SINOPSIS POLITICA 23/05/2020

                                                                   IGNORANCIA O HARTAZGO

 “Como anillo al dedo” había resultado inicialmente, para algunos funcionarios del gobierno municipal y estatal, la propagación del rumor infundado de una campaña de fumigación de sustancias tóxicas para la salud, en comunidades indígenas, tenencias y encargaturas del orden de Zitácuaro, a dónde, según la rumorología campirana, llegaban de madrugada sujetos ajenos a dichos núcleos de población, incluidos elementos de la Guardia Nacional que, de manera furtiva espacian líquidos y se entraba a la fuerza a los hogares para vacunar a niños y ancianos, inyectándoles virus del COVID-19 u otras toxinas que les producían tos, para que fueran canalizados a hospitales, donde eran o serían asesinados por los doctores. Sin que en alguna localidad hubiera persona que demostrara lo dicho o afirmara tener constancia directa de ello.

 Todo los anterior, además del verdadero propósito de fondo, logró distraer la atención ciudadana de un tema delicado: la acusación que, tres días antes, la Auditoría Superior de la Federación había formulado en contra del Secretario de Gobierno y Juan Carlos Campos Ponce, por desvío de recursos públicos, así como la protección que el primero de los aludidos ha brindado al segundo. Hechos que en este medio reiteradamente se han expuesto, pero que el imaginario colectivo había abandonado en el pasado. No obstante, uno de tantos procedimientos para el Fincamiento de Responsabilidades Resarcitorias que se siguen ante la ASF contra ambos políticos zitacuarenses, hacen resurgir esperanzas que el más grandes atraco al municipio no quede impune. Aunque la propagación del rumor de querer contagiar a la población de Coronavirus, por parte de la Guardia Nacional, haya quitado la atención de la ciudadanía de dicha acusación oficial.

                                        LAS MENTES PERVERSAS QUE PROPAGARON EL RUMOR

 Es verdad que el rumor surgió en el Estado de México, con la difusión de audios de autoría anónima, en los que se afirma que los gobiernos municipales deben entregar 60 muertos al día para cumplir con una cuota de decesos a través de los centros de salud y por medio de la fumigación, por lo que recomendaban no permitir la sanitización. Esa cuota de cadáveres, según los audios difundidos, era con el propósito de cumplir con los requerimientos para el nuevo orden mundial.

 En Zitácuaro ese rumor tuvo una propagación rápida y efectiva, como consecuencia de una eficaz organización, operada inicialmente por encargados del orden y algunos jefes de tenencia. Una de las hipótesis al respecto apunta que la estrategia se diseñó y operó desde la presidencia municipal de Zitácuaro, con el propósito de opacar el escándalo que afectaría directamente al Secretario de Gobierno, señalado el viernes anterior de desfalco a las finanzas del municipio y asociarse con Campos Ponce para dicho objetivo. De paso, el ejecutor del malévolo plan, generaría un conflicto cuya solución ya tenía medida y con algo de dinero para manipular a sus operadores en las tenencias y encargaturas del orden, cuyos líderes están bajo su coordinación, “se pararía el cuello” con sus jefes al solucionar de inmediato un problema social. Además de favorecerse con parte del botín entregado para destrabar el incidente por él provocado, igual como la han hecho en El Aguacate y otras localidades y como suelen hacerlo muchos operadores y “asesores” del gobernador, que le fabrican conflictos donde no existen, pero con considerables cantidades de dinero quedan resueltos “mágicamente”.

 Pero en este caso el problema por ellos creado se les salió de control, personas más inteligentes, pero simulando ignorancia, les siguieron el juego, esparcieron el rumor, se organizaron, movilizaron, bloquearon, presionaron y ganaron, con las mismas armas de los arrogantes funcionarios que pretendieron manipularlos.

