Política en lo oscurito

La pobreza a 50 años vista

Don Cedano, sentado en su enorme poltrona, cavila, se mece la barbilla, se rasca la cabeza y busca en su mente descubrir el hilo negro. No entiende, algunos dicen que no quiere entender, pero al cuatroté del presidente no le haya, por más que le busca… parezco yucateco, lo busco, lo busco, pero no lo busco… eso quiere decir que no lo encuentra, y en eso de entender o no querer entender, ambos axiomas tienen razón, no la entiende, ni la quiere entender. Es muy complicada la política cuando la hacen personas con capacidades mentales bajas. No se ofendan. Sabemos que en toda regla hay excepción, solo hablaremos de los malos, los buenos se cuecen aparte, ya ven que de todo hay en la viña del señor.

 Decíamos, porqué esto que sufrimos con el cuatroté no es más que un castigo, por no concientizar a los inteligentes y hábiles a meterse en la política. Lo dijo Platón no yo, no me vean feo, yo estoy aceptando la culpa con sobriedad. Decía Platón que “uno de los castigos por rehusarte a participar en la política, es que terminarás siendo gobernado por hombres inferiores a ti” … y vaya que tiene razón. Yo podría superar en honestidad, cordura al hablar y justicia a más de un presidente, pero aquí ando, sufriendo, ¡Snif!, ya me llegará la hora, allá nos veremos. Espero que los votantes sopesen estos valores, luego se van con la finta, con tal de recibir unos pesos, dejan ir los billetes, y es que la política es traicionera, no por ella, sino por quienes la practican.

 Vean, como ejemplo, eso que en política llaman ley, solo es argucia. Las leyes son mandatos que se cumplen a rajatablas, y las leyes en la política son solo vericuetos que salvan los más osados y leguleyos que se sepan esas argucias. Por alguna razón se inventan leyes tras leyes, para poder cubrir la maledicencia y mortandad. Si fuésemos honorables, habría menos leyes, y más justicia social. De eso se ha hablado bastante, quizá solo porque sí es posible y común. De lo imposible se habla poco. Esas leyes nos han pesado bastante durante mucho tiempo.

 Como decía Teócrito, los hombres libres tienen ideas, los esclavos ideologías. Necesitamos hombres libres en la política, los amantes de las ideologías siguen a lideres que son lideres solo por su perseverancia. Escuchamos historias tenebrosas de personajes que están en el poder gracias a cargar las maletas de los más poderosos, o líderes que lo son, solo porqué hacen escándalos y tienen un par de personajes oscuros que los solapan, o que son líderes por qué no hay nadie más que aspire a puestos en partidos sin aspiraciones más allá de estar donde hay.

 Vaya dilema que estamos sufriendo, hago un llamado a todos aquellos que tienen valores de honestidad, justicia, ética, sentido social y gusto por servir al pueblo, a que nos unamos y hagamos política, o seguiremos quejándonos de que nos gobiernan los menos favorecidos; porqué la pobreza no ha sido erradicada del país, y en este gobierno, a pesar de haber ganado gracias a los pobres, se sigue romantizando a la pobreza, como si la pobreza fuese el fin único del hombre y debe permanecer a ella, porqué allí se ennoblecen los valores del ser humano, cosa que no es correcta. Se puede ser noble, justo y honesto con recursos para no estar preocupado por el futuro, pero eso le duele al administrador.

Esperamos con harta curiosidad para ver si en el siguiente cambio de gobierno gana alguno de sus enemigos para que nos diga si estos fueron honestos, como pregonan, austeros y que no robaron. Digo, si lo dice, tiene que ser.

En mis tiempos mozos, cuando era un imberbe, los discursos de la muchedumbre, azuzados por la moral de la iglesia, señalaban que la pobreza era una condición importante para poder ir al cielo, así que los pobres tenían asegurado un pase directo. Decían que el sufrir era parte de la vida y que nosotros debíamos de sufrir para poder alcanzar el paraíso. Después te enteras de que no es así. La pobreza era la base sólida donde se sustentaba el ingreso mayor de las iglesias, los pobres son los que más ofrecen en agradecimiento, de lo que fuese, imagínense el cielo, y creo que estarán decepcionados todos aquellos que soñaron que con sus limosnas apartaron un cachito de cielo y no están en él.  No se sorprenderán de no ver a los ricos, ellos daban pocas limosnas, aunque algunos por allí hayan hecho algunas obras de caridad, pero esos son los menos.

