Política en lo oscurito

Autor: Don filosofo de Cedano

Estamos jodidos todos ustedes
Estaba un día Don Cedano revisando sus cuentas, se había enterado que tenía
recursos como para irse por un buen libro y por una buena birria. No sé
ustedes, pero la cuesta de enero me agarró ricachón, a mi si me alcanza para
salir la quincena, traigo un kilo de arroz en la maleta, por si las dudas… ya
casi parezco hijo de presidente austero, puedo comer en los restaurantes como
el de doña Pelos y tener una casita en Texas, nada más me hace falta la esposa
millonaria como la nuera del presidente, que vaya a usted a saber, y no me
quiero imaginar que bondades o facultades positivas debe tener José Ramón
López Velarde, como para hacerse de una hermosa mujer millonaria, si no
trabaja, ni tiene oficio ni beneficio…
¿Qué…? ¿Me equivoqué? Sí, es cierto. Qué bueno que están atentos y
corrigen a este despistado viejo, José Ramón López Velarde se murió por el
año 1921 ¿No creen que a lo mejor lo hice a propósito? ¿Para que no se dieran
cuenta de quien estoy hablando? Por eso de las cochinas moscas, ya ven que
nada más saben que alguien piensa y lanza alguna palabra que no le gusta a
“ya sabes quién”, luego, luego sale en las mañaneras… Don Cedano espera
hacerse de esa efímera fama y aunque sea tener el sueldo de aquel mítico Nico
en el desaparecido Distrito Federal, que, siendo chofer, le alcanzaba para darse
unos lujos.
Pero sigamos, decía Don Cedano, o sea yo, que no se quiere imaginar las
poderosas facultades del pequeñín, que deben ser muchas y poderosas, como
para codearse con personajes de alta alcurnia financiera. A lo mejor está bien
dotado, intelectualmente, y se ganó a base de pura labia a la bella dama, como
lo hacía el Ramón del siglo pasado, a pura poesía se ganaba el corazón de las
damiselas, y Don Ramón, el ya saben cuál, con toda esa fortaleza oculta, que
ni siquiera él sabía que tenía, se ganó a la mujer aquella que se resistía
heroicamente, al final, no pudo resistir a sus encantos, y vaya dilema en el que
se metió.

Una vez con la mujer millonaria a sus pies, las prebendas no se hicieron
esperar: viajes al extranjero, visitando lugares que solo los de la derecha
disfrutaban, sitios que solamente los pudientes conservadores podían usar, los
austeros no, pero Don Ramón, el de “ya sabes quién”, tuvo que infiltrarse
entre toda esa sarta de feos millonarios, nada más para que no le cuenten como
sufren, porqué a Aspen, por ejemplo, se va a sufrir el frío, sufre de caídas
esquiando, eso es muy peligroso y tiene que ir a comprobarlo personalmente,
para que no le cuenten.
Don Cedano, siente compasión y quiere llorar, pobre Don Ramón, que fue
sacado de golpe y sin decir agua va, de un sistema austero, y no sabe cómo
comportarse, ve las casas enormes de esos enemigos del pueblo y también
desea comprobar lo mal que se vive allí, no sabe para qué quieren tanta agua
en una pila pintada de azul, alberca le llaman, él se conformaría con un tambo
azul de doscientos litros para bañarse, pero su mujer no, aún no se le quita lo
conservadora, quiere lujos que no necesita, y allí están, en una casa que no es
de ellos, que se las prestó un buen amigo, solo para irse de fin de semana a
Texas.
No es blanca la casa, a pesar de eso, los envidiosos derechairos dirán que el
sistema usado por “su mujer”, no por él, no por su apá, no por el partidazo,
que se parece al sistema financiero usado antaño con Peña, para obtener la
casa blanca, a pesar de que se les dijo que era producto de puras regalías y
trabajos arduos que realizó su mujer en las telenovelas, durante su paso por
televisa, y no le creyeron ¿Tan mala fe le tenían a Peña?
Pero algo es distinto, la multimillonaria mujer del otro Ramón (el Beltrán
pues, no el Velarde), debe ser un ente portentoso en el ámbito de los negocios
y una zafia cabeza en lo emocional, en los negocios es un portento, pues en
poco tiempo ha hecho mucho dinero, hasta chocolatera tiene, y poco cerebro,
como para haberse dejado embaucar por el personaje que trae de la mano; o
sea, Carolyn Adams, perdón, si ya dijimos que el Ramón de ahora debió de
parecerse al de endenantes en la cadencia de su poesía y que con ese portento
logró enamorar a insigne dama, y sí, ¡Sí me da envidia! ¿Dónde hay de esas
mujeres? Que poesía traigo harta y quiero usarla para conquistar a una
multimillonaria mujer.
Mis siete lectores deben poner en práctica sus dotes detectivescos y me deben
hacer llegar sus resultados, datos, direcciones, nombres y pecunio, sus datos
deben ser muy relevantes, tanto para su provisión personal de alguna fémina
con tales atributos monetarios, para su individual solaz, como para la felicidad
de Don Cedano, espero no se tarden, luego me salen raíces, que reumas ya…

