SINOPSIS POLITICA 21/12/2019

                                                                              DESESPERACIÓN EN EL GOBIERNO DE MICHOACÁN

 La crisis de credibilidad ciudadana, producto de la ineficacia y corrupción excesivas al interior del gobierno de Michoacán, han sumergido en la paranoia y desesperación a la élite gobernante del estado, que buscan afanosamente llegar fortalecidos a la mesa de negociaciones, en la que se definirán las candidaturas de la alianza anti morena y acordar, además de posiciones, impunidad.

 Es tal la desesperación en el gobierno y su partido (PRD), que han salido con la ocurrencia de pretender atraer al musico, cantante y compositor, Marco Antonio Solís Sosa, alias “El Buki”, como su candidato a gobernador por Michoacán. 

 Luego de que el lunes se difundiera el resultado de una encuesta, aplicada por la empresa “Mendoza Blanco y Asociados (MEBA)”, el dirigente estatal del PRD, Juan Bernardo Corona Martínez, manifestó que su partido sí aceptaría al músico, Marco Antonio Solís, como su candidato para la gubernatura de Michoacán.

 Al respecto, es pertinente precisar que el gobierno del estado y el PRD, de inició consiguieron el propósito esperado: causar revuelo en las redes sociales con la promoción de los resultados de la encuesta, elaborada por la firma normalmente contratada por ellos mismos: “Mendoza Blanco y Asociados”. Lo que resta seriedad y credibilidad al trabajo realizado por la casa encuestadora, cuyos resultados deben ser acordes a los intereses de quien los contrata, más aún cuando se utilizan como herramienta publicitaria y de persuasión. 

 La desesperanza del grupo en el poder se debe particularmente a que ninguno de sus proyectos ha logrado despuntar, ni el Senador Antonio García Conejo, hermano del gobernador Silvano Aureoles, ni el socio de este: Carlos Herrera Tello, Secretario de Gobierno, han conseguido la aceptación ciudadana. Ambos se han opacado en la turbiedad de la corrupción, la frivolidad, el desprestigio y la ineptitud gubernativa, consiguiendo el repudio casi generalizado del electorado. Por eso la urgencia de improvisar y apuntalar otros perfiles, como el del Buki, con riesgo de incurrir en el ridículo.  

 Pero los perredistas michoacanos son tan vulgares, que con embustes (como encuestas truqueadas o tendenciosas), pretendían apropiarse del capital de Marco Antonio Solís, sobre todo del social y político, involucrándolo en actividades que ellos han convertido en despreciables, como es la política. Para conseguirlo, fraguaron su plan desde hace tiempo e inició con coqueteos al popular cantante al inició de la administración estatal, cuando lo nombraron, en 2016, La Imagen de Michoacán, en una campaña de promoción turística, denominada “Somos Michoacán, el Alma de México”.

 Afortunadamente para el cantante, este no se dejó seducir por el canto de las sirenas o tal vez detectó a tiempo la emboscada que se le orquestaba, reaccionando en consecuencia con madurez inaudita, al enviar un breve mensaje a través de las redes sociales, que textualmente dice: “Seré breve. Zapatero a tu zapato y cancionero a tu guitarra. Ningún interés en la política”. 

 Con esa oportuna reacción Marco Antonio Solís se ahorró decepcionar a sus seguidores, descalificaciones, agresiones, al grado de ser comparado con el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco y evitó ser acusado de comparsa de los corruptos en el poder, que al verse perdidos buscan arrastrar a otros en su infortunio, para que la adversidad sea compartida y su carga menos pesada.

                                                                  LO QUE DICE LA ENCUESTA

 Dicho cuestionario se aplicó a la inversa: en lugar de inquirir quien sería el aspirante de la preferencia del encuestado, se les preguntó por quien nunca votarían y por quien sí podrían llegar a votar (el menos malo o repudiado); y de todos los presuntos aspirantes, de todos los partidos políticos, los peor posicionados o más rechazados, son Carlos Herrera Tello, Antonio García Conejo y Raúl Morón Orozco, a quienes el sondeo ubica como los candidatos por quienes la mayoría de los encuestados nunca votaría.