Esa presión que les ejercía la iglesia dejaba a los pobres en el desamparo, a veces sin terrenos, sin casas, otras sin moral, pero eso sí, con mucha esperanza.

En los años setentas, el porcentaje de pobres era menor al que hay ahora, apenas un 36%. Suena extraño que ahora con menos clero, con más ingreso, con un país ahíto de recursos, con un gobierno que ama a los pobres, se diga que la pobreza ha alcanzado un 60% de la población. Quizá estemos regresando a esa máxima de que los pobres son los que van al cielo. Creo que los clasemedieros, aspiracionistas, no aspiran al cielo, aspiran a que aquí en la tierra se les haga justicia. Algo que no se ha podido ver en lo que va de ese sexenio.

 Pareciera que los pobres siguen siendo pobres porqué la cultura mexicana aún está permeada por los resabios de los españoles resentidos… no como san Péjele, que sigue resentido como si hubiese vivido en el año 1500, cuando los españoles, que ya habíamos dicho no eran españoles, sino del reino de Castilla, vinieron y destrozaron la cultura Mexica… pero no logra ver más allá de su frente, que a pesar de que el país haya tomado el nombre en base a esa cultura, México no solo eran los mexicas, podrían haber tenido más mérito los Purépechas que no se dejaron dominar, ni por Mexicas, ni por Castellanos, los dominó la viruela, o serían más honorables llamarnos Yaquis, o Coras, o Chichimecas, que al fin fueron los primeros pobladores conocidos en este continente.

 En la misma región de los Mexicas había decenas de reinos que también podrían ser candidatos a prestar su nombre al país, como los Colhuas, los Xochimilcas, los Culhuacán, los Texcocanos, los de Tacubaya, o los Otomíes, o Chontales, o Tzotziles, o Mayas, o Mazahuas, había muchos reinos, pero el resentido social de nuestro presidente, que no habla ningún dialecto, ni el castellano mismo, sigue pensando que la nación Mexica somos todos.

Ahora sí, ahora con toda la transculturación, ya somos una misma nación, a pesar de que los del norte se sientan los proveedores y desprecien a los del sur y se sientas esquilmados por los del centro, todos hemos logrado amalgamar a todas las culturas. En todo el país ya vemos expresiones culturales mixtas, ya somos una nueva nación, aunque no le guste a nuestro presidente. Digo, si vive de la pobreza, no tiene caso eliminarla, los pobres se aman mientras son pobres, por ello hay que enorgullecerlos de la pobreza y no dejarlos crecer, mantenerlos vivos, con alguna dádiva, con algo que los mantenga a flote y sigan creyendo que solo así alcanzaran el cielo, el nuevo cielo, que, por más de cincuenta años, no deja de ser el mismo cielo, pero que ahora no tiene a un partido corrupto en el poder, quiere decir que son los mejores pobres que ha habido.

 Mejores, porque ahora se sienten representados por un personaje que lo único pobre que tiene es la mente, que a pesar de ser aguda y ágil, no piensa realmente en el beneficio de los menos favorecidos, sino en prebendas políticas, que al final fueron las que lo llevaron al poder, y vaya que aún lo tiene a pesar de los años y de los daños, que se pierden cuando se reciben las dádivas, y Don Cedano, piensa que ser pobre puede ser buen negocio, si no quieres trabajar, basta pedir un crédito en el Banco del Bienestar, basta con ser un nini, o basta con ser un anciano.

 Bueno, en Chiapas no les resultó prestar dinero a la palabra, se la tomaron y ahora sufriendo de cartera vencida… como también jugaron a las vencidas los de la CNTE contra el presidente, que, según él, no se rajó y aguantó vara. Lo que no sabe y que deja como lectura, fue que el monstruo que solapó se le puede salir de las manos, él como personaje fuera del poder tomaba las acciones recalcitrantes que la CNTE toma ahora contra él.

 ¿Qué puede reconvenir?, si así los enseñó, el maestro fue superado por sus alumnos, cómo él superó a Peña y Calderón en muertos por violencia o por periodistas muertos, o por manejo poco eficiente de la pandemia, al menos en eso no hay pobreza, lo que a Don Cedano le preocupa ahora, es que la pobreza material, no lleve consigo cargadas todas las demás pobrezas, como la mental, la que hace falta combatir en el gobierno, que seguirá siendo representado por los menos inteligentes que los que no participamos de él.

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