Política en lo oscurito

No eres tú, soy yo.

Don Cedano, despatarrado en su enorme poltrona, desmenuza la vida social de nuestro país -México- ve que todos los sucesos que suceden (sic), tienden a ser un culebrón… para los que no saben que es eso, es una comedia y los despistados que no saben a que se refiere este viejo con comedia, se refiere a una telenovela: culebrón se les llama a las telenovelas por allá en Venezuela, Chile, Perú, Colombia y Argentina. En el otrora poderoso Distrito Federal le llaman Comedia, y en la mayor parte del país se le llama telenovela.

Bueno, imagínense a Don Cedano, sentado toda acción, toda circunstancia, desmenuzando la vida social de nuestro país… después fue zonificando la comedia, dejó un rato a San Péjele en paz, y se enfocó en el estado de Michoacán. Ya teníamos gobernador, nuevecito de paquete, algunos resentidos dirán que ni es tan nuevo y que lo agarraron desprevenido, tanto que trae sus camionetotas nuevecitas de paquete, dos generalmente, muy austeras, son unas humildes Suburban, del mismo color, por eso de despistar al enemigo, que según investigaciones de la agencia Rincón de Cedano y Anexas, el enemigo está en casa… pero, eso será otra historia.

la historia en la que Don Cedano está interesado es otra, y de recordarla, de imaginársela, aún le salen lagrimitas, chiquitas, poquitas, pizperetas, de esas casi avergonzadas de salir, ¡snif!, ¡Snif!, imagínense ustedes la triste historia, es tan triste como San Péjele cuando lo critican… ¿No se pone triste?, ¿Se encarbona? ¡Ah! Imagínense la tristeza de Carmen al haber perdido la cadenita, o del mar cuando se murió, su epitafio fue llamarse mar muerto, o tan triste como sus carteras… Don Cedano no sufre por su cartera, él es un ser pudiente, por eso trae un billete de a dos dólares, por eso de la buena suerte, y de que dinero llama a dinero.

Les iba diciendo, que la historia que se deben imaginar es muy triste, “Tan triste como ella”, novela de Carlos Onetti, ja, ya ni recuerdo como va… bueno, el chiste es que su imaginación, la de ustedes, debe irse a la casa de sus padres, cuando ustedes eran unos adolescentes, o sí aún lo son, imagínense en casa de sus padres, ustedes piden permiso de irse de parranda, echarse una chelita, se ponen impertinentes, y van de maldosos y patean a los chamacos del barrio nada más porqué los veían feo. Los vecinos van y le reclaman al papá, diciéndole que cuide a sus chamacos, porqué son unos malvados, y el papá les dice que no puede, que la culpa es de la mamá, porqué ella es quien debe poner el orden, porqué él solo está para cuidar a los que no son impertinentes, y esos están en su cunita dormiditos.

El intríngulis dialectico se pone intenso cuando empieza la vecindad a opinar. Siempre habrá uno que otro letrado que sabrá de justicia y uno que otro que dirá que la justicia será únicamente la divina, y uno que otro dirá que los chamacos del barrio tenían la culpa por ponerse en frente de los maldosos… si ya saben como se ponen, así durarán días interminables en un valle de lágrimas y risas, Don Cedano dice para sí mismo: “Ahora sí Corín Tellado, te vamos a desbancar”, haremos la mejor telenovela de la historia, ni Televisa, ni TV Azteca con Juan Osorio, Carla Estrada o Rosy Ocampo en unión con Yolanda Vargas Dulché o Emilio Larrosa serán capaces de igualar el culebrón que Don Cedano está imaginando… ¿Qué… Ya la escribieron, así, ¿igualita…? ¡No puejer!

¿Quién osó igualar a los titanes de la telenovela charra, a los que Don Cedano pretendía desbancar? Sí esas historias no las tiene ni Obama ¿Quién tiene esa enorme capacidad? ¡Díganme ahora, antes de que me suicide de pura tristeza con una docena de tacos al pastor…! ¡No me digan que así pasó! ¡Chin, Don Cedano está anonadado! No se puede explicar, a sí mismo, porqué generalmente no se hace caso, por qué en estas épocas haya tanta imagenería tan rebuscada y chusca.

Resulta que la telenovela del millón la creó, generó, inventó, escribió nuestro Ilustre señor presidente Municipal de Morelia, ¡No puejer!, y Don Cedano levantándose el cuello, diciendo a los cuatro vientos que él sería el descubridor del hilo negro ¡Snif! Ya ni llorar es bueno. Al menos cuéntenle cómo estuvo esa cosa ya inventada ¿Fue después de la masacre esa de la cantina 25, donde se demuestra que no hay autoridad y nuestro presidente municipal lo confirma?

