Política en lo oscurito

Autor: Don filosofo de Cedano

La separatidad


Don Cedano se ha tirado sobre su enorme poltrona, a su lado hay un té de
tila… por eso de las bilis… del otro lado, hay unos cacahuates, por si se le
atraviesa una coca cola…. bueno, eso era en sus tiempos de infancia, ahora la
edad y los achaques le dejan menos oportunidad de comer cacahuates
remojados dentro del refresco que debe ser en botella de vidrio y de 355
mililitros, si no, no sabe igual, y así, repantingado, rememora aquellos días,
cuando el amor era el aliciente que lo traía de malas, por ello trabajaba, para
ellos trabajaba, para ello se develaba y se desvielaba.
Aquellos días eran de mucha experimentación, creía, erróneamente, que el
amor era eso que tenían que darte si tu dabas, si la buscabas, debía de
buscarte, si la invitabas, debería de invitarte, si le hablabas, debería de
hablarte, si la atendías, debería de atenderte, todo debía ser correspondido.
Hasta el día de hoy no he sabido realmente si es así, o no lo es, las batallas
entre la dualidad mujer contra hombre siguen siendo las mismas, las peleas
entre viejos, parecen ser las mismas que entre nuevos, solo que un poco más
ridículas, y para saber más de amor, Don Cedano se sentó a releer un libro que
es muy interesante, se llama El arte de amar, de Erich Fromm, es más actual,
con términos más ad hoc para el intelecto de Don Cedano que aquel antiguo
libro también llamado El arte de amar de Ovidio, que es más un poema que
un tratado del amor.
Resulta pues que, releyendo ese libro, Don Cedano se entera de algo que ya
sabía, pero que no quería entender (por conveniencia claro), que amar no es
dar para recibir, sino dar porqué te sobra. Así entiendo la relación del gobierno
con los gobernados, los gobernados tenemos tanto amor, que le damos y le
damos al gobierno, que ahora el amor nos parece una pesadilla, porqué el
gobierno no corresponde a ese amor, con nada, existe una separatidad entre
pueblo y gobierno. Esta palabreja la conocí en este libro de Fromm, se me

hizo interesante y dominguera, así que la traía en la mente, y me hizo regresar
a este libro.
La separatidad se refiere a las premisas falsas y equivocas sobre el amor
comparadas con las verdaderas; por ejemplo, eso de creer que el amor debe ser
medido en “ser amado” contra la capacidad propia de amar: queremos ser
amados, incondicionalmente, pero no queremos amar de la misma manera…
como el gobierno pues, que vive la separatidad con sus gobernados, que cree
que existe una obligación de ser amado por sus gobernados sin ofrecer nada a
cambio y se convierte ahora en dictadura. Otra premisa comparada, es creer
que el amor es un objeto, no una facultad, el amor puede ser comprado,
cambiado, objeto de negociación o de trueque y no una facultad innata del
hombre alejado de la mente.
¡Vaya Don Cedano! Hasta que pones a trabajar a ese viejo cerebro, deberías
usarlo más seguido, ya estás muy cerca de Alemania, allí vive el Alzheimer, –
dejen de criticarme, ingratos, deben aprovechar mis ratos de lujuriosa
introspección, que me permiten ilustrarlos-.
Decíamos que el hombre no cree que el amar sea una facultad propia, y viaja
por el mundo confundido entre la experiencia de “enamorarse”, con el amor
que es propio y que puede ser entregado porqué sobra, no porqué falta. El
concepto de separatidad, que decíamos acuñó Fromm, según mis propios
datos, porqué en su literatura la descubrí, se refiere a un estado de separación
inicial, de la sensación de no pertenecer a nuestro entorno, de ser seres
individuales, así nos lo ha vendido la mercadotecnia, y ha sido bien
aprovechado por los mercaderes de las emociones. Esa pequeña conciencia
individual, dice Fromm, es la explicación verdadera y propia del mito del
pecado original, es el origen de nuestra necesidad de amar.
Lo que sea, vean nada más a qué extremos hemos llegado, que muchos aman a
San Péjele, cuando deberían estarse amando ellos mismos, y amar al conjunto
social, no a un personaje que de paso abusa de ese poder que tiene, gracias a la
ignorancia que tienen las personas de sí mismos, gracias a la separatidad
¡Tranquilo Don Cedano! Iba bien, pero no ceja usted en el empeño de tirarle a
“mi cabejita de algodón”. -Os pido perdón, lo que pasa es que me ofusco, o
sea me emociono cuando encuentro estas similitudes y quiero externarlas, no
vaya a ser que en lugar de una tacita de té de tila sea un litro-.
Regresemos con Fromm, que ese si es más interesante y no buscaba comprar
conciencias, buscaba hacerlas más fuertes y brindarles luz. Decía Fromm, que
la separatidad provoca angustia… igualito que a ustedes cuando hablo de San