                                           FALTA DE OPERACIÓN POLÍTICA y AUSENCIA DE LIDERAZGO

 Los bloqueos carreteros en esencia no fueron por el rumor de la fumigación o miedo al contagio de virus (incluso algunos manifestantes negaron la existencia de la pandemia), sino por el hartazgo. Y así lo dejaron de manifiesto en los primeros intentos de acercamiento de las autoridades municipales, representadas por Carlos Hurtado y Pedro Flores, quienes fueron vergonzosamente echados de uno de los bloqueos, luego de reprocharles ser represores, solapar una policía inepta, excluir a las comunidades y hacer sus acuerdos en “lo oscuro”, promover a conveniencia la pandemia y usarla para perjudicar al sector más jodido, al que le echan la policía, mientras favorecen a los poderosos, como Coppel, Elektra y Aurrerá, porque los humildes no tienen para el soborno.

 Aceptaron sentirse resentidos con las autoridades, pues no han tenido el apoyo de nadie. Mientras que, “cuando vamos en busca de alguna autoridad, los gatetes no nos dejan pasar, que, porque andan muy ocupados”. El requerimiento principal era que los dejaran trabajar, pues les exigen que se queden en su casa, pero nadie los apoya, mientras que Elektra y Coppel siguen trabajando y ahogando a la gente.

 Los manifestantes demandaban la presencia del gobernador del estado, advirtiendo que con nadie más platicarían, en tanto los bloqueos se extendían a todas las tenencias del municipio y encargaturas del orden, incluida el área urbana y municipios cercanos, como Ocampo, Jungapeo, Tuxpan y Benito Juárez.

 El impacto negativo que la obstrucción a las vías de comunicación estaba ocasionando en la economía de la región resultaba excesiva, decenas de camiones que transportaban productos agrícolas (la mayoría perecederos) y mercancías de la región se encontraban varados, lo que urgía una pronta solución a la inconformidad ciudadanía que se extendía, pues los daños colaterales, ocasionados a personas ajenas, enfocados a su trabajo, a enfermos, incluso el cadáver de un integrante del cuerpo de Bomberos que era trasladado de Morelia tuvo dificultades para pasar el bloqueo, lo mismo que ambulancias con enfermos.

 Ante el fracaso del secretario del ayuntamiento (para destrabar el conflicto y lograr la liberación de carreteras), acudió el presidente municipal, a quién le hicieron creer que desbloquearían, pero no lo hicieron, pretextando provocación de la policía.

  Al día siguiente se presentó el Secretario de Gobierno, quien tampoco logró el objetivo de la liberación de las vías de comunicación y tras diversos errores tácticos fue retenido e injuriado por la turba enardecida que exigía la presencia del gobernador, que para ese momento ya se encontraba en la ciudad y luego de una desafortunada llamada telefónica con alta voz y ausencia de tacto, la población se enardeció más, obligando al mandatario a dialogar con ellos, no sin antes transitar los manifestantes por un proceso de desgaste físico y anímico, pues accedieron reunirse con Aureoles Conejo en un lugar cerrado y sólo con algunas comisiones.

 El gobernador los llevó a sus dominios, pues las corporaciones de seguridad que brindarían protección al mandatario no lograron atravesar los cercos ciudadanos y los que estaban en el municipio resultaban insuficientes, así que los representantes de los manifestantes consintieron ser llevados al Hotel Villa Monarca, donde, al estar frente a Silvano Aureoles, se les acabó el coraje, con timidez se dirigían a él, luego de haber postrado a todo el aparato de estado. Finalmente se ignora que acuerdos o beneficios concretos se lograron para las comunidades y como vayan los avances en el cumplimiento, pero esa experiencia dejó muchas enseñanzas para los zitacuarenses:

Primero, que no hemos aprendido de la historia, ni de lo vivido por nuestros vecinos de Ciudad Hidalgo, quiénes, con rumores, de que el cacique del pueblo había envenenado el agua, éste fue linchado por una turba enardecida. Acabando así con la existencia del poderoso Aquiles de la Peña, compadre y amigo del General Lázaro Cárdenas Del Rio. Menos se ha reflexionado lo peligroso que puede resultar esparcir datos infundados, rumores y mentiras a una población poco informada y confundida.

 Se demostró así mismo la perversa ambición de quienes pretenden alguna candidatura, que son capaces de todo con tal de alcanzar sus objetivos, pues tienen la creencia que el fin de obtener el poder o permanecer en el, justifica los medios, como el de aprovecharse de una estructura para divulgar falsedades peligrosas, en lugar de apoyarse en esa organización oficial para realizar labores informativas, que contribuyan a generar conciencia cívica e inhibir cualquier acción que perjudique a la colectividad.

