SINOPSIS POLITICA 14/09/2019

                                                               

                                        SIMILITUDES DE SILVANO y LÓPEZ OBRADOR

 Al estar por cumplir un año al frente del poder ejecutivo de la nación, el proyecto de la Cuarta Transformación de muy poco le ha servido al grueso de lo población, que, desesperanzados algunos, decepcionados otros y todavía fanatizados la mayoría, esperan que el gobierno cambie de rumbo, principalmente en materia económica y de seguridad pública.

 Pero, no nada más la federación ha contrariado a la ciudadanía, también el gobierno de Michoacán y administraciones municipales. De hecho, las similitudes entre Silvanos Aureoles Conejo y Andrés Manuel López Obrador, particularmente en las imprudencias al declarar y los equívocos al actuar, resultan sorprendentes.

 AMLO, desde que inició su mandato comenzó mal y, a pesar de las experiencias que le permiten el ejercicio del gobierno, cada día se descompone más: el crecimiento económico es nulo (de cero, según informes del INEGI, pero el presidente tiene otros “datos” diferentes), la inseguridad crece, la violencia se recrudece y los asesinatos se multiplican, así como la saña con la que se comenten. Con él, en el poder, los únicos que se empoderan son los empresarios de siempre, algunos políticos tradicionales y los grupos delictivos.

 La incongruencia, el presidente de México la expresó desde el principio, cuando incitó o toleró campañas ofensivas en contra de los gobernadores que lo recibían y eran abucheados por las huestes del mandatario nacional, como una manera de intimidación, táctica para ensombrecer a los supuestos adversarios y demostrar él su indiscutible arrollador liderazgo y poderío, sobre los apaleados, menguados y derrotados gobernantes priistas, panistas y perredista, a quienes en sus discursos manifestaba amor, “extendiendo su mano amiga”, en la oscuridad les promovía linchamientos “mediáticos” y fobias. En lugar de investigarlos conforme a derecho, fincarles responsabilidad por sus conductas también excesivas o fueran absueltos por su habilidad para burlar la justicia. Pero todo de acuerdo a las normas legales y morales.

 Después de implementar la táctica de los abucheos en contra de los gobernadores, el presidente de México efectuó la de los mítines, intentando resolver todo con asambleas masivas y denostando a quienes, en su torcida imaginación, creía eran sus enemigos, por no coincidir con sus estrategias, planes o programas de gobierno, ni en la manera de llevarlos a cabo y hasta por quejarse de la incompetencia de sus funcionarios. A toda inconformidad o malestar ciudadano AMLO respondía con mítines: que el gobernador de Veracruz no daba una, López Obrador hacía un mitin para respaldarlo; que a Claudia Shenbaum se le disparó la inseguridad, hace un mitin y culpa a los “grandulones” (sin especificar quienes son) de hostigarla; que Trump le dio una empinada, se lanza a hacer un mitin en Tijuana.

 Que su gobierno no da los resultados esperados, ni cumple las expectativas ciudadanas creadas en torno a su candidatura, culpa a los gobiernos pasados; argumentando, el mandatario nacional y sus funcionarios, que les fueron heredados problemas creados durante décadas y no es sencillo resolverlos en unos meses. Cuando los presidentes no heredan dificultades, pues se supone que los conocen de antemano, por eso se votó por él, para que gobernara con el propósito de resolver esos inconvenientes, y culpar a los gobiernos pasados de la impericia propia, es una salida fácil a la mediocridad. Pues se trata de 18 años de conocer la problemática nacional y las demandas que más aquejan a la sociedad, a la que hizo creer que él podía construir una nación humana y próspera. Se le contrató precisamente porque había un cochinero y él prometió que podía corregirlo desde el primer día, y no ha cumplido.

