GOBIERNO INCAPAZ DE PROTEGER LA VIDA DE LOS GOBERNADOS
La vida, es el bien más preciado y de mayor valía para la humanidad; pero en Michoacán, los tres ordenes de gobierno han mostrado una aguda ineptitud para protegerla. En tanto los ciudadanos comienzan a adaptarse al horror de los linchamientos sin castigo, a las ejecuciones masivas (incluso de policías), al ultraje a los derechos humanos, a la impunidad de gobernantes y funcionarios ladrones y a la protección de los mismos por parte de las autoridades en turno. Ya nada sorprende, ni la degradación moral, ni la podredumbre que rodea a ciudadanos que deberían ser ejemplares, menos las masacres que se ejecutan en nuestro entorno. Si acaso el estupor es por unas horas, después se olvida.
Insisto, el gobierno federal, estatal y municipal han sido incapaces de proteger la vida de los ciudadanos. Ni siquiera han podido salvaguardar la integridad de sus policías. En tanto, los mandos policiacos se ensañan ultrajando los derechos esenciales de la población, sean sus victimas responsables o no de algún ilícito (porque hasta los delincuentes tienen garantías que deben ser respetadas).
El “levantón” y posible asesinato de cinco elementos policiacos, que laboraban en el municipio de Tuzantla y originarios algunos de Zitácuaro, demuestra lo convulsionada que se encuentra la región en materia de seguridad pública y lo incompetente que son las autoridades para contener la escalada de violencia, ejercida en contra de sus propios integrantes, al mismo tiempo responsables de la protección de la población. Si ni ellos, las corporaciones policiacas, pueden protegerse a sí mismos ¿Cómo podrían salvaguardar la seguridad de la población?
Extraoficialmente trascendió que, la mañana del pasado lunes, los cinco elementos policiacos, que habían salido francos, presumiblemente fueron interceptados sobre la carreta Tuzantla – Zitácuaro, a la altura de la desviación a la comunidad de Chirangangueo y no se volvió a saber de ellos, montándose un operativo para dar con su paradero, siendo presuntamente localizados la tarde del martes, incinerados y con huellas de tortura. Continuándose con el aparatoso operativo; que, igual que los anteriores, no lograron nada, ni detenidos. Pero si, como en otras ocasiones, hubo excesos y abusos en perjuicio de la ciudadanía. Como sucedió con el linchamiento múltiple en Crescencio Morales, donde a pesar del ostentoso operativo y las promesas de que esa ejecución masiva no quedaría impune, nadie ha sido detenido, ni siquiera destituidos los funcionarios que pudieron impedirlo y no lo intentaron siquiera.
Aunque para distraer la atención, la Secretaría de Seguridad Pública niega que los cinco cuerpos encontrados calcinados y llevados a Morelia sean los de los cinco elementos policiacos “levantados”, pero existen coincidencias que presumen se trata de ellos; pues son cinco los cadáveres localizados en un vehículo Tsuru, y los policías también son cinco y según informes extraoficiales, igualmente se transportaban en un Tsuru. Pero, a pesar de todo, se conserva la esperanza de que sigan con vida y sólo se trate de una confusión, creada por el hermetismo con el que se conducen las autoridades.
Este suceso, de los policías “levantados” y “desaparecidos”, se da en perjuicio de un grupo de ciudadanos originarios de Zitácuaro (gobernado por el PRD), quienes al no encontrar posibilidades de subsistencia en su tierra tuvieron que buscar en otro lugar la manera de traer sustento a sus familias, a costa de poner en riesgo la vida. Pero el “levantón” se dio en un municipio gobernado también por el PRD y en una demarcación local representada por el mismo partido, en cuya cabecera distrital (Huetamo), estaría presente, a los tres días del terrible hallazgo de los cuerpos (ayer viernes), el presidente de la república.
Pero los atentados mortales contra policías no es novedad en esta región, aunque el perpetrado el lunes y martes, es el más grave, por el número de víctimas. Por ejemplo, el 13 de diciembre se suscitó un enfrentamiento en Susupuato, donde falleció un elemento; en junio la policía de Benito Juárez fue emboscada a la altura del basurero municipal, donde una mujer oficial resultó herida y un infractor caído. Ese mismo mes hubo un enfrentamiento entre policías y facinerosos, con el resultado de una baja por parte de los presuntos delincuentes, a quienes se les desmanteló un campamento en la comunidad de Orocutin.
En julio la policía de Benito Juárez nuevamente fue emboscada, en Paricuaro, no hubo bajas de ningún bando. Y hace casi un año, el 16 de enero, el Comandante de Benito Juárez, Francisco Aguilar, fue victima de un atentado en El Carrizal, municipio de Susupuato, donde perdió la vida.
También se ha convertido en un hábito que cada vez que se suscita este tipo de tragedias, para simular indignación y que realmente les preocupa la vida de sus subordinados, además de transmitir a la población un mensaje de fiereza, los mandos policiacos ordenan operativos aparatosos, que jamás logran nada, ni siquiera la captura de los verdaderos cabecillas, o como ellos suelen llamarles: “objetivos criminales”; pero si ocasionan graves daños “colaterales” a la ciudadanía.