 Pero, sobre todo, exhibió la falta de operación política y ausencia absoluta de liderazgo de quiénes gobiernan el municipio y el estado, resultando inconcebible que en lugar de identificar las inconformidades e impedir se conviertan en conflictos, sean sus propios creadores y promotores. Pero más grave es que, sus colaboradores, evidencien a un Secretario de Gobierno, como alguien que no ejerce control ni siquiera en su tierra y en la población que se supone gobierna, pues se trata de un “presidente con licencia”, además de responsable de la política interna del estado. Pero su equipo lo muestra como alguien incapaz de generar gobernanza en un municipio.

                                         EL INCENDIO DEL CACIQUE y LA APATÍA GUBERNAMENTAL

El martes, el gobernador se reunió en Zitácuaro con el gabinete ambiental, ahí -según algunos testigos presenciales- el mandatario afirmó que iría por los talamontes: “Vamos por los talamontes y por los que lastiman al bosque, no pueden seguir cometiendo daños a nuestros recursos naturales sin que nadie les ponga un alto”, diría textualmente el mandatario estatal. Noticia que, de ser real, verdadera, sincera y honesta, se recibe con beneplácito; pero con mayor satisfacción si se lleva a cabo la advertencia y se aplica la ley de manera estricta, sin simulaciones, ni desviaciones…. Pues, aunque con un poco de demora, no es tarde aun para rectificar y hacer que paguen quienes están destruyendo el hábitat de la humanidad.

 Apenas se había marchado de su tierra adoptiva y bastión político, Silvano Aureoles, cuando se informó de un pequeño incendio en el cerro El Cacique, que a los pocos minutos se convirtió en una conflagración de grandes magnitudes. Ante ese nuevo siniestro no debemos culpar de todo al gobierno, máxime que como ciudadanos no hacemos lo que a cada uno corresponde, pero si podemos afirmar que la mayoría de las desgracias suceden por omisión (indolente o dolosa) de la autoridad.

 Se espera que la advertencia del gobernador vaya dirigida, no a los talamontes que cortan leña para preparar su comida o los que transportan su madera en bestias mulares, si no a los que deforestan decenas de hectáreas para plantar aguacate, incluidas empresas trasnacionales que sobre explotan los mantos freáticos de la región…. Que se les obligue a realizar campañas intensas y permanentes de reforestación (así como acelerado y permanente es el trabajo que emplean en sus plantaciones), que aporten capital para adquirir implementos y equipo para combatir incendios, incluido un helicóptero cisterna (helibalde)… capital para eso y mucho más lo tienen. Aparte de los ahorros que hacen para cubrir las cuotas de protección.

 Hay en nuestro municipio productores de aguacate que han deforestado, no una, sino decenas de hectáreas y lo siguen haciendo, expandiendo su producción, incrementando su riqueza material a costa del sacrificio de los recursos ambientales de todos, algunos de eso ecocidas ni siquiera de la región son, pero aquí se han hecho multimillonarios ante la complacencia de todas las autoridades, de los tres niveles de gobierno.

 Se aclara que no se cuestiona que sean emprendedores, al contrario, se agradece, por ser generadores de fuentes de empleo. Más ante las condiciones de inseguridad, creada por la corrupción y colusión de autoridades con criminales, obligándose a los sectores productivos a pagar doble y hasta triple tributación: al gobierno y a los diversos grupos delincuenciales.

Lo que se critica, es el poco valor cívico, patriótico y ausencia de solidaridad con la humanidad, destruyendo el medio ambiente de manera inmisericorde, sin aportar nada para el restablecimiento o restauración y compensar el daño que están ocasionando.

 Insisto, si talan una hectárea, deberían reforestar tres y si derriban un árbol, plantar diez, y cuidarlos, no sólo hacerlo por cumplir, sino concretar los objetivos ecológicos. Hoy es el momento, El Cacique espera la solidaridad generosa de todos. Más que buscar culpables, es tiempo de acciones, soluciones y prevenciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *