SINOPSIS POLITICA

Por: J. Salatiel Arroyo Zamora

 SE RECRUDECE LA VIOLENCIA CON LOS NUEVOS GOBIERNOS

 Normalmente la población vota por el cambio, o por la “transformación”, buscando estar mejor. Principalmente en materia de seguridad y desarrollo social, que la paz y el progreso se conviertan en hechos. No en pasajeros, frívolos, vacíos y engañosos discursos de campaña. Sin embargo, la realidad es diferente a los deseos de la colectividad y de inmediato comienza a hacerse presente, incrementando la incertidumbre, zozobra y ahuyentado las posibilidades de inversiones, generación de empleos y, por consecuencia, el anhelado desarrollo.

 Al mes del relevo gubernamental en Zitácuaro y a unos días de la toma de posesión de Alfredo Ramírez Bedolla como mandatario estatal, este municipio está padeciendo eventos de violencia que no están siendo adecuadamente atendidos. El domingo se suscitaron dos hechos, la madrugada y medio día del miércoles otros y el jueves más. Todos, producto de la desidia de los gobiernos que se fueron y de la impericia de los que han llegado.

 El domingo fue un día inusual para los zitacuarenses, familiares, amigos, vecinos y posiblemente algunos infiltrados, se manifestaron en el centro de la ciudad, exigiendo justicia para Danna Kenneth Carvajal Martínez, la joven que desapareciera y días después su cuerpo fuera encontrado por el rumbo de la planta tratadora de aguas residuales, asesinada con arma punzo cortante.

 A más de tres meses, dicho feminicidio continúa impune, pues el burocratismo e ineptitud de las autoridades de la Fiscalía Regional contribuyeron para que el principal sospechoso se sustrajera de la acción de la justicia, y si no fuese por la insistencia de la familia de la víctima, el caso permanecería ya en el olvido, como tantos otros ilícitos, que han sido cobijados por el manto de la corrupción e impunidad. Pues un importante porcentaje de los funcionarios de la Fiscalía se dedican únicamente a extorsionar a la población, sobornar a quiénes acuden en busca de procuración de justicia y a robar a todo aquél que tenga la desdicha de cruzarse a su paso.

El objetivo único de dichos funcionarios, la mayoría traídos por Alfredo Castillo a Michoacán, parece ser el de saquear el patrimonio de los michoacanos, conducta que han ejecutado desde su arribo a la entidad, a través de secuestros, privación de la libertad, extorsión, cobro de piso, entre otros ilícitos.

 Lo que más irrita a la población, es la ineptitud para resolver casos que impactan a la sociedad, como el feminicidio de Danna. En el que, él o los responsables no ha sido requeridos, provocando indignación generalizada en la población, que se lanza exigiendo justicia. Incluso cometiendo actos vandálicos en contra del patrimonio municipal, como sucedió el domingo, que se pintarrajeo con consignas el inmueble que alberga al ayuntamiento.

 Otro suceso preocupante, sucedió en la comunidad indígena de Crescencio Morales, concretamente en Macho de Agua, dónde grupos a favor y en contra de instituir en esa comunidad un gobierno autónomo, estuvieron a punto de suscitar un enfrentamiento de graves consecuencias para todos.

El conflicto en las comunidades indígenas de Zitácuaro surge como consecuencia de la inseguridad y desatención de las autoridades, así como la resistencia de los pobladores y productores de aguacate del lugar a someterse al pago de cuotas y ceder a los grupos de talamontes sus recursos naturales, como la explotación irracional de los bosques.

 Pero el malestar se intensificó cuando una pareja de adultos mayores, que acudían a recibir atención médica, fueron acribillados y uno de ellos murió. Viéndose en la necesidad de fortalecer los grupos de autodefensa, que habían organizado años antes, para la protección de sus comunidades. Cuyos pobladores se indignaron más, cuando circuló la versión de que autoridades de la Fiscalía les sugirieron integrarse a un grupo armado, para que los protegiera. Optando por gestionar ante las diversas instancias constituirse en comunidades indígenas autónomas, con autogobiernos e independientes del municipio, como ha sucedido con Cherán, Arantepakua, Comanchuén y Nahuatzen.

