SINOPSIS POLÍTICA 04/07/2020

MORENA EN DESPLOME PARA EL 2021

 En el transcurso de la semana (el pasado 1 de julio) se cumplieron dos años de la arrolladora victoria electoral de AMLO. Su triunfo fue contundente, incuestionable e inobjetable, favoreciendo con su fuerza ganadora a todos los demás candidatos de su partido, incluidos abanderados desconocidos, sin presencia, ni liderazgo y algunos sin siquiera haber realizado campaña, un ejemplo claro: nuestra diputada local, Zenaida Salvador Brígido.

 Pero, en 2021 el escenario será diferente, particularmente por dos circunstancias:

a). – Andrés Manuel López Obrador no aparecerá en escena como actor principal, su nombre, imagen y 18 años ininterrumpidos de campaña no serán incluidos en la boleta electoral.

b). – AMLO, que en 2018 fue el activo más importante y atrajo al éxito a sus correligionarios, como consecuencia del desgaste natural en el ejercicio del poder ejecutivo, el incumplimiento de las extraordinarias expectativas creadas y sus desacertadas declaraciones, en este proceso electoral podría convertirse en una carga, un lastre, para los candidatos de morena.

 Es cierto que López Obrador recibió un país bañado en sangre; pero, también es verdad que con él en la presidencia de México las cifras de asesinatos han crecido, cuando había prometido que la inseguridad y violencia terminarían… ¿Cómo olvidar su promesa de campaña?:

 “Desde el primer día de mi gobierno, no al mes, desde el primer día, los narcos cambiarán las armas por tractores y se convertirán en gente de bien ¡Se los juro!”

 Sin embargo, a dos años del triunfo electoral ni un solo narcotraficantes a depuesto las armas, al contrario, se han fortalecido, expandido y diversificado sus catálogos delictivos, en perjuicio de la sociedad que es ultrajada, secuestrada, asesinada y encima de todo obligada a pagar doble tributación, al gobierno y a los grupos delictivos dominantes.

 En 18 meses de mandato de AMLO, más de 53 mil 650 personas han sido asesinadas, entre ellas 5 mil 800 mujeres y mil 800 niños y adolescentes. Razón por la cual dicho periodo de gobierno es considerado el más violento del siglo, duplicando la cantidad de homicidios registrados durante el mismo periodo de tiempo de Felipe Calderón y 55 % más que con Enrique Peña Nieto, de acuerdo a información, datos y estadísticas del Secretariado Nacional de Seguridad Pública.

 El gobierno de López Obrador ha superado con mucho la cantidad de asesinatos de los dos sexenios que le antecedieron, dejando crecer de tal manera a los grupos delictivos, que ya no puede controlarlos y ahora estos le declaran la guerra a la 4T, desafiando al Estado Mexicano en el corazón de la Patria, con un atentado inédito del crimen organizado en la Ciudad de México, el primero contra un Secretario de Seguridad Pública en la capital del país.  

 La agresión contra el mando policial en la sede de los poderes de la Unión pudo pronosticarse y evitarse, como vaticinarse que esas agresiones continuarán, pus días antes se asesinó a un Juez federal y a su esposa, anteriormente a una diputada local de morena. Insisto, lo anterior resultaba obvio sucedería, frente a la omisión y negligencia de las autoridades, que provocaron el fortalecimiento y crecimiento de los grupos delictivos, ante los amagos de ser atacados con abrazos en lugar de balazos y considerando a los delincuentes, que incineran y destazan a sus víctimas, “seres humanos que merecen respeto”.

 Si a lo anterior agregamos la arbitraria detención de la madre del “marro” y su consecuente liberación que, lejos de causar indignación del presidente de la república por la deficiente actuación de su policía, este encolerizó culpando al poder judicial, quien, de acuerdo al nuevo sistema de justicia penal basa sus actuaciones y criterios de acuerdo a las evidencias que aporte la policía de investigación y, en el caso citado, la lógica indica que se cometieron excesos en la detención. Para empezar “siembra” o alteración de evidencias, pues la banda del “marro” se dedica al robo de hidrocarburos y su progenitora, una mujer mayor, “fue detenida” portando droga, que seguramente le fue sembrada, entre otras inconsistencias que permitieron su liberación, existiendo la probabilidad de ilícitos que no le fueron acreditados.

 Independientemente de la corrupción policiaca y la falta de pericia de los mandos de dichas corporaciones, estos desestiman que lo negativo de sus acciones y omisiones afectan directamente al régimen que pertenecen y a su líder.

