SINOPSIS POLITICA 05/09/2020

                                    VIOLACIÓN CONSTANTE y SISTEMÁTICA A LOS DERECHOS HUMANOS

 El pasado viernes, 28 de agosto, una familia de Susupuato fue agredida, cuando, sin la respectiva orden o mandato judicial (de cateo o aprehensión), su hogar fue ultrajado por corporaciones policiacas estatales. Los actos de rapiña, robo y agresiones físicas en contra de los moradores de la vivienda violentada, quedaron evidenciados en videos, fotografías y testimonios, que fueron anexados a la queja respectiva presentada ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la denuncia penal en la Fiscalía Regional.

 Dos días después (domingo 30 de agosto), un joven transportista de guayaba, que regresaba de la Ciudad de México, a donde había ido a comercializar el producto, fue acribillado y lesionado por las mismas corporaciones policiacas, al no detenerse en un filtro de revisión instalado a la altura de La Palma de Chichimequillas, cerca de la localidad de La Encarnación, municipio de Zitácuaro. El herido fue ingresado, en calidad de detenido, al hospital regional, pero al no recibir atención médica se le canalizó a un sanatorio privado. Siempre custodiado por elementos policiacos.

 En el caso del transportista de guayaba tiroteado por la policía, existe la hipótesis que, para evadir su responsabilidad en el uso de fuerza letal excesiva y homicidio en grado de tentativa, los mandos policiacos intentaron incriminar al ofendido, imputándole transportación de armas y droga. Sin embargo, las tácticas para atribuir a inocentes delitos que no han cometido y que los policías michoacanos utilizan para extorsionar, asaltar y robar, son cada vez más burdas. Antes “sembraban” a sus víctimas cuernos de chivo o pistolas costosas, armaban el escenario de tal forma que fuese creíble la adjudicación de conductas delictivas al objetivo a esquilmar.

 Pero, en la intentona del domingo, en contra del guayabero, hicieron el ridículo. Siempre hemos afirmado que en la carrera delictiva se puede ser malvado, pero jamás estúpido. Es decir, si ya decidiste desviarte de tu deber, evita dejar evidencias. Antaño los funcionarios corruptos eran tan hábiles, que a sus víctimas las despojaban y a pesar de ellos los afectados quedaban con un sentimiento de gratitud. Tenían la habilidad para “quedar todos contentos”, pues se respetaban los códigos de “honor”.

  Hoy, son tan torpes, cínicos y descarados que, por ejemplo, al joven guayabero agredido le colocaron dos escopetas viejas (de un tiro) y un puñado de marihuana, cuando se dirigía de la Ciudad de México con dirección a Tierra Caliente, donde cannabis se produce por toneladas. Resultado inadmisible que el imputado fuera a la CDMX por un puñado de mota, cuando en esta región puede conseguirse a menor precio y riesgo.

 Al leer el parte oficial, enviado a esta redacción, en el que se informa: “Detiene SSP a dos en posesión de armas de fuego y droga, en Zitácuaro”, “Los implicados están relacionados a una agresión en contra del personal policial” … de inmediato imaginé se trataba de una peligrosísima célula de alguna organización delictiva y que ahora sí, nuestra “mejor policía del país”, “la certificada por la ONU” estaba haciendo su trabajo. Pero al ver las fotografías adjuntas al boletín, de una escopeta vieja de un tiro y un rifle calibre 22, también de un tiro y con un cartucho cada arma, de inmediato percibí que se trataba de un montaje, experimentando una especie de asco, indignación y lástima por la voracidad y estupidez de la “mejor policía del país”.

 No resultaba difícil entender el perverso plan de los servidores públicos al alterar la escena “del crimen” y “sembrar pruebas”, nada más que se les había pasado la mano y trataban de corregir, culpando a sus víctimas. Más tarde, dos días después del incidente, se confirmarían las sospechas. Productores de guayaba y algunos aguacateros de la región, principalmente de Juárez y Susupuato, se organizaron para protestar contra los abusos policiacos, exigiendo castigo a los responsables de las lesiones del joven transportista herido por los policías, cubrir el costos de la atención médica, la devolución de sus pertenencias, la inmediata libertad del lesionado y su acompañante, esclarecimiento de los hechos y cese al hostigamiento y extorsión de los cuerpos policiacos a los productores y transportistas.