POLICIAS ASESINOS
Por citar un ejemplo de esos abusos y excesos que indignan a la ciudadanía, el pasado martes, con el pretexto de localizar a los cinco policías “desaparecidos”, la Policía Michoacán detuvo a un habitante de Tiquicheo, a su hijo y dos personas más, el primero de los mencionados propietario de un expendio de cerveza, ampliamente conocido en dicho municipio, distinguido por su amabilidad y -según sus vecinos- no estar involucrado en actividades ilícitas, su único “gran pecado” (que lo llevaría a la muerte), de acuerdo a las mismas referencias, es haber tenido amistad con un presunto cabecilla de una agrupación delictiva.
Por eso fue detenido y torturado en presencia de su hijo hasta morir, a causa -supuestamente- de un infarto ocasionado al ser sometido al inhumano martirio, consistente en asfixia ocasionada por una bolsa en el rostro, así como aplicación de refresco y gasolina en las fosas nasales. Y aunque hubiese sido infractor en flagrancia, ninguna autoridad debe conducirse por encima de la justicia, ni de las leyes plasmadas en nuestra Carta Magna, que protegen la integridad física, moral y psicológica de todos… hasta de los más corrompidos delincuentes, entre los que se encuentran (especialmente) los políticos, funcionarios y gobernantes.
DOS ASESINADOS BAJO TORTURA EN MENOS DE DOS SEMANAS
Pero el torturado y asesinado en Tiquicheo, no es el único, ni la primera víctima de los monstruos desalmados que tenemos por policías, dedicados al secuestro, extorsión, tortura, siembra de evidencias y fabricación de pruebas para incriminar inocentes. Entre otras actividades ilícitas, que se incrementaron durante el reinado en la región de José Flores, quien por resultados económicos a favor de sus jefes fue premiado, ascendiéndolo a Coordinador de Regiones de la Secretaría de Seguridad Pública. En lugar de ser aprehendido y judicializado.
Ese perverso hábito de los jefes policiacos criminales, protegidos por superiores pútridos y líderes políticos engañados, se ha reproducido, con mandos cada vez más abusivos, incompetentes, ingratos y desleales. Se esperaba que con la remoción de José Flores se acabaran los ultrajes en contra de la población, pero como si la consigna fuese de revancha y más agravios en contra de las víctimas y ciudadanos inconformes, para obligarlos a pedir clemencia e implorar el regreso de criminales menos mortíferos para la sociedad, siempre el relevo que llega resulta peor. Más desalmado que el que se fue.
Mientras que con Flores García no se tuvo conocimiento de asesinatos de la policía (sólo torturas, lesiones, robo y siembra de evidencias incriminatorias), con los actuales mandos en menos de tres semanas llevan ya a dos personas que han muerto en sus manos y uno que se alcanzó a escapar por una eficiente defensa jurídica de sus abogados, pero fue a parar al hospital.
Pero lo más indescriptible, por monstruoso, cobarde y abominable que esas bestias enfundadas en uniforme de policía han hecho, son los ultrajes en contra de una familia que fue torturada y una menor violentada en su intimidad frente al padre, para que este confesara sus fechorías. Métodos de investigación que nada tienen que ver con la policía inteligente, científica y sensible que se nos prometió.
Al respecto, en este medio de comunicación no se defiende a los delincuentes, aunque también tienen garantías individuales que deben respetarse, sólo se exige que los procesos de detención se ajusten a los protocolos respectivos…y si solicitar justicia es demasiado, al menos se pide que se apeguen a derecho, porque al final los únicos favorecidos con detenciones arbitrarias y violación a los derechos humanos, son los mismos presuntos delincuentes, que con facilidad lograrán la libertad y que sus crimines sigan impunes. En tanto que el proceso de reinserción social será casi imposible, por el rencor acumulado con las vejaciones.
Todas estas acciones criminales y omisiones nefastas de los funcionarios estatales, van en detrimento de la imagen del gobierno y de la misma gobernabilidad, pues generan en encono en contra del ejecutivo, quien seguramente ignora lo que sucede, ya que sus colaboradores lo mantienen encapsulado, alejado de la ciudadanía y de la realidad de los acontecimientos, pues a ellos sólo les interesa conservar sus posiciones para lucrar con ellas, sin importarles la animadversión que provocan en la población y que se manifiesta de diversas formas, que luego los esbirros pretenden silenciar con mentiras, engaños, imprudencias y garrotazos, provocando mayor irritación.

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GOBIERNO INCAPAZ DE PROTEGER LA VIDA DE LOS GOBERNADOS La vida, es el bien más preciado y de mayor valía para la humanidad; pero en Michoacán, los tres ordenes de gobierno han mostrado una aguda ineptitud para protegerla. En tanto los ciudadanos comienzan a adaptarse al horror de los linchamientos...