SINOPSIS POLITICA

                                                                                   SINOPSIS POLITICA

                                                                      Por: J. Salatiel Arroyo Zamora

                                                       EN ASCENSO CAMPAÑA DE CARLOS HERRERA

 Quiero confesar que me fui con la “finta” … Me habían dicho varios interlocutores que el candidato del “Equipo por Michoacán”, Carlos Herrera Tello, estaba teniendo serios problemas, ya que su campaña no “prendía”, pues él tenía dificultades para lograr “conectar” con la población votante. Incluso, algunos mal intencionados iban más allá, al especular y soltar la versión de su posible su remoción, de quitarlo como candidato y poner a otro en su lugar. Sin embargo, el fin de semana que estuvo en Zitácuaro, vi a un Carlos Herrera que se vincula perfectamente con los diferentes sectores sociales, un candidato seguro de sí, con un discurso ágil, inteligente, incluyente y propositivo.

 Tan propositivo e incluyente es Herrera Tello, que está prometiendo sumarse (al ganar la gubernatura), a las acciones asistencialista del presidente de la república: aprovechar también los recursos del gobierno de Michoacán para apoyar a los adultos mayores, madres solteras y “ninis”, y a los emprendedores. Ofertas que a un importante número de mexicanos les fascina (no se diga a los michoacanos proclives a parasitar, donde los únicos exentos son los adultos mayores), sobre todo cuando se trata de vivir sin trabajar… y los candidatos aprovechan para decirles lo que quieren escuchar. Al fin es más fácil convencerlos endulzándoles el oído con verdades a medias, que con realidades.

 Ese ascenso de la campaña de Herrera lo corroboran las propias firmas encuestadoras, las que en los últimos estudios de opinión muestran como el alcalde con licencia de Zitácuaro ha venido creciendo en el ánimo popular. A la vez que su homólogo de Morelia se encuentra estancado, a pesar de seguir recorriendo el estado, no como candidato formal, sino como coordinador estatal de “Defensa de la 4T”. 

 Ciertamente, la ventaja de Morena en Michoacán resulta obvia, ya hemos informado cómo su base social se funda en alrededor de 600 mil becarios del gobierno federal (adultos mayores, jóvenes construyendo el futuro, servidores de la nación, madres solteras y ahora hasta encuestadores).

 A la mayoría de ellos, de manera anticipada, les ha sido comprada su voluntad cívica y votarán por Morena, sin importar el tipo de candidatos que el partido postule, así se trate de presuntos abusadores sexuales de menores, supuestos violadores de mujeres, ultrajadores del decoro femenino (de esos que manosean las partes íntimas de las damas), infractores de la legalidad y detractores del órgano electoral, del árbitro del proceso que avaló la legitimidad del presidente de la república depositada en las urnas, pero que hoy, cuando la aplicación de la ley no les conviene, se “rebelan” y atacan a las instituciones, que tanto esfuerzo ha costado crear, corregir y fortalecer.

                                                                MORENA GANA HASTA SIN CANDIDATO

 Además de ser estado vecino, nos hermana la historia y las circunstancias socio políticas son similares, pero distintas las condiciones electorales, entre Michoacán y el estado libre y soberano de Guerrero. Allá la marca de Morena gana con o sin Félix Salgado Macedonio… es más, triunfa hasta sin candidato. Y no es porque su población sea irreflexiva, al contrario, recapacitan su participación cívica con tanta o mayor profundidad que los michoacanos, al menos son más “arrojados” para defender sus derechos e impedir que su dignidad sea pisoteada, son desprendidos de los bienes materiales y más apegados a los valores…. con excepción de la clase política, obviamente.

 Los guerrerenses son cordiales, pero al mismo tiempo rebeldes por naturaleza. Pues han tenido la desgracia de padecer cacicazgos perniciosos, como el de Rubén Figueroa Alcocer, que provocó el surgimiento de una guerra de guerrillas, dirigidas por Lucio Cabañas Berrientos y Genaro Vázquez Rojas.

 Cacicazgo, el de Figueroa Alcocer, parecido al de Los Cárdenas en Michoacán. Con la diferencia de que Rubén Figueroa fue leal hasta morir con sus convicciones partidistas y los caciques michoacanos lo son solo con el poder y el dinero, y se camuflan cambiando de partido de acuerdo a sus conveniencias y escudándose en sus testaferros, como Leonel Godoy Rangel y otros.

 Por ese hartazgo contra esos cacicazgos priistas y la animadversión a la derecha panista, es que los guerrerenses votarán contra todo lo que signifiquen esos nombres y colores, representando Morena la mejor oportunidad para resarcir viejos y profundos agravios.

 Pero en Michoacán la clase política dominante, la que, durante décadas, tras bambalinas ha manipulado a los michoacanos, se infiltró en Morena y es la que en dicho partido decide. Son ellos, los Cárdenas, a través de Leonel Godoy, Lázaro Cadenas Batel, el coordinador de asesores del presidente de la república y Gabriel García, operador nacional electoral de los programas asistencialistas del gobernó federal, representado en Michoacán por su hijo putativo Sergio Pimentel y sus “servidores de la nación”, los que engañaron a los aspirantes y militantes con encuestas que no hicieron e impusieron a quienes les dio la gana, incluidos priistas de los más retrogradas, panistas y personas que ni siquiera se inscribieron.

