SINOPSIS POLITICA 15/02/2020

                                                                        TRAGEDIA EN EL AGUACATE

 Las inconsistencias en el desarrollo de las indagatorias y las conclusiones de las autoridades, en los recientes decesos o asesinatos de los protectores de los santuarios de la Mariposa Monarca, Homero Gómez y Raúl Hernández, así como los acontecimientos y hechos delictuosos que, a más de un año no han sido resueltos, a pesar de la palabra empeñada por la élite gobernante, en el sentido que no habría impunidad en sucesos que han impactado a la sociedad de la región oriente, cómo el linchamiento de cuatro personas en Crescencio Morales, el asesinato de cinco policías en Loma Larga, la violación de una menor por parte de la policía, el asesinato de un parroquiano de Tiquicheo mientras era torturado por policías, la protección del gobierno a políticos y funcionarios que se coludieron con el crimen organizado y saquearon el patrimonio de los zitacuarenses, entre otro actos de descarada corrupción, han hundido en el descrédito al gobierno del estado de Michoacán.

 Esa irresponsabilidad y frivolidad aplastan a Michoacán, teniendo que intervenir organismos internacionales, cómo la ONU y la embajada de Estados Unidos en México para exhortar a la transparencia y la detención de los responsables, particularmente en lo que califica como asesinatos de los protectores de la Mariposa Monarca.

 No satisfechos con el caos que generan, los funcionarios michoacanos insisten en permanecer en su mundo de corrupción e injusticias, manteniendo engañado al gobernador, informándole de un escenario totalmente distinto a la realidad y ocultando el creciente desgobierno que azota al Estado.

 Esa incompetencia de los funcionarios de primer nivel, se refleja en todos los ámbitos, incluida la formación policial, donde los mandos se dedican más a la rapiña que ha procurar la seguridad ciudadana. Un ejemplo fehaciente de la frivolidad e irresponsabilidad criminal con la que suelen actuar, se puso de manifiesto el domingo pasado, en la comunidad de El Aguacate. Dónde, sin seguir ningún protocolo, ni aplicación siquiera de la lógica, elementos policiacos se introdujeron a una propiedad privada, donde se llevaba a cabo una convivencia, en la que obviamente se consumían bebidas embriagantes, que alteran la personalidad de quien las consume (ese es el propósito de su ingesta).

 El resultado de la imprudente irrupción policiaca, en una comunidad resentida con sus autoridades por un conflicto de agua, dejó como saldo: cinco policías lesionados con objetos contundentes, tres de pobladores heridos de gravedad por disparos de armas de fuego, tres detenidos y la irritación mayúscula de la población, que se incrementa con declaraciones desafortunadas de la Fiscalía Regional e intentos por criminalizar a las víctimas de los excesos e irreflexión gubernamental. Además de una irreconciliable segmentación política, que ciertos actores utilizan para llevar “agua a su molino”.

                                                     LA ILÓGICA VERSIÓN OFICIAL

No obstante, el profundo demérito de la autoridad, la desconfianza en sus declaraciones y el repudio a la mayoría de sus acciones, en el conflicto de El Aguacate se esgrimieron argumentos oficiales contrarios a la lógica. Por ejemplo, en la primera declaración, emitida por la “mesa de seguridad”, se afirmó que el arribo de la policía en esa comunidad se debió a que recibieron un reporte de la presencia de un grupo armado en dicho lugar.

 Siendo del dominio público que, cuando se suscitan denuncias de ese tipo, los “guardianes de la ley” las ignoran o le dan para rumbo contrario y únicamente llegan al sitio denunciado una vez confirmado que los presuntos infractores o gatilleros se han marchado.

 Es común que la policía ignore dichos reportes, jamás los atienden y si por accidente se encuentran con grupos armados, simulan no verlos, dan vuelta de inmediato y toman caminos distintos. Al menos que sean agredidos actúan a la defensiva o que vayan acompañados de otras corporaciones, se ven obligados a proceder. Por lo que resulta inverosímil y hasta ofensiva esta primera versión. Adquiriendo mayor certeza lo manifestado por los ciudadanos agredidos, en el sentido que alguien denunció una riña y por eso llegaron los policías a invadir sin orden judicial espacios privados.