 El presidente de México ha llegado al grado de asumir una actitud intolerante al ejercicio de las libertades básicas, cuando estas en lo personal no le favorecen a su excesivo e inflado ego, como ha sucedido con las observaciones de los medios de comunicación, en especial la revista semanal Proceso, reprochando que dicho medio no le ayudó en campaña; lo que hubiese sido editorialmente inmoral, pues la prensa no debe perder la objetividad ni la imparcialidad, además de conservar siempre una prudente distancia con el poder, que seduce y contamina, sobre todo cuando este se desvía de la ruta trazada y prometida. Tal vez Proceso no le ayudó en campaña, pero bien que López aprovechó el descontento y hartazgo ciudadano contra las corruptelas de los “gobiernos pasados”, que difundían los medios de comunicación, como Proceso y La Jornada.

 AMLO también se favoreció de la ignorancia y de las carencias de las mayorías, causadas por “las malas administraciones anteriores”, blandiendo la bandera de salvador de los pobres y desvalidos que votaron esperanzados por él. Ahora, preocupa excesivamente la inseguridad y que el estado de derecho se encuentre desquebrajado, que la Guardia Nacional no nos inspire certeza de sentirnos protegidos, que llene de angustia que todos los días haya enfrentamientos, ejecuciones, desmembrados, secuestros, extorsiones y abusos, y que, los “corruptos” que provocaron o permitieron esto sigan libres, sin ser tocados y el mandatario proponga borrón y cuenta nueva para ellos, y pretenda combatir a los criminales con amor, “con abrazos, no balazos” o se exhiba grotesco, afirmando que los acusará con sus madres.

                                                          SILVANO y SU PARECIDO CON AMLO

 Aunque en apariencia lo repudia, el gobernador de Michoacán tiene similitudes con el presidente López Obrador, principalmente en las reiteradas o constates declaraciones cargadas de ligereza.  

 Una de las primeras actitudes desatinadas de Aureoles Conejo, sucedió siendo candidato el hoy mandatario nacional, cuando decidió jugársela con José Antonio Meade (PRI), a quien todos los pronósticos ubicaban como seguro perdedor y así sucedería; no obstante, el más grande desacierto del gobernador, fue llevar su animadversión en contra de López Obrador más allá de lo político, descalificándolo en lo personal y de manera peyorativa.

 Pero lo que en realidad más a lacerado a los michoacanos y perjudicado al mismo Silvano, es haber pactado con “el diablo” y entregar la “plaza” de Michoacán al cártel de Alfredo Castillo Cervantes, a esa gavilla de voraces e insaciables facinerosos, la mayoría con antecedentes criminales, que se apoderaron de la Procuraduría General de Justicia y hoy permanecen enquistados y controlando la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Seguridad Pública. Son ellos y los poderes facticos los que en Michoacán realmente mandan e imponen la agendad pública, sobre todo en materia de seguridad y económica. Los demás, son solamente piezas decorativas, sumergidas en una permanente y extasiada luna de miel con el poder.

 Pero no nada más los Tolucos y chilangos han lastimado y ofendido a los michoacanos, también los mismos supuestos integrantes del círculo más cercano a Aureoles Conejo. Lo mantienen encapsulado, alejado de la gente y de la realidad del estado, permanece engañado, sumergido en una burbuja, viviendo en un mundo de fantasía, que sus colaboradores de confianza le ha creado, en el que todo está bien, no existe violencia, ni inseguridad en Michoacán y la aceptación social a su gobierno y a su persona son magnánimas… y sí alguien intenta volverlo a la realidad, el gobernador se encoleriza, revirando con regaños a quien se atreve a contradecirlo o informa de manera objetiva lo que se padece en el estado que gobierna.

  Esos colaboradores, además de mentirle, lo ridiculizan y exponen al escarnio colectivo, haciendo todo lo contario a las indicaciones recibidas y ultrajando incluso la palabra empeñada por el mandatario. Así ha sucedido en la región oriente, en ilícitos que, por su gravedad e impacto social, han trascendido a nivel nacional, como el linchamiento de cuatro personas en Crescencio Morales y la ejecución de cinco policías en Loma Larga, municipio de Zitácuaro. En ambos casos el gobernador empeñó su palabra en que serían esclarecidos los asesinatos y detenidos los autores, incluidos los funcionarios omisos, en el caso del linchamiento.