Pero… ¿En qué trabaja el muchacho?… ya no le sigas filosofo, ya te dijeron
una y mil veces que la señora es la millonaria, en esta administración ya no se
roba -no somos iguales – pero señor presidente, tenemos veinte años sin lograr
sacar una licencia, debido a la corrupción de los gobiernos, -Pero esos eran
otros gobiernos, no el nuestro – Pero señor, ni en esta administración hemos
podido sacarla, y son los mismos funcionarios – Pero no ej lo mijmo -señor,
son los mismos funcionarios de años anteriores los que están ahora en
Morena, los que no nos permiten sacar las licencias – Lo revisamos, pero no
es lo mijmo-, y Don Cedano no da crédito y cobranza a las mentiras que aun
las creen verdades los amantes del cuatroté.
¿Cómo se van a eliminar las mañas, si los personajes son los mismos? Por el
solo cambio de color o partido las mañas no cambian, se ha visto y
documentado que el sistema es el corrupto, y todos los partidos son parte del
sistema ¿Cómo podría cambiar o ser distinto? Aunque en el discurso lo diga
que se ha cambiado, en la práctica se sigue ejerciendo la corrupción a ojos
vistos y se siguen enriqueciendo los funcionarios, y siguen siendo déspotas y
soberbios con el pueblo bueno y sabio, aunque digan que ya cambiaron,
tendrán razón, porqué cambiaron los actores, el teatro es el mismo, cambiaron
los colores del escenario, el teatro es el mismo, solo lo remodelaron, y se ve…
digamos… diferente, pero sabemos que no lo es.
Don Cedano sabe de lo que habla, no ha cambiado mucho eso del respeto al
poderoso gobernante, que parece todos se les deben cuadrar y rendir pleitesía,
cuando son solo servidores del pueblo, aunque ellos crean que es para servirse.
La soberbia de los conservadores, unida a la prepotencia, sí existe, es real y te
puede afectar. La misma con la que actuaron los conservadores, sigue siendo
la misma soberbia con la actúan los del cuatroté, que dicen no existe, pero sí
existe, es real y te puede afectar, Don Cedano tuvo su acercamiento con ella,
manifestada en coartar el libre tránsito y un par de amenazas, cuando recién
Bedolla fue elegido gobernador.
Don Cedano tuvo la mala suerte de coincidir con él en un camino (con
Bedolla), y sus guaruras amablemente me pidieron que me abriera a donde no
entendí. Me mandaron lejos, amenazándome y aventándome un camioneton,
de esos que no tiene ni Obama, de esos que no cuestan un peso, llamada
Suburban, y se atravesaron, obstaculizando mi paso, solo para que pasara el
señor, y me gritaron sandeces.
Así hasta yo puedo circular tranquilamente por todo el país, como decía mi
abuelo: “estamos jodidos todos ustedes”. Pero entiendo que así han sido
siempre, casi desde su nacimiento los partidos y sus líderes, así veo la empatía

del gobierno de hoy, como lo era el de antes, sí, estamos jodidos, pero todos,
todos ustedes, ellos no, ellos ya están atados a la chichi, ya maman del
presupuesto y sí, sigo con lo mismo, van a mamar con más sustancia, pues
tienen lana fresca, con esos cobros inconstitucionales llamados impuestos ya
hechos comunes en los inicios de las administraciones, como el
reemplacamiento.
¿Cuándo nos van a dejar ser dueños de algún auto? Ya ven ¡Nunca! Así,
¡Nunca! Pagas IVA cuando lo compras, ya obtuvieron un impuesto, pagas
IEPS, si quieres un auto más lujoso, allí pagas un segundo impuesto, pagas
placas, pagas tarjeta de circulación, pagas refrendos, llevas cinco impuestos, y
cuando quieren dinero fresco y rápido, hacen alguna invención para obtenerlo
y la del reemplacamiento ya les gustó, es fácil, solo “convences” a los
diputados y listo, ya sabemos que la mayoría de los diputados trabajan solo
para su molino, el pueblo los tiene sin cuidado, total el pueblo ya está
acostumbrado a pagar y si no lo haces, te tienes que cuidar de los servidores
públicos, para que no te detengan injustificadamente y te inventen alguna falta
y tengas que pagar y pagar.
Y si por alguna razón no pagas alguno de estos impuestos que te endilgan por
tener auto, pues no lo puedes usar, si te niegas, te lo quitan y se lo llevan, o
pierdes el auto, o pierdes dinero, a la postre son lo mismo, saben que somos
también soberbios, estamos acostumbrados a manifestar nuestro poderío
económico teniendo un auto, eso nos da chaché, con tal de presumir,
aceptamos todas las imposiciones posibles, aunque traigas los calzones rotos,
el auto limpio y arreglado, espero que el Ramón de ahora lo tenga nuevecito y
limpio, no vaya a ser un marido pobre, con esposa rica, ja, ja, ja.
Bueno, eso sí sería diferente ¿No?, ¿Entonces? Sí, ya sé, siempre han sido
pobres los funcionarios, los ricos son sus familiares, madres, esposas, hijos,
ellos no, y luego, si son pobres los hijos, las madres dan la cara por ellos, ya
de pura lástima se compadecen estas madres y les regalan terrenos ya en
producción de cacao, y también, por allí de pura casualidad encuentran una
fabriquita barata, a precio de ganga, y por pura casualidad producen chocolate,
así pasa con los hijos de funcionarios, que por donaciones y casualidades se
hacen ricos, si tienen a papi en el poder, mientras papi sufre de tanta pobreza
¡snif!
Don Cedano creyó por mucho tiempo que solo pasaba en los cuentos de
hadas, pero no, pasa en México y en la familia real mexicana. Por eso dicen
los políticos: “estamos jodidos, todos ustedes” … eso es inclusión, no
fregaderas.

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