 Otra declaración grotesca de la autoridad, es la que indica que la madre de dos de los jóvenes agredidos a balazos por la policía, fue aprehendida porque tenía de rodillas a seis elementos policiacos, a quienes golpeaba. Frente a dichas inconsistencias y los antecedentes de incredulidad en los servidores públicos, resultan más creíbles los alegatos de los testigos presenciales, que indican que los detenidos: padre, madre y hermano de los jóvenes lesionados a balazos por “las fuerzas de orden”, fueron detenidos en un lugar distinto al sitio de los disturbios, a donde se dirigían porque habían recibido la noticia que sus hijos estaban siendo agredidos.

 Con esos perversos antecedentes y la acostumbrada práctica de “sembrar” evidencias para fabricar culpables de sus propios ilícitos e incriminar a inocentes, tampoco debería creerse que la policía fue agredida con disparos de arma de fuego, pues son capaces de ellos mismos disparar a la patrulla y “clavar” el arma para imputar dicha conducta a sus víctimas, cargar en personas inocentes las culpas de sus imprudencias y excesos criminales.

 La repulsión al gobierno y crispación social se intensifica, cuando el Ministerio Público ni siquiera fue capaz de acordonar la zona del conflicto. No protegieron el lugar de los hechos para evitar que fuese contaminado, eliminar evidencias y alterar el área. No se elaboró la cadena de custodia, ni realizaron en tiempo y forma los peritajes respectivos. Aún así se atreven a realizar imputaciones temerarias, que dañan gravemente la vida de familias y destruyen la tranquilidad de hogares de esa comunidad.

                      ARROGANCIA, INSENSIBILIDAD, FALTA DE OPERACIÓN y EL AGUA, LAS CAUSAS

 Durante casi diez años viví en El Aguacate, por lo que alcancé a conocer a algunos de sus pobladores y, aunque se vislumbran problemas de adicciones, de alcoholismo, sobre todo de drogadicción, que traen como consecuencias cambios en la personalidad, degradación de valores y comisión de conductas delictivas, como el robo; en lo general, la población de El Aguacate está integrada por personas nobles, trabajadoras y solidarias. Que no están exentos de ciertos casos de cerrazón, cuando así conviene a sus intereses, ni de ser víctimas de la manipulación por parte de políticos vivales.  

 Precisamente esa cerrazón y desinformación no les permite aceptar que, aunque en el cerro Cacique se capta o produce el agua que surge como manantiales en la comunidad y, hay que reconocerlo, ellos cuidan el bosque que contribuye a la captación del vital líquido, éste es propiedad de la nación y para su aprovechamiento se requieren permisos y concesiones.

 Es precisamente en este asunto (del agua), donde nace la controversia y confrontación entre los habitantes. Aunque todo parece indicar que el fondo del conflicto es de carácter político, partidista y electorero, más que de tipo ambientalista o de beneficio colectivo.

 El Aguacate ha sido uno de los principales bastiones del perredismo regional y el gobierno estatal y municipal ha correspondido a la lealtad con importantes obras, razón por la cual (por ejemplo), cuando el Secretario de Gobierno y alcalde con licencia, Carlos Herrera Tello, cae en estado depresivo, pide se le organice alguna reunión en El Aguacate para darse sus “baños de pueblo” e incentivar su estado anímico con las porras de la gente.

 El problema, es que no todos saben controlar el poder, la mayoría se trastorna o se marea al subirse a un pequeño peldaño en la transitoria escalinata de la función pública. Así sucedió en El Aguacate, sus autoridades al saberse sobre protegidas por el poder estatal, se excedieron en seguridad, hasta llegar a la arrogancia, y, por consecuencia, en la ignorancia de las necesidades de la parte del pueblo que no comulgaba con ellos, llegando a la exclusión, en lugar de operar la conciliación.

 Lastimado ese grupo opositor, buscaban pretextos para la confrontación, pero encontraron causas y motivos en el asunto del agua. Y ellos sí serán incluyentes…tanto, que, hasta el asunto de la imprudente intromisión y agresión policiaca lo circunscribirán en el terreno político electoral, y mal haría si no lo aprovechan. Lo malo, es que los gandallas, como siempre, serán los de arriba, que utilizarán el sacrificio de los de abajo.

 Este conflicto es la prueba de fuego para el nuevo secretario del ayuntamiento, Carlos Hurtado Casado, que empezó mal su encomienda, sacrificando como es habitual al eslabón más débil en la cadena de mando, en este caso al director de seguridad pública en el municipio. Cuando la solución es un cambio de actitud en los diseñadores, creadores y operadores de las políticas públicas y sancionar a los reales responsables, como los ineptos directivos de la academia de policía, que tanto alardean estar preparando a la mejor policía del país y hasta candidatearse pretenden, cuando la incapacidad de los elementos es la causa de las desgracias.

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