 A ese escenario desgastante se enfrentarán los candidatos de morena en Michoacán, entre ellos, posiblemente Cristóbal Arias Solís, Raúl Morón Orozco, Blanca Piña, Germán Martínez, Carlos Torres Piña, Alfredo Ramírez Bedolla, Selene Vázquez Alatorre, Ana Lilia Guillén y probablemente Camila Cárdenas Batel, hermana de un ex gobernador inepto y de un estafador de los dineros destinados al teatro Matamoros (de Morelia). Con lo que se demuestra que la 4T también premia a los incompetentes y corruptos, a uno haciéndolo jefe de asesores de la presidencia de la república y al otro cobijándolo con impunidad. 

 Además del deterioro del gobierno federal y la ausencia de AMLO en la papeleta electoral, los futuros candidatos de morena enfrentarán guerras intestinas del “fuego amigo”; como ya está sucediendo en contra del “puntero”, Cristóbal Arias Solís, a quién sus correligionarios-adversarios atacan, algunos para hacerse notar y ser tomados en cuenta en las negociaciones de espacios de poder y privilegios, otros porque obedecen a proyectos e intereses no negociables políticamente.

 Arias Solís padece también la resistencia de los partidos políticos con los que las direcciones nacionales trabajan en tejer alianza o coalición nacional, como es el PT y PVEM, quiénes en territorio Purépecha están rechazando apoyar al oriundo de Churumuco, ya que las citadas organizaciones políticas traen consigo propuestas propias de candidaturas al gobierno del estado, las que vienen empujando: el PT a Reginaldo Sandoval y el Partido Verde a Juan Antonio Ixtlahuac Orihuela.

 Al menoscabo que ha venido experimentando el gobierno federal, la exclusión de AMLO en la papeleta electoral, los jaloneos y guerras internas, así como el rechazo de los partidos aliados (PT y PVEM) de respaldar a los aspirantes mejor posicionados, se suma otro elemento que pone en riego el triunfo electoral de morena en el 2021 y es la permanente caída en las preferencias ciudadanas. Lo peor, es que, al ponerle nombre y apellido a su potencial candidato, con sus dos punteros: CAS o Morón, el partido cae aún más.

 El argumento anterior es utilizado por los detractores de CAS para pujar por la imposición de una mujer como abanderada, seguramente incitados por Leonel Godoy Rangel, que estaría intentando congraciarse con los Cárdenas, proyectando a Camila. Pero también, ese pretexto es esgrimido por los otros partidos para intentar colar a Ixtlahuac, Reginaldo o a quien mejor convenga a sus propósitos personales. Lo cierto, es que, frente a la ambición excesiva y la diversidad de intereses de cada partido, “tribu” y aspirantes, no resulta difícil pronosticar futuras desbandadas en el

partido en el poder (morena), que, frente a una eventual alianza del bloque opositor, disminuirán considerablemente sus posibilidades de éxito.

 Los dueños de morena (no los militantes, ellos nada más son instrumentos utilizados para acceder al poder, como en todos los partidos políticos), se han dado cuenta de la crisis que padece su instituto político, por esa razón han intensificado sus campañas de odio contra quienes no simpaticen con el gobierno federal, con la intención de intimidar al adversario.

   Mientras tanto, los partidos opositores, conscientes que aislados (por sí solos) no están en condiciones de dar la batalla, buscan coincidir en una gran alianza opositora; para ello, cada partido político a puesto a trabajar a sus mejores perfiles, para que se fortalezcan e impulsar en la mesa de negociaciones al más posicionado.

 Así el PRD ha traído a Antonio García Conejo realizando campaña desde hace años, sin descanso (y si gastara el producto de su salario, ya hubiese regresado desde hace mucho a sus orígenes). Carlos Herrera Tello ha hecho lo propio desde que arribó a la Secretaría de Gobierno, lo mismo que Antonio Soto Sánchez.

 Adrián López Solís se encontraba replegado, navegando con los compromisos del gobernador en la Fiscalía General del Estado y con los herederos de Alfredo Castillo en Michoacán; pero, como Silvano Aureoles es visionario y mejor operador que gobernante, se ha dado cuenta que el electorado ya está harto de payasos hablantines, “estilizados”, “delicados”, hipócritas y voraces metidos en política y se prefiere perfiles serios, trabajadores, estrictos y de resultados, seguramente a instruido a su eterno consejero y operador que “asome la cabeza” y se involucre en el proceso interno, propuesta que está siendo aceptada por diversos sectores de la sociedad michoacana.

 Pero López Solís no es el único cuadro valioso para el gobernador y su equipo, hay otro que ha permanecido totalmente ajeno al protagonismo y a los reflectores, pero es de los dos más cercanos al gobernador, y uno de ellos ya partió de este plano. Tan confiable es la relación, que se trata del único funcionario que no ha sido removido de su cargo, también el único que jamás ha participado en proceso electoral alguno como candidato, a pesar de su habilidad técnica, seriedad y capacidad de resultados en campañas y en el servicio público… sí, me refiero a Carlos Maldonado Mendoza, Secretario de Finanzas y Administración, al que no se descarta de una posible incursión en política electoral.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *