SINOPSIS POLITICA

                                                                               SINOPSIS POLITICA

                                                                   Por: J. Salatiel Arroyo Zamora

                                      LOS GABINETES DE ALFREDO RAMIREZ Y ANTONIO IXTLÁHUAC

 No obstante, la incertidumbre, ante las impugnaciones que exigen que la elección del 6 de junio sea anulada y se reponga el proceso electoral. Ya que el mismo se vio manchado por la injerencia del crimen organizado, así como irregularidades que se reflejan en la copiosa votación a favor de Morena y exiguos sufragios para otros candidatos en determinada región, donde inadmisiblemente ni siquiera los representantes de sus partidos votarían por ellos; número de votos nulos superior a la cantidad de sufragios que logró de ventaja el candidato ganador, violaciones a la veda electoral, entre otras conductas que generan ambigüedad respecto a los resultados y restan legitimidad a los supuestos ganadores. A pesar de ello, Alfredo Ramírez Bedolla prepara la integración del gabinete que lo acompañará en su mandato.

 La duda en la ratificación del triunfo de Morena es tal, que algunos líderes de dicho movimiento se han reactivo, realizando recorridos por el interior del estado, visitando a sus seguidores y fortaleciendo a sus estructuras, generando reproches, incluso al interior del partido, como es el caso del ex candidato depuesto, Raúl Morón Orozco, quien ha sido objeto de cuestionamientos por parte de sus propios correligionarios, imputándole estar preparando el terreno para convertirse nuevamente en candidato a gobernador, frente a una eventual anulación y posterior reposición de la elección.

 Pero, aun cuando el Poder Judicial de la Federación ratificara la victoria electoral de Morena en Michoacán, el escenario que se avizora para Ramírez Bedolla como gobernante no es nada halagüeño. Primero, porque, aunque la intromisión de “los poderes fácticos” durante el proceso y jornada electoral no esté contemplada jurídicamente como causal para la anulación de la elección, dicha intervención fue real y la consecuencias tendrán un costo visible para todos, y podría constatarse en la designación de los titulares o mandos medios en las Secretaría y Direcciones de Seguridad Pública, Secretarias y Direcciones de Obras Públicas, así como en las Secretarias de Finanzas o Tesorerías, del gobierno del estado y municipios afines a Morena.

 Lo más grave podría resultar cuando dichos titulares no sean afines al grupo dominante o con quien se hayan signado los acuerdos. Pues ello, seguramente desencadenaría asesinatos de algunos funcionarios, que no satisfagan o ignoren los intereses creados. Ahí se demostraría la existencia de pactos que no se estarían cumpliendo. Y, aun cuando los compromisos fuesen acatados, los grupos contarios no estarían satisfechos y también emprenderían acciones violentas. Esas serían las consecuencias de establecer alianzas con “el diablo”, tarde o temprano resultarán chamuscados. En ese momento muchos electores comprenderán que se equivocaron al sufragar por la continuidad de un proyecto fracasado en materia de seguridad y combate a la violencia y corrupción, sustentado en “abrazos, no balazos”.

Entre los políticos y candidatos que “vendieron su alma al diablo”, no nada más están los de Morena, también hay de otros partidos, aunque los de Morena están resultando más perversos, sobre todo los hijos “arrepentidos” del PRI, algunos del PAN y del PRD, que superaron a sus creadores en malicia. Algunos candidatos fueron forzados por los representantes de dichos poderes “fácticos”, otros hasta fueron a buscarlos para solicitar el aval o pedirles ayuda y ahora que perdieron en ciertos municipios, todavía se atreverán a presionar para exigir posiciones, hacer negocios o ser incluidos como proveedores. Aunque con tiempo se advirtió, que algunos candidatos podrían darse la oportunidad o el “gustos” de ganar, pero no de mandar… o tal vez si lleguen a mandar, pero “obedeciendo”, y no precisamente a los creadores del poder popular.

Respecto al gabinete del gobierno municipal que presidirá Juan Antonio Ixtláhuac, es del dominio público que para Toño la presidencia municipal de Zitácuaro es sólo un espacio de impulso para proyectos político de mayor relevancia, como la candidatura al Senado o nuevamente pretender la gubernatura. Pero, para lograr alguno de esos objetivos tendrá que realizar un trabajo impecable en el ayuntamiento y para conseguirlo deberá integrar un gabinete con el personal mayormente calificado en cada área de la administración pública municipal. Además de leales a carta cabal, honestos, eficientes, transparentes y cordiales con la población, a la que pretenden servir.

 En los círculos cercanos al alcalde electo se mencionan algunos nombres, como el de Carlos Alzati en la Secretaría del Ayuntamiento, quien ya ocupó dicho cargo, pero ahora las circunstancias son diferentes, mucho más complejas, por lo que, para dar resultados satisfactorios y quitar presión al trabajo del alcalde, además de actuar como filtro para que los conflictos no distraigan, ni desgasten al presidente, deberá rodearse de un eficaz equipo de operadores, que atienda, entre otras, las demandas de las comunidades indígenas, en materia de seguridad pública y la gestión del presupuesto participativo. Así como el proceso electivo de las jefaturas de tenencia y encargaturas del orden. Para empezar.