 Después de la manifestación del día martes, los agredidos y detenidos recuperaron su libertad, fueron absueltos. Demostrándose con ello que se trató de imputaciones infundadas. Sólo se espera que el abogado defensor, las agrupaciones ciudadanas organizadas y unidas en esa lucha no cedan y que, además de exigir cumplimiento a los acuerdos signados, de aplicar la ley de manera irrestricta a los responsables de los hechos delictuosos, previa separación de sus cargos, se eviten en el futuro ese tipo de prácticas de extorsión y acoso de las corporaciones policiacas que, con el pretexto de combatir a la criminalidad se dedican al robo, el cohecho y la detención de la estructura más débil en la cadena criminal, sin tocar jamás a los verdaderos criminales, ni a sus cómplices, infiltrados dentro de las mismas corporaciones policiales.

Días antes, policías de Ciudad Hidalgo y del municipio de Ocampo habían sido denunciados también por privación de la libertad los primero y abuso de autoridad los segundos. 

            CON DISCURSOS y PROMESAS PRETENDEN COMABTIR LA CORRUCIÓN e INSEGURIDAD

 El lunes, al día siguiente de la violación flagrante a los derechos humanos por parte de policías michoacanos, se llevó a cabo en Zitácuaro una reunión extraordinaria de la “Mesa para la Construcción de la Paz en Michoacán”, que contó con la participación del gobernador de Michoacán, el Fiscal General del Estado, Secretario de Gobierno, así como mandos estatales y federales en materia de seguridad pública en la entidad.

 Dicha “mesa de seguridad”, que aglutina a los mandos de todas las corporaciones (estatales y federales) responsables de velar por la integridad de los michoacanos, se llevó a cabo como consecuencia de los recientes episodios de violencia en la región oriente y sede real o residencia de los poderes estatales, pues de aquí son originarios y vecinos quiénes gobiernan Michoacán; pero, a pesar de ello, nuestro municipio siempre ha estado en la zozobra, la rapacería e impunidad. Aunque en las últimas semanas las ejecuciones, secuestros, decapitaciones y cuerpos cercenados se han incrementado.

 Desafortunadamente para los pobladores de este Heroico municipio se ha hecho habitual presenciar como nuestras autoridades, cada vez que la violencia se desborda, realizan ese tipo de “encuentros”, para lanzar discursos que difícilmente concluyen en resultados favorables para la colectividad, pues los líderes del gobierno omiten atender la raíz verdadera del problema, que es la corrupción, colusión, tolerancia, fomento, incompetencia, sumisión y omisión cómplice.

 Insisto, cada vez que se suscitan eventos violentos que cimbran a la sociedad por la saña de su ejecución y el terror que provocan, el gobernador viene a Zitácuaro y gira instrucciones precisas. Pero también se ha hecho costumbre que nadie las acata, no hacen caso a sus indicaciones. Tal vez a “valores entendidos”.

 Po ejemplo, en el caso del linchamiento de cuatro personas que fueron incineradas vivas en Crescencio Morales, el gobernador empeñó su palabra que ese homicidio múltiple no quedaría impune. Lo mismo prometió cuando cinco policías que laboraban en Tuzantla fueron ejecutados y sus cuerpos abandonados en Loma Larga, municipio de Zitácuaro. La historia de discursos que no se cumplen, se repitió hace poco más de un año, en la plaza cívica Benito Juárez de Zitácuaro. Ahí incluso aseguró que la de Michoacán era la mejor policía del país, certificada por la ONU y con ella se iría por los delincuentes a dónde estuvieran “¡Porque a Michoacán se le respeta!” Y que no permitiría que grupos criminales incursionaran al estado a infringir daños a sus paisanos.

 El martes se montó el mismo escenario y se emitió la misma retórica, ya gastada y poco creíble. Tan corroída que, al día siguiente de su partida y realización del evento, ciudadanos se manifestaban contra las corporaciones policiacas estatales.   

                                                       EN LUGAR DE REPRIMENDA ADULACIONES

 Lo que se percibe delicado, en esta última reunión de “seguridad” en el municipio de Zitácuaro, es que, lejos de aceptar la falta de resultados en materia de combate a la inseguridad, violencia e impunidad y sancionar los excesos policiacos en contra de la población, se realice un público reconocimiento por lo que no se ha hecho o se hace en perjuicio de la sociedad.

 Dando la impresión que la agresión en contra de la población es parte de una estrategia, con la intención de generar hartazgo colectivo, se realicen manifestaciones de protesta y la autoridad tenga motivos para criminalizar las manifestaciones de inconformidad, arguyendo que atrás de las mismas están grupos delictivos o bien utilizarlas como pretexto continuar con su omisión y negligencia en el combate a la inseguridad pública.

 Al respecto, la autoridad debe ser cuidadosa, y aunque sea “el año de Hidalgo”, tratar de rectificar. De lo contrario, poco serviría la multimillonaria inversión en infraestructura, como los casi 400 millones que se gastarán en la segunda etapa de la Avenida Revolución, si no se solucionan las necesidades prioritarias de la población y en lugar de satisfactores se le ultraja.

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