SINOPSIS POLITICA

                                                                         SINOPSIS POLITICA

                                                             Por: J. Salatiel Arroyo Zamora

                                                 LAS AGRESIONES CONTRA EL PRESIDENTE

 La madrugada del sábado se suscitó un enfrentamiento en la comunidad de San Felipe de Los Alzati, entre presuntos integrantes de una célula del crimen organizado contra policías. De acuerdo al parte oficial de novedades, el grupo delictivo fue sorprendido en el momento en que arrojaba el cadáver de una persona en la vía pública y al verse descubiertos se inició la refriega. El saldo fue de un presunto delincuente abatido, un detenido, un oficial de la policía ministerial de Michoacán caído y otro más herido.

 Días antes hubo otro enfrentamiento entre las fuerzas del orden del estado y grupos delictivos en la zona turística de Los Azufres, municipio de Ciudad Hidalgo. Ahí un soldado resultó herido y se logró la captura de tres presuntos infractores. Pero en ambos sucesos fue relevante la participación de los policías michoacanos en el combate a la criminalidad. Siempre ha existido la certeza de que algunos mandos policiacos están coludidos con cabecillas de células delictivas, pero todo parece indicar que hay elementos de la tropa que, en el cumplimiento del deber, están dejando la vida por pacificar al estado.

 Al respecto, un lector de El Despertar me ha preguntado: ¿Qué tanto afectará de manera negativa la inseguridad y violencia a los candidatos de “La Alianza Diabólica” (PRI-PAN y PRD)?

 Le comenté que, si saben manejar con argumentos sólidos y objetivos las razones por las que dichos grupos se están expandiendo y fortaleciendo, lejos de perjudicarse, podrían sacar provecho electoral. Máxime cuando el combate al crimen organizado es de competencia federal.

 Mientras millones de mexicanos, ajenos al conflicto entre cárteles por la lucha de territorios, ven saqueadas y quebradas sus empresas e inversiones, pierden sus patrimonios y son arrojados a la ruina total, quedando prácticamente en la calle,  son víctimas de extorsiones, secuestros, incluso se les arrebata la vida, el presidente de la república, y comandante supremo de la fuerzas armadas, ha ordenado no ejerce la fuerza letal en contra de los grupos criminales y, al contrario: “hay que darles abrazo, no balazos”.

 En tanto, la población de la región oriente se entera, con terror, de como una adolescente de 14 años, acompañada de otra joven de 18, son acribilladas a balazos, bajo el pretexto o acusación de realizar actos ilícitos, no obstante tratarse de una menor de edad, que la convierte en inimputable por la legislación vigente, pero, ante el caos, son otras leyes las que se acatan y otros los que las ejecutan, así como “son otros los datos” que tienen los que supuestamente mandan.

 Ese “pueblo bueno y sabio” observa con impotencia y pánico como los grupos armados se apoderan y desfilan por las plazas públicas de pueblos y ciudades, haciendo alarde de poderío bélico y control absoluto, aprovechando la complacencia gubernamental, que pretexta temor a ser acusada de delitos de Lesa Humanidad, si llegase a pretender liberar a la sociedad del cáncer de la inseguridad y violencia, pues se posee la capacidad armamentista para extirparlo en una semana.

 Pero al líder de nuestra nación le importa más lo que de él se piense en el extranjero, que la verdadera liberación de su pueblo, secuestrado y postrado por los grupos criminales, que fomentan, en colusión con la clase política, la corrupción, inseguridad y violencia, que son peores plagas que el Coronavirus, que parece ya va de pasada (el Covid 19), y no por la acción del gobierno, que argumentará que lo contrario, cuando el mismo presidente de la república no creía en el contagio e invitaba ir al mercado a comer y no usar cubrebocas, haciendo que muchos imitaran su irresponsabilidad, convirtiendo a México en uno de los tres países del planeta con mayor decesos.

 Prefiere que persista la ausencia del estado de derecho, a reestablecer la gobernabilidad institucional en las regiones del estado de Michoacán y del país.

 Lo anterior, además de la falta de resultados tangibles a sus promesas de campaña, está provocando la irritación colectiva de la población. Seguramente tal exasperación recorre todo el país y explota a la menor provocación en contra de la autoridad, casi siempre responsable. Cómo sucedió en el transcurso de la semana en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador, que fue agredido verbalmente por un grupo de personas al descender de un vuelo comercial.

 A nadie conviene un gobernante frágil, si ya padecemos dificultades económicas, desempleo, el azote de la pandemia, inseguridad y violencia monstruosa, una crisis política sería el acabose no sólo del régimen, si no de lo que queda de estabilidad.

 A pesar de los desaciertos de López Obrador, sigo creyendo que fue la opción menos peor que el electorado tenía para creer en la transformación del país. Meade y Anaya representaban más de lo mismo y era tal la irritación colectiva que, el riesgo de una explosión social parecía inevitable y resultaba conveniente (a todos) una salida electoral, pacifica. Pero, de diciembre de 2018 a la fecha, el desgaste de la imagen presidencial se ha agudizado y hasta sus más férreos defensores han disminuido su intensidad, el desanimo crece en otros, la desesperanza se aloja en la mayoría y la frustración comienza a hacerse presente, para convertirse en repudio.

 Existiendo el riego, en los futuros candidatos de Morena, de enfrentarse a esas circunstancias en campaña.

 Aun cuando se tienen millones de votos cautivos, producto de la política asistencialista y clientelar, el partido Morena carece de la solidez de una estructura leal, producto de la formación cívica e ideológica, pues el partido de AMLO es un Frankenstein, construido con partes putrefactas de otras fuerzas políticas, motivadas por la sordidez insaciable de dinero y poder. Por ello la excesiva cantidad de aspirantes a candidatos, algunos sin trayectoria, ni méritos … ya no digamos en la izquierda o en el partido, cuando menos en la sociedad.

 En Zitácuaro, precisamente por el oscurantismo que prevalece en dicho partido, se ha ocultado la información oficial respecto al número de aspirantes inscritos, que pretenden convertirse en candidatos a presidente municipal, diputado local y federal. Sólo se conoce una cantidad excesiva de los mismos por la difusión individual que realizan en las redes sociales.

 …Y, ocultar información y simular datos, son prácticas alejadas de la transparencia y se utilizan para esconder o disfrazar la verdad, que es lo mismo que mentir, engañar y traicionar. Ya solo les faltaría robar, pero es lo que también quieren y para allá van.

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