Política en lo oscurito



Autor: Don filosofo de Cedano

Se disparó cuatro veces
Estaba un día Don Cedano, sentadito, así todo bonito, bien peinadito, seriecito,
en sus manos un libro de los que llamaba su padre “de balacitos”, se reía a
todo pulmón ante una anécdota chusca… aunque la anécdota se refería a los
muertos, le parecía chusca… así como le parece chusco al gobierno del
cuatroté pues. Ya ven que a diario matan, hombres, mujeres, niños, ancianos,
de todo y el gobierno solo camina por lo empedrado decía mi abuelo, cuando
uno no se quería enlodar: “vete por lo empedrado, no te vayas a ensuciar”. Así
anda nuestro gobierno, en todos sus niveles, sacándole la vuelta a los
problemas de inseguridad.
Tan es así, que nos matan por todos lados y el gobierno parece que se ríe…
dije: “parece”. No vayan a decir que dije que se ríen, no puede faltar alguno
por allí. Y es que en el libro que se llama “La Refriega”, escrita por un
escritorzuelo nacido en Nueva Italia, crecido en Ibérica y madurado en varios
estados del país, narra las dificultades que tiene el agente del Registro Civil en
un pueblo alejado de los vicios y de la falsa sociedad, ja, ja…
Bueno, solo alejado de la civilización pues, en un pueblito remoto por allá en
tierra caliente. Se les ocurrió matarse entre ellos a dos familias, solo porqué
traían parque y ganas de morirse, como sucede ahora, que los llamados
“narcos” o “sicarios” se matan porque si, por qué le caes mal, porqué lo viste
feo, porqué volteaste a verle los atributos a él o a su mujer, o a su querida, por
qué no te gusta el Buchanan´s, por qué no perteneces a su grupo, porqué
perteneces a su grupo, pero no te quieren, porqué te metes en “su” territorio,
por cualquier cosa quieren morirse.
En esa familia, existió un pequeño pleito entre los padres, pero ese pleito fue
en la infancia, y uno de los padres, ya viejo, seguía recordando con harta
fruición lo sucedido y sus hijos tomaron coraje por esa falta de respeto a su
padre. Los hijos no sabían que su padre les contaba una pelea de hacía más de
cincuenta años, cuando él y otro pequeñín de su edad, rondando los 6 años, se

hicieron de golpes, solo porqué él le había pegado a otro más pequeño y el
otro chamaco entró al quite a defenderlo, eso no les contó, solo contó que le
había roto la cara a su contrincante.
Aun así, contada la historia, siendo él un ganador, sus hijos sentían como una
ofensa el que su padre haya sido golpeado, y conocían al golpeador, el cual ya
ni recordaba ese evento, pero sus ahora “enemigos” sí la conocían y
empezaron a lanzarle habladas, que los hijos del otro padre aceptaron y
comenzaron las amenazas, hasta que se llenó el vaso y se liaron a tiros, y sí,
todos murieron, toditos. Igualito a como se están muriendo familias completas
gracias al clima de inseguridad y el gusto por la violencia que vive el país.
La muerte nos anda rondando, bueno, no solo la muerte violenta, también la
muerte chiquita, ja, no, esa no, hablo de aquella muerte que nos llega
despacito, con salivita y nosotros nos acomodamos para recibirla, y es la
muerte por inanición, o hambre, la carestía es tan grande, que bien saldría
morirnos para no sufrirla. Algunos estamos en la edad esa, en la que eres
joven para jubilarte y también eres muy viejo para conseguir un buen empleo.
Ese espacio de tiempo, llamado el limbo del trabajador, es complicado, bien
valdría la pena morirse, antes de que la crisis nos mate a todos…
¿Qué? ¿No hay crisis? Pero sí hay mucho apoyo del gobierno a los viejitos, ja,
ja, sí, es cierto, los viejitos no morirán de hambre, solo comerán menos. Al
menos ese dinerito que les dan, les da la confianza de tener para sobrevivir, y
es que al menos 12 productos que conforman la canasta básica incrementaron
en un 28.6% su precio entre enero y abril de este año, muy por encima del
7.72% que reportaron como inflación, así que la crisis disparó la inflación
cuatro veces, tiros de muerte, como son los tiros que se dan en “La Refriega”,
que es un libro bonito, te agarra desde el principio, te emociona y el final es de
infarto. Lo pueden pedir a devac@hotmail,com, por $200 envío incluido por
Sepomex, que aún existe, aun no se muere, le falta el tiro de gracia del
cuatroté, pero como esa dependencia, ni fu, ni fa, y a aparte le sirve para
entregar cheques, pues así sigue, con deficiencias y todo.
A continuación, les comparto ese párrafo que hizo reír a Don Cedano, más
que aquellas frases de que “no subirá la gasolina, ya no habrá gasolinazos”, y
claro, ahora se llaman ajustes, como no se llama dinero ilegal con el que viven
los “movimientos políticos”, se llaman aportaciones, ja, ja.. bueno, así de
cómico es este pasaje, deléitense…
Don Pedro escuchó a lo lejos el aullido de los perros, pronto se vio envuelto
en un ulular intenso de matronas llorosas, las madres, amantes, hermanas de

los muertos empezaron a llegar de los lugares más insospechados y de las
maneras menos impensables, la noticia corrió rápidamente.
El registro de los caídos

  • ¿Cuántos?
  • Cuarenta y cuatro.
  • ¡Ah!
  • Pinches muertos, no podrían esperarse para mañana, ¿Por qué en
    domingo?, no respetan el sagrado descanso de un simple cristiano, y
    luego ¿Cuántos? Cuarenta y cuatro, no podría ser como siempre, de a
    uno, y que se espere hasta que sea día hábil, después de las nueve, pero
    no, tiene que ser domingo, ¿Por qué chingaos no se mueren entre
    semana?, no me pagan por trabajar en domingo y luego se mueren de a
    ramilletes, así, nomás porque se les ocurrió matarse a los pendejos,
    como si la vida no diera tantos disgustos ella solita, de seguro los muy
    cobardes quisieron irse antes, para evitarse las penas del amor y no
    mantener a todas sus queridas, como ya los traían los maridos en la
    mira. Pinches muertos.
    La oficina estaba solitaria, pero la instrucción del presidente municipal era
    tajante, o entregabas esas actas hoy, o las haría yo, incluyendo una con tu
    nombre, Misael, prefirió hacerlas ese día.

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