 El mismo Raúl Moró Orozco es producto de ese vil… por desaseado, perverso y engañoso… proceso interno de imposición. Recuérdese que Cristóbal Arias Solís fue, en todo momento, quien encabezaba las preferencias en Morena y de forma burda lo sacaron de la jugada. Todos esos “detalles” están siendo sopesados por los militantes y simpatizantes de Morena, a quiénes cada día dan más elementos de reflexión para valorar el sufragio. Por eso las condiciones electorales no son las mismas en Michoacán que en Guerrero y entre los purépechas de Morena está en riesgo la victoria por la gubernatura del estado.

                                                                      ¿QUIÉN GANÓ EL DEBATE?

 Para empezar, desde una particular óptica, no se trató de un debate, si no de una exposición de ofertas mercantiles. Las que, usando la retórica como herramienta (en lugar de dinero), se trató de canjearla por votos: palabrería a cambio de sufragios. Ofertas, algunas que no se realizarán, porque ese no es el propósito. El objetivo inmediato es seducir al electorado, arrebatarle los votos, con embustes si es preciso.

 No hubo debate, si acaso algunas acusaciones sin fundamento. Cuando se tuvo la oportunidad de “destrozar”, políticamente hablando, al oponente. Tantas acusaciones de corrupción y falta de transparencia en la vida pública, empresarial y profesional se han atribuido a ciertos participantes, que se esperaba la aportación de pruebas concretas, evidencias documentales para desnudarlos, exhibirlos y derribarlos.

 Pero no, nada extraordinario sucedió. Aunque sí se aportaron algunas lecturas: por ejemplo, aunque con tibieza y cierta timidez, la mayoría de aspirantes a gobernar Michoacán se lanzaron contra Carlos Herrera. Proyectando que (ante la ausencia del abanderad de Morena), para ellos Herrera Tello es el adversario a vencer y al mismo tiempo aduciendo que se trata del candidato mejor posicionado en el ánimo popular.

 Podría especularse que él fue el centro de algunos señalamientos, porque el equipo al que pertenece se encuentra en el gobierno y aporta elementos para ello. Pero igual está el candidato de Fuerza por México, quien ha reiterado pertenecer al grupo del presidente de la república y así lo ha demostrado como Senador. Además, con excepción de Hipólito Mora, todos han prestado sus servicios en la administración pública, han manejado presupuesto, han tenido en su poder la custodia de bienes ajenos, luego entonces, deben traer “cola que les pisen”.

 Esa pasarela política (no debate), sólo sirvió para que Herrera se luciera. De otra manera no se concibe cómo, al enfrentarse con dos “gallones”, uno de ellos (CAS), sin duda el político vigente más experimentado del estado: presidente de dos partidos políticos, ex secretario de gobierno, ex senador, ex diputado federal, tres veces candidato a gobernador y el otro, Magaña de la Mora, un erudito en materia jurídica, ex presidente del poder judicial y ex procurador general de justicia, son los perfiles con los que Herrera se midió y nada le hicieron. Al contrario, lo lucieron.

 Al ser Carlos Herrera el centro de los “ataques”, por alusiones personales los moderadores tenían que concederle en diversas ocasiones la palabra para que replicara, logrando más participaciones y oportunidad de acceder a los reflectores. Mientras algunos se ocupaban de su persona, el presentaba propuestas, no se enganchaba en la diatriba. Hasta su equipo de campaña, concretamente su área de comunicación social, demostraron mayor eficacia. Lo mismo que los colaboradores de prensa de Mercedes Calderón. Ambas unidades estuvieron oportunamente emitiendo comunicados por cada intervención de sus candidatos e informando a los medios de comunicación el desarrollo del evento.

                                                        IXTLAHUAC ENSEÑA EL MÚSCULO

 Con un evento masivo, que aglutinó a alrededor de tres mil personas (aunque algunos afirman que más de 5 mil), que son muchas para un arranque de campaña, reunidas en el estacionamiento de las instalaciones de la feria, Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela inició formalmente sus actividades proselitistas rumbo a la presidencia municipal de Zitácuaro.

 El evento resultó revelador por diversas razones, principalmente porque demostró una vez más el arrastre o liderazgo de Ixtláhuac. Lo que ha intimidado a sus adversarios, que a partir de ese día han bajado la intensidad de sus campañas, lo que significaría que están disminuyendo los gastos invertidos en las mismas, se perciben más austeras. Seguramente no pretenden arriesgar lo que no podrían recuperar.

 Sin embargo, Juan Antonio Ixtláhuac no debe mostrar “todas sus cartas”, ni tanto “músculo”; ya que, no sólo intimidará y alertará a los oponentes externos, sino que podría causar recelos, envidias y medidas preventivas en los aliados, que podrían creer que están “criando cuervos” o contribuyendo en el fortalecimiento de un futuro oponente.

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