SINOPSIS POLITICA 20/06/2020

                                          EL CORONAVIRUS y LAS MUERTES QUE NO CESAN

 Se culpa al gobierno, pero muy pocos creyeron en la grave realidad de la pandemia, algunos por su bestial ignorancia no permitían la implementación de los planes de prevención a la contingencia, recordemos la férrea oposición a que se fumigara y como se aglutinaban sin las mínimas medidas de protección para protestar contra la Guardia Nacional, acusándolos de esparcir el virus e inyectar sin su consentimiento a la población, para matarlos. Fueron también múltiples las agresiones en contra del personal de salud (médicos, enfermeras y camilleros), que arriesgaban la vida y la de sus familias intentando salvar la de sus agresores.

 En este medio fuimos objeto de burlas y agresiones cuando se difundía información que contribuía al cuidado o se publicaban eventos masivos, como una fiesta religiosa (patronal), en la que no se observaban medidas de prevención, como la sana distancia, cubrebocas, ni gel antibacterial, dejándole toda la responsabilidad a Dios, quien ha dicho “cuídate, que te cuidaré”.

 La ignorancia, vulgaridad y morbo nos incitaban a cuestionar, ocupados en saber los nombres y ubicación de los enfermos como condición para creer, en lugar de preocuparnos en la salud propia y de nuestra familia, no obstante, los pésimos hábitos alimenticios, el sedentarismo por holgazanería, la obesidad, diabetes, hipertensión y otros padecimientos que se han hecho comunes entre la población mexicana. La ignorancia, el descuido de nuestro cuerpo y la irresponsabilidad con la vida (propia y ajena) es lo que nos está matando, no el gobierno, aunque también sea torpe, precipitado e irresponsable.

 Al inicio, para creer, queríamos saber de alguien que estuviera enfermo en el municipio, nuestra colonia o comunidad. Hoy Zitácuaro está por alcanzar los 100 contagiados y supera las 14 muertes, de acuerdo a datos oficiales, lo que significa que en la realidad esas cifras deben ser mayores, tal vez el doble, y ya casi todos conocemos a alguien con dicha patología o ya le tocó a algún familiar o persona cercana. Al día de hoy amigos y conocidos se han marchado.

 Desafortunadamente los más perjudicados son los médicos, enfermeras, camilleros, químicos, entre otros profesionales de la salud. La mañana de hoy viernes, murió por contagio de Coronavirus el Director del ISSSTE en La Piedad; el miércoles, el Director de Carpetas de Investigación de la Fiscalía Regional en Lázaro Cárdena, quien se contagió el once de junio, vivía solo y fue encontrado sin vida días después de su fallecimiento. Al respecto, los compañeros del fenecido funcionario de la Fiscalía se cuestionan ¿Por qué no se le internó en una clínica o en su domicilio, pero con atención médica? ¿Por qué se le abandonó de esa manera, dejándolo a que falleciera solo? Y ¿Sí esa es la atención que reciben los de casa, que pueden esperar los ciudadanos ajenos a la institución?

 Pero aun así continuamos siendo irresponsables con las medidas preventivas y culpando al gobierno, cuando el cuidado de nuestra salud es algo personalísimo y nadie hará por nosotros, lo que no hagamos por sí mismos.  

 El virus llegó para quedarse, aun cuando se invente la vacuna seguiremos lidiando con esa patología. Así que, lo que más no conviene es adaptarnos a esa “Nueva realidad o Normalidad”. Tenemos que adecuar nuestro organismo a esta y otras enfermedades que mutaran, serán creadas o surgirán como consecuencia de la maldad humana y el deterioro ambiental. El planeta nada más se está defendiendo de su más depredadora plaga y peor azote.

  Al respecto, invito a mis lectores a dar seguimiento a las colaboraciones del investigador, escritor y periodista José Luis Valencia Castañeda, publicadas en la sección “El Despertar de la Tierra”, en este portal informativo. Se sorprenderán de sus descubrimientos, que contribuyen a estar bien informados, crear consciencia y amor por la vida en el planeta.

                                      CORRUPCIÓN y LAS CONSECUENCIAS DE NO COMBATIRLA

 La promesa principal de campaña del presidente de la república, fue que acabaría con la corrupción… la contundencia, firmeza y seguridad de su palabra no dejó lugar a dudas. En su ofrecimiento no había ambigüedades, ni regateos, como decir que la combatiría, para después simular hacerlo, conociendo de antemano que los resultados serían adversos, pretextando posteriormente que se luchó y se avanzó. Pero no, la promesa tajante y reiterada fue acabar con ella, exterminarla por completo.