  Pero, a casi un año de los brutales acontecimientos, que ocuparon los titulares de la prensa nacional, nada ha sucedido que signifique voluntad para reivindicar el honor del mandatario. Al contrario, sus colaboradores en la Fiscalía han manipulado pruebas y testimonios para sesgar las investigaciones y proteger a los responsables. Resultando mayormente ofensivo que, ante la colusión con grupos delictivos e incompetencia para resolver los hechos delictuosos, reaccionen en contra de quienes descubren y denuncias sus corruptelas, demostrando, entonces sí, pericia y celeridad para vincular a proceso y judicializar a sus críticos.

 Como sucede con Joel Vera Terrazas, el único abogado que se ha atrevido a denunciar la corrupción e ineptitud que prevalecen en la Fiscalía Regional de Justicia, donde los delincuentes que ahí laboran, cuando mucho serán cambiados de adscripción, una vez que la presión social y mediática resulte fastidiosa, pero no serán separados de los cargos, mucho menos procesados; no obstante, las contundentes evidencias que los incriminan, como los audios y testimonios de sus víctimas.

 Contra los ciudadanos que no forman parte de esa cofradía, sí se aplica todo el rigor de la ley, lo que no hacen con los delincuentes saqueadores; con ellos se pacta, se acuerda protección e impunidad. Como sucede, por ejemplo, con Juan Carlos Campos Ponce y su pandilla, a quienes el Congreso del Estado acreditó “irregularidades e inconsistencias” financieras (así, con esos nombres rimbombantes se refieren los políticos a los rateros que roban los bienes públicos) y les fincaron “observaciones administrativas”, por alrededor de 200 millones de pesos. Además de inhabilitarlos.

  Con ellos, con los bandidos que saquearon el patrimonio de los zitacuarenses, el gobierno del estado, a través de Carlos Herrera Tello y Adrián López Solís, acordó protección a cambio de apoyo electoral, durante el proceso comicial pasado. Fiel a su costumbre, Campos Ponce no les cumplió, los engañó y aun así no se han atrevido a recuperar para el municipio lo que fue robado. Pero en el pecado llevarán la penitencia, pues Juan Carlos es experto operador político, perseverante, habilidoso e inescrupuloso y pronto les meterá un buen susto, lo “oxigenaron”, protegieron su capital (político y económico) y esa fortaleza la canalizará en contra de ellos, haciéndoles creer que es aliado.

 Tampoco han demostrado esa “eficiencia” y rapidez, que aplicaron en Vera Terrazas, para resolver más de 20 denuncias en contra del J. Jesús Flores, el ex Coordinador de la Policía Michoacán, acusado de robo, extorsiones, violación y tortura. Ninguna de esas denuncias, presentadas algunas hacen más de dos años, ha sido judicializada y algunos denunciantes fueron amenazados para que las retiren, sin que la autoridad investigue las causas que motivaron la dimisión de los quejosos y querellantes.

 Así que los michoacanos estamos solos, gobernados por sujetos frívolos e incompetentes, que en el futuro inmediato se asumirán víctimas de un pueblo que les falló, pues se les dará la espalda durante la jornada electoral venidera, que, es lo que realmente les importa. Cuando son ellos, los que han traicionado a los ciudadanos que les depositaron su confianza.

 Si duda de las fallas del gobierno, revise las cifras de impunidad, se dará cuenta que el 90% de los homicidios cometidos en el país quedan sin castigo. Seguramente en Michoacán el porcentaje supera el 95% y en la actualidad ni carpetas de investigación se estarán abriendo, pues las ejecuciones se multiplican de manera acelerada; en tanto, la manifiesta impericia de los ministerios públicos y policías ministeriales limita cubrir el ritmo de dichos crímenes, que sólo en la capital del estado en promedio están apareciendo dos cadáveres desmembrados por día y un número indeterminado de asesinatos. Pero los gobernantes insisten en afirmar que todo está bien, se vive en el estado más seguro de México, con la protección de la mejor policía del país, certificada por la ONU.

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