 Que a la Tesorería iría Eduardo Guerrero, de los más cercanos colaboradores de Ixtláhuac. Tal vez nadie podría disputarle dicha nominación, por lo méritos creados, principalmente en campaña. En la Dirección de Ingresos Municipales sería Manuel Rivera, colaborador de Ixtláhuac desde siempre, y en Comunicación Social Hiram Martínez, elemento talentoso.

 Pero las áreas que más preocupan, es Seguridad Pública y Obras Públicas, que es dónde los poderes fácticos y los políticos insaciables tienen mayor interés.

 Respecto al nombramiento del nuevo titular de la Secretaría o Dirección Municipal de Seguridad Pública debe existir especial atención, para evitar la práctica de conductas perniciosas en contra de la población, como actualmente sucede.

 Es verdad que el más grave flagelo social es la inseguridad y violencia, provocadas por la disputa entre grupos del crimen organizado. Pero ese asunto no es competencia del gobierno municipal, ni siquiera del estatal, si no de la federación. Pero si es obligación del municipio proteger la integridad física y patrimonial de sus gobernados, diseñar y aplicar medidas preventivas para evitar otros ilícitos, como robos, asaltos, homicidios, lesiones en riña, etc.

Sin embargo, en la actualidad algunos elementos policiacos lucran con los infractores. A algunos les fabrican delitos, otros son detenidos por faltas menores. Por ejemplo, los elementos policiacos, sin autorización judicial ingresan a domicilios y sustraen escopetas hechizas, de las llamadas “chisperas” y por ese “delito” sus víctimas son puestas a disposición del personal de la Fiscalía Regional, donde son extorsionados con la ya tradicional “cuota” de 40 a 50 mil pesos por “cliente” que caiga en sus garras.

 Antes de ser canalizados a la Fiscalía, los desdichados ciudadanos requeridos por los elementos de Seguridad Pública de Zitácuaro, son despojados de sus pertenencias, celular y el dinero que en ese momento traigan, por los municipales. En tanto que, en la Fiscalía son los familiares que acuden a tramitar la liberación los que son extorsionados.

 Esto sucede de manera generalizada con cualquier infractor, sea narcomenudista, adicto, ladrón, asaltante, incluso con ciudadanos inocentes que tengan “mal aspecto” o los desafortunados que se “topen” con alguna patrulla en horario o lugar “inconveniente”.

 En este círculo vicioso, son algunos delincuentes, como los ladrones, cuya experiencia en quebrantar leyes les ha permitido conocer el manejo interno de las corporaciones policiacas y con facilidad se burlan de sus víctimas, por los contubernios con las autoridades, a las que les dan a ganar dinero por recuperar su libertad y reincidir.

 En resumen, la policía municipal de Zitácuaro está contaminada, cuando la población pide auxilio, porque está presenciando algún enfrentamiento armado, escuchó disparos de armas de fuego en el vecindario o se es testigo de alguna agresión o el tránsito de personas armadas, jamás se acude al llamado o se llega a recoger los muertos, cuando el peligro ya pasó y no hay a quien perseguir o detener.

 No obstante, bajo las actuales circunstancias de capacidad de fuego, organización y penetración de los poderes fácticos en todas las estructuras, de todos los niveles del servicio público. Lo más conveniente para el gobierno municipal es entregar a la SEDENA o Guardia Nacional la seguridad de los zitacuarense, que ellos se hagan bolas, siendo honorables y eficaces combatientes de la corrupción, inseguridad y violencia, o también se entreguen a los criminales, con “abrazos y no balazos”… o bien, que sigan el método de los policías zitacuarenses y de los funcionarios de la Fiscalía Regional, de sangrar a la población, haciendo negocios con los delincuentes y extorsionando a la ciudadanía.

 En cuanto a la Dirección o Secretaría de Obras Públicas Municipal, resulta pertinente recordar que en Zitácuaro existen algunas familias que se han enriquecido especulando con dicha dependencia del gobierno municipal, saqueando sus recursos de manera cínica y descarada. Pero como en este pueblo abundan los ciudadanos de doble o hasta triple moral, a ellos no les importa el origen de las fortunas o capitales de los nuevos ricos, nada más que los tengan, para convertirse en centro de admiración, adulación y postración de personas sin dignidad, pero sobrada avaricia.

 Pues algunas de esas familias infiltraron en el Cabildo a una regidora que, además de la Sindica, debe estar bajo el escrutinio ciudadano, igual que todo servidor público y representantes populares, pero en especial en determinadas áreas, ahora que comenzará a operar el nuevo gobierno, para leer entre líneas el rumbo que tomará la administración pública municipal. Es decir, si a la dueña de una constructora y socia de otra, la ponen en la Comisión o comité de Obras Públicas en el Cabildo, el propósito sería claro: atribuirse adjudicaciones o licitaciones de obra para sí, socios, allegados o cualquiera que esté dispuesto a repartir “el pastel”, distrayendo los dineros públicos a sus cuentas bancarias.

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