Así mismo, diversos han sido los señalamientos adjudicados a la Unidad de Inteligencia Financiera y a la Auditoría Superior de la Federación en contra de mandatarios, ex mandatarios y funcionarios de Zitácuaro y del gobierno del estado de Michoacán por la comisión de irregularidades, anomalías e inconsistencias en la administración de los bienes públicos. Algunas de esas observaciones, supuestamente hechas por la UIF y la ASF, son sólo producto del deseo de los detractores de los actores políticos señalados, algunas infundadas o magnificadas tendenciosamente; otras, a pesar de los elementos probatorios, permanecen ignoradas o están siendo desvanecidas las observaciones y serán mínimas las anomalías que sigan su curso legal.

 De las imputaciones que no logren “desvanecer”, serán objeto de negociaciones, acuerdos y pactos políticos que cobijaran con impunidad a los autores intelectuales y materiales de los atracos, cuando mucho algún despistado o “desleal” a los grupos de poder pagará las consecuencias, convirtiéndose en “chivo expiatorio”. Es lo que se ha destilado por décadas, no creo que con el gobierno federal actual llegue la excepción a esas reglas “no escritas”, que rigen la vida de la clase política nacional.

 Es precisamente el cinismo, de los corruptos y sus protectores, de los omisos y negligentes que prometieron acabar con esas perversiones, lo que más ofende. Resulta más insultante la burla, que la acción o conducta delictiva y saqueadora, incluso más obscena que cogobernar con los corruptos, permitir el crecimiento de la delincuencia, de la violencia e inseguridad, ser inepto para atender las contingencias sanitarias y hundir en crisis al país, que andar de obsequioso con progenitoras de criminales potenciales, estar amenazando a los opositores políticos (el que no esté conmigo esta contra mí, contra el progreso, el desarrollo y la justicia, porque el estado soy yo, su alteza serenísima). Mientras se permanece postrado ante los grupos criminales, pretendiendo combatirlos con abrazos, de rodillas frente a los corruptos y saqueadores, ocupado en persuadir a la población a vivir resignados en la miseria material, convenciendo a los acaudalados a convertirse en pobres, para que vivan tranquilos e impidan así ser víctimas de secuestros, porque no secuestran a un pobre, secuestran al que tiene, “entonces ¿Cómo evitamos el secuestro? Con una sociedad pobre”, otra de las certeras teorías del mandatario nacional.

 Insisto, el presidente de México utilizó como su principal bandera acabar con la corrupción, de seguir igual de omiso al respecto, caerá en una grave contradicción, que podría en aprietos a morena, al grado de perder en 2021, incluso la revocación de mandato.

 En cambio, si AMLO extradita a Salinas, Fox, Calderón y Peña Nieto, sobre todo a los últimos que permitieron o fomentaron el empoderamiento de los grupos del crimen organizado y algunos de sus funcionarios cercanos, responsables de esas áreas, dos o tres gobernadores en funciones, procesados por desvío de recursos o enriquecimiento ilícito o “inexplicable”, la mayoría de electores seguirían apoyando a AMLO y creyendo en la 4T, mientras esto no suceda, la credibilidad y confianza se irán diluyendo, pues morena como partido no representa mucho, por estar infiltrado por personajes de oscuro pasado, igual que el gobierno federal, pero ahí el discurso y promesas de AMLO generaron extraordinarias expectativas que todavía se espera sean concretadas o realizadas.

 La creciente corrupción e impunidad, en la administración de quien prometió acabaría con esos lastres, está desanimando (hasta) a sus más férreos seguidores y antaño defensores, sobre todo los que no están incluidos o no son parte de los privilegiados de la 4T, y a quiénes simpatizan con la urgente necesidad del equilibrio de poderes, como vehículo de la democracia y equidad e impedir la concentración del poder en una sola persona, evitando la tentación de un gobierno absolutista, totalitario y dictatorial, frente a un gobernante que está dando muestras de ser autoritario y despótico.

 Para evitar lo anterior, tendría la oposición que conquistar primero la mayoría en el Congreso de la Unión, para lo que, necesariamente habría que construir una gran alianza nacional opositora, que les conviene hasta por cuestiones pragmáticas, ya que participando solos en la jornada electoral nada obtendrían. Esa alianza nada más sería rechazada por quiénes previamente pacten con el gobierno federal, como antaño sucedía entre el PRI y sus partidos satélite o “paleros” y todo parece indicar que serán el PT y el PVEM, a los que tocaría asumir ese rol.

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