                                                         ZITÁCUARO ZONA DE GUERRA

 En Michoacán ya nos hemos acostumbrado a que, por ejemplo, en Zamora, todos los días haya ejecuciones y enfrentamientos entre grupos armados, que dejan decenas de muertos a la semana. Ya es algo cotidiano y desafortunadamente empieza a parecer “normal”. Pero cuando ese tipo de disputas son trasladadas a nuestro entorno, de inicio genera incertidumbre, angustia y paranoia. Ya después también nos iremos adaptando y acostumbrando, si los grupos en pugna no logran arribar a acuerdos de alianza o treguas. Porque las autoridades jamás actuarán para resolver de fondo el problema, pues para ellas representa un negocio demasiado lucrativo, que disfrazan con pretextos y justificaciones ridículas: “De abrazos y no balazos”.

 En Zitácuaro, la ausencia de trabajo de las corporaciones policiacas, de todos los niveles, se evidenció trágicamente a partir del día lunes, cuando en pleno centro de la ciudad, en la calle Hidalgo, a unas cuadras del recinto oficial de la presidencia municipal, un negocio fue tiroteado al medio día. 

 Lo anterior sólo fue el preámbulo del caos, pues la madrugada del miércoles gran parte de la ciudad fue escenario de escaramuzas. El saldo oficial: tres muertos y un herido, entre las víctimas mortales una mujer. Horas más tarde, dos taxistas del municipio de Ocampo fueron ejecutados sobre la carretera Zitácuaro – Morelia, a la altura de Curugueo, a unos metros del cuartel de la policía municipal, quienes pese a la corta distancia llegaron tarde a la escena del crimen, mucho después de los cuerpos de auxilio, incluso más tarde que algunos medios de comunicación. Aunque sí arribaron antes que el resto de corporaciones policiacas. Cuya labor se ha reducido a levantar cadáveres.

Al día siguiente – ayer jueves- tres jóvenes fueron asesinados cerca de la Unidad Deportiva de La Joya, sobre la vialidad que conduce a San Miguel Chichimequillas de Escobedo. Entre los asesinados, también hay una mujer.

                                                                      ZITÁCUARO EN ALERTA

 Por primera vez, en estos 15 años de inseguridad y violencia exacerbada en Michoacán, se emitió un comunicado de Alerta a la población de Zitácuaro, exhortando a “no salir de los domicilios o resguardarse en un lugar seguro, hasta que se normalice la situación de seguridad en todo el municipio”.

 Situación que evidenció la ineptitud de los gobiernos y sus corporaciones policiacas para cumplir la inalienable obligación de brindar seguridad a los gobernados y, ante tal ineptitud, los “exhortan” a que se protejan a sí mismos, ocultándose en sus casas. Lo que, por prudencia, los ciudadanos debemos hacer, conociendo de antemano que estamos en condiciones de indefensión, frente a la corrupción e incompetencia del gobierno para hacer respetar nuestras garantías constitucionales. Pero, que el propio gobierno acepte tácitamente su incapacidad, es más grave de lo imaginado.

 Obviamente dicho comunicado, acompañado de los hechos violentos y la certeza de que se está indefenso, sin protección de ningún tipo por parte del Estado (sea gobierno municipal, estatal y federal), generó histeria y paranoia colectiva, causando el cierre de escuelas y miedo entre los asistentes a una celebración religiosa, que ante el rumor del arribo a Zitácuaro de grupos armados, se refugiaron en la Iglesia de la colonia La Joya, confundiendo los fuegos pirotécnicos con disparos de armas de fuego.

 ES MOMENTO DE GOBERNAR, SE ACABARON LOS PRETEXTOS y REPARTICIÓN DE CULPAS

Se acabaron las campañas y con ellas las guerras mediáticas. Hoy es momento de gobernar, de terminar con los pretextos y repartición de culpas para justificar ineptitud. También es tiempo de apoyar a nuestros gobiernos, brindándoles el beneficio de la duda, sumándonos a las tareas que convoquen a favor de la colectividad, sin dejar de lado el deber cívico de escudriñar el quehacer que realizan y fiscalizar los bienes entregado en custodia para su eficaz, honesto y transparente administración, sin darles oportunidad de que el poder los toque y los trastorne, como suele suceder, evitando se conviertan en sujetos engreídos, arrogantes, déspotas y prepotentes, y se comporten como lo que pidieron ser: humildes súbditos, sumisos empleados del pueblo. En lugar de vulgares fanfarrones y ordinarios imitadores de “virreyes”.

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