¡Ah, ya! Con razón, efectivamente, los malvados se desataron y asesinaron a seis personas. Podrán ser malas las personas muertas, podrá haber sospechosísmo al estar dentro de los muertos un ex escolta de Silvano, podrá haber cierto recelo con el trato que dan los cuidadores de los accesos a las cantinas que tienen como patrón ser déspotas e intimidantes, eso no quita que la acción fue aberrante, aunque se diga que uno de los muertos se haya hecho de recursos en cantidad en poco tiempo: ¿Cómo?, solo él lo sabe a ciencia cierta, los demás quizá sepan algo o intuyan algo.

Lo que no sabe Don Cedano, es ¿De dónde saca el presidente municipal las frases que se parecen más a las de San Péjele, por lo desatinadas y fuera de lugar?

Dijo: que la policía municipal de Morelia no está para cuidar borrachos… pero sí está dando permisos, sí está cobrando impuestos a las cantinas, y sí, Morelia ya es una cantina, que la quitaron del periférico y la pasaron al centro.

Podrá justificar Alfonso Martínez que la administración pasada le dejó un cochinero, puede ser que así sea, pero que eso no justifica que no sea responsable ahora de quitarlas o dejarlas funcionar tal y como están, generando recursos de quién sabe que índole, pero generando.

Eso no quita, que los borrachos y los no borrachos son ciudadanos que le generan otros impuestos, no solo los giros negros, que sí son su responsabilidad, porqué sí están en su área de gobierno, quiero decir que están en un territorio gobernado por él, no quiere decir que los ciudadanos ajenos a esos menesteres de la borrachera y la vida licenciosa no queramos vivir en paz, alejados de esos espectáculo que solo agreden a nuestra conciencia y moral, que no se debe permitir la normalización de la violencia y no se debe permitir la excepción de la responsabilidad.

Es más fácil y bonito culpar a otros, tal y como lo hace el prejidente, a tomar la rienda de los acontecimientos para lo que se rentaron. Aunque por las declaraciones y las acciones que realizan, pareciera que son elegidos por los dioses del olimpo michoacano, capaces de modificar hasta sus propias conciencias en su beneficio. Están generando la basura del futuro con una displicencia brutal, sí de por sí, los ciudadanos comunes ya no hayamos la puerta, por todos lados somos coaccionados para dejar nuestro esfuerzo en manos de personas que no se esfuerzan, nos esquilman todas las organizaciones, pareciera que son lapas pegadas a nuestros cuerpos y que no tienes pertenencia alguna.

Desde el simple pago de predial, que te indica que jamás serás dueño de alguna propiedad, ni físicamente, ni moralmente, ni espiritualmente. Siguen los servicios de agua potable, de drenaje, de energía eléctrica, de telefonía, de televisión por cable, de tenencia de autos, otro bien que jamás será tuyo, esa propiedad es una ilusión. Después siguen los consumos, donde te quitan el 16%, después la educación, la fe, los viene – viene, el que te limpia el vidrio, todos andan tras de tu esfuerzo, cada día más.

Las mal llamadas autoridades inventan impuestos, inventan reglas para esquilmarte, aunque en el discurso te digan que ponen en regla a las empresas prestadoras de servicios, lo que hacen es fiscalizarlas, sabedoras que ese costo lo pagará el consumidor, como prácticamente todo.

Bueno, ya nos perdimos en un dialogo existencial, y don Cedano gusta de desahogarse con sus siete lectores, que son sabihondos y entenderán la dialéctica de los políticos, que son buenos para denostar, pero no tan buenos para servir, a pesar de que se dicen servidores públicos, que de eso poco o nada tienen, y lo dice con conocimiento de causa, porqué Don Cedano participó de cerca apoyando a alguno, y el nivel de lambisconería y de intereses es mayúsculo.

Las pláticas del círculo cercano a los políticos versaban en: ¿Qué puesto te van a dar? ¿Cuál secretaría negociaste? ¿Ojalá me toque la secretaría de tal? Así eran las conversaciones, ninguna decía: -Vamos a realizar este trabajo a favor de tal pueblo, vamos a impulsar a los trabajadores con estas herramientas que los harán mejores, vamos a sanar las heridas emocionales y sicológicas con estas herramientas; nada de ayudar, nada de servir, solo de servirse.

Pero a la hora de la verdad: no eres tú, soy yo, pero el indicado para servirme. Como dicta el viejo adagio, no me den, pónganme donde hay. Así nuestro querido Alfonso demostró que no venía a servir, no mostró empatía, ni equilibrio entre su mente y su lengua. Eso se llama falta de congruencia, o congruencia invertida, ja. Bueno, no eres tú político venido a más, soy yo, ciudadano venido a menos que te sigo eligiendo, aunque me decepciones cada día más.

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