SINOPSIS POLITICA 09/05/2020

                                                   LAS PROMESAS QUE NO SE HAN CUMPLIDO

 El primero de octubre del 2015, al rendir protesta como gobernador y poner en marcha su “Nuevo Comienzo”, entendido este “no como borrón y cuenta nueva, ni como una amnesia ilusoria, si no como una base sobre la cual construiremos la transformación del estado de Michoacán”, Silvano Aureoles Conejo reconoció que a nuestro estado le ha fallado la clase política, especialmente en materia de seguridad pública, ya que el imperio de la ilegalidad y la impunidad, la crisis de las finanzas públicas, la ineficacia e inconsistencia gubernamental y los conflictos sociales habían sumergido a Michoacán en una vorágine de desequilibrio e incertidumbre.

 Silvano habló del descontento social, de una población que se sentía lastimada, engañada y vulnerable, llevando a la ciudadanía a que desconfíe de sus autoridades, sobre todo por el contubernio de estas con el crimen organizado, por acción u omisión, incluso en las más altas esferas del gobierno estatal, ensuciando la imagen de Michoacán, “¡Llenándonos de vergüenza y de coraje! Hemos sido estigmatizados como un estado corrupto e inepto”. Lanzó de manera literal nuestro mandatario.

 En su discurso se percibía la claridad que el gobernador electo tenía de la situación del estado, poseía un diagnóstico preciso y el antídoto a la exacerbación social, la solución a las más sentidas exigencias de la población, la medicina a las más terribles angustias del pueblo que gobernaría.

 Reconoció, ese día, que la pobreza material de los michoacanos generó violencia, desesperación y descomposición social, abandono y desesperanza. Por eso se comprometió a que habría “cero tolerancia a la corrupción”, que actuaría con plena transparencia y rendición de cuentas. “No habrá espacio para la ineficacia, la corrupción o la ausencia de espíritu de servicio”.

 Silvano Aureoles Conejo se comprometió también a que la procuración de justicia y la seguridad pública fueran “plenamente confiables” … hoy, a casi cinco años de distancia, el escenario criticado, condenado y repudiado por él, es el mismo, y en ciertos casos ha empeorado:

  1. La transformación prometida en efecto fue una ilusión y se abusó de la amnesia colectiva para ser omiso con los ladrones y criminales que saquearon al estado. Hoy esa clase política que le “falló a Michoacán” en el pasado, son sus aliados. Los que nos llenaron de vergüenza y coraje, los que llevaron a la población a desconfiar de sus autoridades por el contubernio con el crimen organizado, no fueron castigados… más bien han sido imitados.
  • Con su gabinete, plagado de ineficacia, ineficiencia, simulación, perversión “e inconsistencia gubernamental”, el imperio de ilegalidad e impunidad se han fortalecido como jamás había sucedido en la historia reciente del estado, hundiendo a los michoacanos no sólo en la vorágine del desequilibrio e incertidumbre, si no en el tormentoso lodazal del terror.

Los resultados, en estos cuatro años y medio de gobierno, reflejan que la consigna del perredismo michoacano en el poder público se concentró en el objetivo de acumular dinero, bienes materiales, convertirse en los nuevos multimillonarios de Michoacán y para ello los valores, ideales y principios ideológicos resultan estorbosos, hay que hacerlos a un lado y excluir a quiénes, al tenerlos, resultan incomodos, por no ser incondicionales a las personas y sus ambiciones, al anteponer los escrúpulos a la degradación.

 En este gobierno no sólo se abre, de par en par, las puertas a la corrupción, a la ineficacia y ausencia de espíritu de servicio, más bien son vicios que se premian. Entre más corrupto, vil, mezquino, prepotente y criminal sea un sujeto, más posibilidades de ascenso y protección tiene.

 Los ejemplos de pésimos y corrompidos funcionarios estatales abundan en Michoacán, el espacio es insuficiente para citarlos; por eso, nada más nos referiremos como muestra a algunos, que, por su cercanía, han tenido relación directa con Zitácuaro y la región oriente:

José de Jesús Flores García, acumuló durante su estancia en Zitácuaro, como coordinador de la Policía Michoacán, más de 53 quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos y más de 24 denuncias penales, por la comisión de diversos delitos, como tortura, abuso de autoridad, cateos sin mandato judicial, privación de la libertad, “levantones”, lesiones, homicidio, robo con violencia, violación, extorsión, “cobro de piso”, entre otros.

 Cómo su permanencia en la tierra del gobernador era ya “insostenible”, aunque sí muy lucrativa, por que el sujeto es de “los que sí saben trabajar”, de acuerdo a la concepción de “trabajo” de sus superiores, que para ellos significa robar, hurtar, saquear…cualquier conducta, dentro o fuera de la ley, que contribuya a incrementar su peculio y permita “subir” dinero a los jefes, hasta la más elevada elite del poder en el estado…

 Debido a la presión social en el oriente, Jesús Flores tuvo que ser “castigado”, comisionándolo a funciones de mayor relevancia, ahora en todo el estado y al lado del entonces sub Secretario de Seguridad Pública, Carlos Gómez Arrieta: El estimadísimo mando policiaco recomendado a Silvano Aureoles por Manlio Favio Beltrones, que se convirtió en el verdadero jefe, el mandamás, ante un timorato e inepto secretario, como Antonio Bernal Bustamante, a quien, sin el mayor esfuerzo le comió el mandado y relegó a mera figura decorativa.