 En cambio, en la interrogante que refiere: “¿Por quién sí podría votar?” Marco Antonio Solís “El Buki” obtuvo amplia ventaja, seguido por Juan Antonio Ixtlahuac Orihuela; mientras que en el tercer lugar se presume un empate entre el Senador de morena Cristóbal Arias Solís y el ex presidente independiente de Morelia (panista de origen o renegado), Alfonso Martínez Alcázar. 

 Cabe señalar que la citada empresa encuestadora, es con la que el equipo en el gobierno siempre ha trabajado (desde antes de la campaña por la gubernatura), fortaleciéndose la hipótesis de una estrategia del mismo grupo político, con el propósito de difundirla como distractor o intento por embelesar al cantante para timarlo, construyéndole un ficticio escenario atractivo para una posible incursión en el ámbito electoral. Conscientes de que el “Buki”, en este momento, jamás lograría la victoria bajo las siglas del PRD, pero utilizarían su popularidad como cantante para llegar reforzados a la mesa de negociaciones con los aliados del PRI y PAN.

 El diseño y operación de la malograda táctica “política” rechazada por el “Buki”, es el reflejo de la abrumadora desesperación del grupo en el gobierno estatal, por la inminente futura derrota electoral y la angustia que les ocasiona quedar fuera del presupuesto, desposeídos del poder y bajo la amenaza de perder los bienes que se adjudicaron, incluida la posibilidad de ir a prisión. Pues hay indicios que la cruzada del presidente de la república contra la corrupción es en serio. Mientras que encuestas creíbles exhiben al gobierno michoacano como el más repudiado en el país, y bajo esa premisa, López Obrador le daría una “ayudadita” a su ego, revanchismo, pero sobre todo al fortalecimiento de su popularidad, enviando a la cárcel a delincuentes políticos detestados por ladrones e ineptos.

                                                  EL PROBLEMA ES LA CORRUPCIÓN E IMPERICIA

 Pero los integrantes del gabinete del Silvano Aureoles se resisten aceptar que la esencia del problema del rechazo popular que hoy enfrentan (y que se intensifica cada día), es la ineficacia en el ejercicio de sus funciones públicas, pero sobre todo la corrupción que impera en la mayoría de las áreas de la administración estatal. El problema es ellos mismos y en el castigo a los depredadores está la solución. 

 Pues la persecución no tardará en desatarse y los colaboradores más cercanos al gobernador conocen bien sus propios “pecados”, las reuniones, los negocios, solicitudes y acuerdos que han tenido con grupos de “innombrables” y algunos pactos pudieran haber sido violentados; pero, además, los cabecillas de grupos armados no son torpes y pudiesen haber filmado la mayoría o todos los encuentros con políticos y funcionarios, desde el inicio hasta la actualidad, pues se trataría de una forma de autoprotección ante el poderío corruptor y nada honorable de la clase política. 

 Lejos de corregir el rumbo, el gobierno y su partido se resisten a la realidad, obstinados en su desenfrenada carrera de obtención de bienes materiales. Se han enriquecido de manera escandalosa en el servicio público, desde el funcionario de mayor jerarquía hasta los familiares de sus empleados y no es difícil corroborarlo, máxime que “el amor y el dinero no se pueden ocultar”.

 Ni siquiera ayuda que la Fiscalía General del Estado no dependa del ejecutivo (si no del poder legislativo), pues su titular se encuentra copado por el influyentismo de los grupos de poder que han infiltrado a voraces criminales como investigadores y persecutores de los delitos y de los infractores. En la Fiscalía todos tienen poder y facultad de mando, desde los chilangos y tolucos heredados por Alfredo Castillo a Silvano Aureoles, que son los más rapaces (a quienes los michoacanos gustosos les siguen los pasos), hasta los recomendados por los hermanos del gobernador, de los diputados locales consentidos y otros más productos de acuerdos políticos y de otro tipo; pero en sí, no es la procuración de justicia lo que incentiva la contratación de funcionarios en esa área, ni el objetivo la aplicación de la ley, que se tuerce para ejercerse de manera selectiva y a capricho.

 Ojalá estos días de reflexión sirvan a nuestros gobernantes para meditar, aceptar los equívocos, pararse en responsabilidades, enmendar los daños causados y rectificar.  

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