremos dejar algo, lo que sea con tal de que la sociedad que nos procede esté en mejores condiciones, lo malo, es que somos los menos, ¡snif!…

Deje de llorar filosofo, usted tiene la culpa por no hacer escritos mamalones, que lleguen a más personas, parece que solo escribe para sus siete lectores, que, a decir verdad, no transmiten su sabiduría, ¿No creen en sus palabras?, ¡Changos!, y yo creyéndome la gran verdura, ¡Así no se puede!, ¡Ayúdame diosito! Deje de lamentarse Don Cedano y póngase a trabajar en su obra maestra, en su obra cumbre, que todo mundo hable de usted, que sus obras salvaron al mundo.

 Sí, lo sé, pero las diosas de la imaginación están formando pacto con San Péjele, están muy austeras con Don Cedano, debo hacerles algún Holocausto, o quemar aunque sea pastito, algo debo de hacer para que efectivamente no solamente mis siete lectores transmitan la información, sino que llegue a más lectores y el mundo sea un lugar feliz, ¡ja, ja, ja!, ¡Tranquilo Don Cedano!, con que lo lean bastará por el momento, cada lector se atribuye el mensaje acorde a su nivel de conciencia, los demás solo son pasajeros de esta nave llamada tierra, que no saben su existencia, ¡Loa por ellos!

Bueno, estábamos y decíamos y confirmábamos, que Don Cedano sí es la gran verdura, ¿Estamos?, que los demás lectores no aprecien el arte es distinto ¡Ellos se lo pierden ¡Jum!, sus siete lectores son afortunados, y sabios, tanto, que podrán pasar cientos de pandemias y cuartas y quintas olas y saldrán victoriosos, porqué tienen la protección divina de Don Cedano… ¿Qué?… ¿También tengo derecho a ser un Mesías tropical? No solo San Péjele, que, viéndolo bien, ni tan Mesías, ni tan tropical, pinta igualito que aquellos viejos armatostes del “Priato”, llámenle Echeverría, o Porpillo, pero esa es otra historia, no porque hayan estudiado en la misma escuela, todos salen buenos.

 Decíamos que a don Cedano no le ha hecho justicia la revolución y sus escritos no los leen más que sus siete lectores, y la culpa tiene por no haber elegido los temas llegadores, quizá debería de hablar de los calzones de Luis Miguel… ¿No?, ¿Entonces?, Luis Miguel es un anciano como Don Cedano, ¡Ugh! Bueno, mis siete lectores me respaldan… ¿Qué, solo me leen por lástima? Bueno, no importa, lo importante es que debemos de ahuecar las alas y empezar a ver horizontes nuevos, los otros lectores, le enseñan a Don Cedano nuevas formas de comunicar… bueno, decíamos que la pandemia que se dice llega como la tercera ola, no es una tercera, es la misma ola, de México no se ha ido, nos ha dado una tregua, así como los veranitos entre las lluvias, pero no nos ha dejado, no se ha ido, anda por allí escondida, y bailábamos triunfantes cuando durante las elecciones nos dijeron ¡Estamos en semáforo verde! Y que salimos felices, cual vacas después del encierro, y cuando empezó a circular el rumor de una tercera ola, no creímos, ¡Todos éramos libres y vacunados! ¿Qué podría estar mal?

Pero cuando los hospitales se empezaron a llenar, y sin tener un vocero, nos sentimos huérfanos, ahora que Gatoel no está alegrándonos las tardes ¡Sufrimos! Porqué queremos cifras y más cifras, es mejor cifras alegres a no tener nada y esperar a que Chuchita la de la esquina nos informe, luego se equivoca y habla mal de Panchita, la de la otra esquina, así que mejor queremos información de la oficial y de la oficiosa, esa que, aunque no la acepte San Péjele, no nos importa.

 Bueno, es más ahorita estamos dispuestos a aceptar hasta los otros datos de San Péjele, con tal de tener un panorama de lo que sucede en México sobre la tercera ola. De Estados Unidos no hablamos, ellos ya casi se vacunaron todos, y no le tienen miedo a la muerte, la ciencia está avanzando muy rápido para ellos, y están tan tranquilos que hasta anda por allá nuestro insigne gober Silvano, disfrutando la paz, igualita a la de su estado que gobierna, o ¿Será? que ya la agarró de botana eso de viajar y cargar su carpetita con datos de una “supuesta: narco elección”.

 Don Cedano no cree que haya sido así, aunque haya sido testigo de que en las casillas hayan llegado decenas de hombres armados, que no eran policías, ni ejército, y de seguro: era nomás para protegernos de la “policía de otra corporación”, de esas policías que abundan en el país, que ponen cuotas, gobernantes, nuevas leyes, que nos iban a proteger de los mapaches del viejo Prit, de esos que dicen que no existen más que en el imaginario colectivo, porqué ya somos “más mejores” con la alternancia en el poder.

 Bueno, les decíamos que nuestro gober anda haciendo labor meramente política y atrayendo recursos al estado, no vaya a ser que los que entren digan que no había, aunque sea de migrantes, y el banquito verde, es su sello personal, no sé si quiera dejar impronta en tik tok, ya ven que está de moda, y nuestro gober siempre anda a la moda. Lo bueno es que en Michoacán estamos como en Jauja, no hay asesinatos, Apatzingán es un paraíso, Aguililla tiene una vida de ensueño, Zamora dulce como sus fresas, Morelia en paz… es más, ya ni periodistas hay, porque no hay nada de información buena que compartir, no porqué los maten, ¡Eso no! Ya saben, si no se queda un estado en paz y pujante en crecimiento, ¿Por qué habría de andar Silvano en Estados Unidos?

Si el estado tuviera problemas, estaría aquí, resolviéndolos, como todo un estadista, y no viendo como salvar su pellejo en caso de que se le achaquen todas esas cosillas que dicen las malas lenguas en el radio pasillo. Nosotros no creemos que haya acumulado ranchos ¡No, jamás! Tampoco que tenga algunas huertas de aguacates… poquitas, más de trescientas hectáreas por allá, por Tinganio, ¡No, jamás! Tampoco creemos que tenga ranchos con caballos pura sangre, ¡No, ni se nos ocurre pensarlo siquiera! Y menos que tenga alguna relación con los malosos, ¡Eso menos!, Por lo tanto, solo esperamos cosas buenas para nuestro estado gracias a sus viajes.

 Silvano espera desde luego participar de las delicias de ser un ser pulcro y honrado como lo es, pero magnificado una vez que que San Péjele lo reciba, aunque sea como de lástima, para ver si el santo mesías tropical lo reivindica y lo hace ser un santo y que el sudor de nuestro gober sea pura agua bendita y nos dejemos de especulaciones. Así que ese viaje a Estados Unidos será como es, meramente diplomático y no para amarrar el tamal, por si lo acusan de lo que no creemos que lo van a acusar en cuanto deje el puesto, esperamos que solo sea para ayudar a los paisanos, aunque ya a escasos dos meses pareciera más unas vacaciones pagadas a cuenta del erario, pero Don Cedano no cree que sea así.

 Lo que sí cree Don Cedano, es que la tercera ola llegará inminentemente y que los datos empezarán a llegarnos oficiales o no, cuando los hospitales se llenen y no quepan los enfermos, hasta allí reconoceremos por fin, ¿Quién se cuida?, ¿Qué vacuna funciona? ¡Sí los niños son inmunes? Si las cifras del gobierno son correctas, eso no es importante, lo importante es que las personas no se mueran de miedo a algo que desconoces y que nuestro gobierno no sea capaz de explicar. Salute.

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