  Hoy, el Maestro Gómez Arrieta es perseguido por el gobierno federal, acusado de haber torturado a un presunto delincuente durante las investigaciones del caso Ayotzinapa. Además de ser ampliamente conocido en Michoacán por su afición a la represión estudiantil, magisterial y social, mientras se permitía que grupos armados operaran a sus anchas por todo el territorio del estado. Espacio que el gobernador había prometido sería blindado por arcos detectores, cámaras de vídeo vigilancia y hasta aviones no tripulados (drones).

 Otro funcionario con diversos antecedentes de corrupción y por lo mismo premiado con un ascenso, es el ex Fiscal Regional de Zitácuaro, Hugo Verduzco Medina, protegido de uno de los hermanos del gobernador Silvano Aureoles.

 Hugo, jamás demostró capacidad, ni aptitud, para resolver caso alguno, su tránsito por la Fiscalía en esta región sólo sirvió para evidenciar la palabra empeñada del gobernador y para ridiculizar la investidura del mandatario, quien le encomendó resolver el caso de los cuatro linchados en Crescencio Morales y lejos de lograrlo, se concentró en extorsionar a las víctimas. Se le ordenó también (en ese tiempo la Fiscalía dependía del ejecutivo directamente) que investigara y se castigara a los autores materiales e intelectuales del asesinato de cinco policías de Tuzantla, cuyos cuerpos aparecieron en Loma Larga, pero lejos de resolver, durante las pesquisas un ciudadano de Tiquicheo fue asesinado por la policía, mientras era sometido a torturas.

 Pero antes de Hugo Verduzco, estuvo como Fiscal Regional en Zitácuaro Javier Ocampo García, detenido el año pasado en Quintana Roo, acusado de corrupción y nexos con la delincuencia. Para no variar.

 Así podríamos continuar, con una lista interminable de pésimos funcionarios que han sido premiados cuando se les descubren actos de corrupción y la reacción del gobierno se vuelve más violenta en contra de los ciudadanos y las victimas que se atreven a denunciar. Convirtiendo a los mandos policiacos en sujetos más arrogantes y prepotentes, al saberse protegidos, actuando exactamente como lo hicieron el pasado lunes, contra un vendedor de carnitas y uno de sus abogados, quienes fueron salvajemente golpeados.

 Con este son tres los abogados ultrajados en su integridad por elementos ´policiacos al momento de acudir en defensa de sus representados, ante la apatía cómplice de los colegios, barras y asociaciones de litigantes, que no se suman en la defensa de sus agremiados, sean o no integrantes de sus agrupaciones, pues se trata de proteger la actividad profesional que está siendo pisoteada, ultrajada, vulnerada.

 En este caso, incluso se violentó un Amparo. Lo que debería traer graves consecuencias jurídicas, no sólo para los autores materiales: mandos policiacos y la tropa, sino para los autores intelectuales, que se presume son altos funcionarios con interese económicos y de protección caciquil con los dueños originales del predio, donde se instaló una tienda departamental o con el mismo monopolio comercial.

                                                                   CONSECUENCIAS ELECTORALES

 Por esos excesos, acciones, omisiones, perversiones, contubernios, frivolidades y egolatrías, arraigadas en la mayoría de los colaboradores del primer circulo de Silvano Aureoles, quiénes a su vez son superados por sus subordinados, que siguen al pie de la letra los mismos hábitos, el PRD se ubica en los últimos lugares de preferencia electoral y, no obstante los esfuerzos desesperados (y otros simulados) por reconquistar la confianza ciudadana, se hunden más en el descrédito, desprestigio y repulsión.

 Pero, a pesar del deterioro, podrían resurgir a través de una eventual alianza o coalición con el PRI y el PAN, de la cual, de lograrse, el menos favorecido sería el Sol Azteca, que tal vez en las negociaciones aseguraría una posición plurinominal para el líder del grupo, además de espacios administrativos, ya que el único atractivo que en la actualidad representa como gobierno, es el capital financiero de los impuestos ciudadanos, fuera de ello es una carga frente al posible resurgimiento del PRI (ante el prematuro desgaste del gobierno federal) y la permanencia del PAN, que cuentan con activos mejor posicionados, como Marko Cortés Mendoza (PAN), Víctor Manuel Silva Tejeda (PRI) y Antonio Ixtlahuac (sin partido), frente a Antonio García Conejo o Carlos Herrera.

 Es verdad que el gobierno del estado ejerce control en Michoacán sobre los partidos opositores, invirtiendo cantidades millonarias para tenerlos callados y quietos, pero ese sometimiento voluntario se práctica exclusivamente en los dirigentes partidistas (incluso de morena) y representantes populares, diputados federales, locales y alcaldes, no en los militantes, ni en los ciudadanos en general. Ese fue otro error, “quedar bien” con los dirigentes y menospreciar a las bases.

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