Péjele, ja, ja, ja… sí, ya me calmo, es que con las justificaciones con las que lo
defienden, no se ayudan pues. Esa angustia es representada por la des validez
frente a las fuerzas de la naturaleza y a de la sociedad, haciendo que la
existencia personal se manifieste como una separada, desunida e insoportable
prisión.
El hombre que no conoce su naturaleza, se hincará ante cualquier muñeco que
le hable al oído y le diga que es el salvador de todas sus penas, será adorador
de cualquier ente que le endulce el oído con promesas de que será salvo de su
des validez y su angustia, será presa de su propia ignorancia. Esa ignorancia
que nos ha traído hasta aquí, a tener los peores gobiernos, siendo un país rico
en todos los ámbitos, aquellos que nada tienen que ver con idiosincrasia.
¿Cómo podemos entender la separatidad del gobierno con los gobernados? Se
ve claramente, en cuanto las entidades de gobierno trabajan como una gran
hidra, chupando recursos, sin producir nada respetable, sin retornar en nada
loable. Vemos que el gobierno no ama a sus gobernados y se ven los
gobernados como el novio o novia que insiste en el amor, a sabiendas que su
pretendido o pretendida tiene los ojos puestos en otro personaje. El gobierno
tiene puestos los ojos en dos cosas únicamente: en el dinero y en el poder,
jamás en los gobernados, son dos entes diferentes.
Si no me creen, intenten acercarse a su gobierno para que los ayude ante una
injusticia. Sí, y sigo con la misma canción, el reemplacamiento es un robo
descarado, es exigirle más recursos a una sociedad ya sobreexplotada por
todos los ámbitos oficiales y todo para mantener sus prebendas. Es muy
complicado que te acerques a los gobernantes si no tienes a alguien dentro del
poder, y todos, sin excepción, tienen un aparato de servicio enorme, que
tenemos la obligación no consentida de mantenerlos.
A veces Don Cedano filosofa, ¿Cómo pasó eso de la separatidad entre el
gobierno y el pueblo? Pasó cuando el pueblo empezó a mendingar amor,
cuando pareciera que debe de ser el pueblo el que se arrodille y cumpla unas
leyes que claramente están generadas para someterlo ¿Acaso las leyes deben
ser creadas para esquilmar al pueblo? ¡Claro que no! Deben ser generadas para
que el pueblo crezca, progrese, se haga rico. Pero no, las leyes de ahora son
únicamente para enriquecer a la élite gobernante, que no debería ser llamada
así, deberían ser llamados administradores de recursos del pueblo, en
beneficio del pueblo y deberían defender con uñas y dientes esa máxima.
Desafortunadamente no es así, los gobiernos inventan leyes, para
beneficiarse, ya sea estando dentro del sistema o en el sistema productivo, con

proyección de beneficios. Creo que es hora de divorciarnos del gobierno y
empezar el autogobierno, sé que suena complicado, pero podríamos intentarlo
con aquellos que entiendan que se siguen generando leyes a modo, que son
perjudiciales para la comunidad.
Debemos empezar a entender que los gobiernos no quieren el bien del pueblo,
son entes separados del pueblo, ellos allá, a lo lejos, en las alturas, viendo
como los de abajo los sostienen. Ni siquiera son buenos, ni empáticos con
quienes los mantienen.
En Michoacán -sí, sigo con la misma cantaleta- cobran el reemplacamiento sin
tener placas físicas, sin tener centros de cobro y los pocos que hay, los cierran
por “vacaciones”, y los que funcionan, dan poco más de 70 fichas. Así no se
puede, y mañana te exigirán que pagues con recargos y sin derecho a
reclamar. Vas a pagar, no te dejan y cuando vas, no hay fichas, tienes que ir a
destiempo y te cobran multas, es un verdadero robo, es verdaderamente una
inconciencia y una hipocresía, que no les mueve la empatía en nada al llamado
gobierno, que necesita el dinero: ¿Para qué? Dicen que para obras.
Don Cedano no les cree, para afirmar sus creencias tiene alguna literatura,
como la de Fromm que relativo al amor señala que el amor inmaduro dice “Te
amo porqué te necesito”, mientras que el amor maduro dice: “Te necesito
porqué te amo”, el amor debe ser una unión sin perder la individualidad, una
linda paradoja, dos seres que se convierten en uno, pero siguen siendo dos,
alejados de la separatidad. En el arte de amar, la herramienta eres tú.

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