SINOPSIS POLITICA

Por: J. Salatiel Arroyo Zamora

TOÑO IXTLAHUÁC A 75 DÍAS DE GOBIERNO

Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela cumple dos meses y medio al frente del gobierno municipal de Zitácuaro, cargo que ocupa por segunda ocasión, lo que significa que tiene experiencia. Tal vez por ello su trabajo ha sido intenso, desde la toma de posesión y hasta la fecha. Percibiéndose que sus funcionarios laboran bajo presión y con ingresos reducidos.

Para algunos analistas, la presión en el trabajo y la exigencia de resultados óptimos en el corto plazo (o “soluciones inmediatas”), así como los supuestos disminuidos sueldos, podría ser parte de una prueba de resistencia o estrategia para “reventar” a los funcionarios que no dispongan de vocación de servicio, voluntad para hacer bien las cosas, ni la disciplina y fortaleza que debe tener un servidor público; o bien, un intento por deshacerse de quienes fueron ingresados a la nómina para cumplir compromisos y es necesario remover para incorporar a ciudadanos eficientes.

 Pues de los resultados que aporten a la población del municipio, dependerá el futuro político del equipo gobernante, mediante la ratificación del mismo, a través de alguno de sus miembros, al frente de la alcaldía. Y alcanzar la nominación a la senaduría o diputación federal para el líder del grupo, como proyección para el 2027.

Lo positivo, es que ese activismo sin descanso del edil zitacuarense comienza a rendir frutos, concretos y tangibles, para los pobladores del municipio. Sacando provecho a la cordial relación que ha construido con el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y con las agrupaciones empresariales del estado, Juan Antonio Ixtláhuac ha conseguido se trabaje en la reapertura de la central de abastos de esta ciudad. Lo que contribuiría a descongestionar de comercio y aligerar el pasado tráfico de personas y vehículos en una parte de la ciudad que se ha convertido en intransitable por las aglomeraciones, como es la zona de la central camionera. Donde el comercio informal invade no solo banquetas, también las vialidades.

Respecto a la central de abastos, cuya construcción se inició en los años 90´s, es importante informar que, de acuerdo a datos proporcionados por el propietario original y constructor de la misma, Arturo Piña Plata, dicho inmueble es de los más avanzados del país y sigue siendo el único cuyas bodegas son de tres niveles. Además, en el predio se tenía proyectado edificar un hotel para transportistas y productores que trajeran sus mercancías y un espacio para establecer un centro comercial.

 En el proyecto arquitectónico original del citado mercado de abastos, también se consideró (en aquel tiempo), ubicar en dicha área a la actual central camionera, para impulsar el crecimiento urbano de Zitácuaro a ese rumbo, desconcentrar la mancha urbana y aligerar la carga vehicular y tránsito humano. Al respecto, tal vez resultaría conveniente retomar esa iniciativa, ya que, si la central camionera continúa donde está, seguirá abundando el comercio en su área perimetral. Podrán ser reubicados algunos productores y comerciantes, pero pronto esos espacios públicos recuperados serán ocupados por otros.

Además, el lugar donde se reubique la central de autobuses, de inmediato se convertirá en zona comercial y habitacional.

 Es verdad que la central camionera es un espacio privado, pero todo se puede resolver a través del diálogo, que culmine en acuerdos justos para todos. Maxime que, lo que se busca, es el bienestar colectivo de los zitacuarenses.

Una iniciativa más, del alcalde Ixtláhuac en colaboración con el gobernador Ramírez Bedolla y empresas establecidas en el municipio, es la inversión de cuatro mil millones de pesos, de la empresa Arauco México, antes Rexcel, para la construcción de la planta de producción de MDF en Zitácuaro. Teniéndose proyectado la generación de tres mil empleos directos e indirectos, que tan necesarios y urgentes son, en este momento de crisis. Calificada dicha inversión económica como la más grande del sector empresarial en los últimos 40 años. Por ello se considera que Zitácuaro podría convertirse en “la nueva ruta económica de Michoacán”.

Otra acción positiva más, es impulsar la “industria sin chimeneas”, como se le conceptualiza al turismo. Lo que se lograría con la apertura al público del Santuario de la Mariposa Monarca en la zona del Cerro Cacique y Cerro Pelón, en los límites con el Estado de México. Así como impulsar el atractivo de la Presa del Bosque, con la instalación de un muelle.

 Entre otras obras y acciones de gobierno destinadas a generar desarrollo y bienestar, aprovechando la ubicación geográfica de privilegio de nuestro municipio, por su cercanía con uno de los mercados más demandantes de productos: el de la CDMX, la quinta ciudad más grande y poblada del planeta, que encaja perfectamente con la capacidad productiva de la región, en materia agrícola. Así como los atractivos naturales, agradable clima, relevante historia, deliciosa gastronomía, bellos bosques, manantiales, cascadas, y otros tantos potenciales turísticos que no han sido debidamente aprovechados.

 Pero, también prevalece una nube gris que, no sólo opaca el horizonte de crecimiento de esta región, sino que genera incertidumbre y terror, es la inseguridad pública y la imparable violencia. Sin el control de ese azote, difícilmente habrá progreso y bienestar. Ojalá el gobierno federal intervenga ya al respecto, combatiendo o pactando con los grupos en pugna, no importa la estrategia y táctica que emplee, siempre y cuando el objetivo de la paz se convierta en realidad.

                                                    NO LLEGA LA PAZ ANHELADA A MICHOACÁN

Algo no está funcionando bien en Michoacán con los gobiernos de la 4T, esos que criticaban a Silvano Aureoles por la inseguridad y violencia, y condenaban a Felipe Calderón por su guerra “fallida” en contra de los carteles. Ahora que está en sus manos hacer lo que otros omitieron o perfeccionar las estrategias fallidas, no se explica las causas que están recrudeciendo la violencia, convertida en terror e incrementando la inseguridad, transformada en angustia.

Lo cierto, es que la paz no llega a Michoacán. Al contrario, se intensifican y empeoran la incertidumbre y el terror. La semana antepasada once inocentes fueron ejecutados en Tarecuato, municipio de Tangamandapio; el sábado, siete cuerpos descuartizados fueron abandonados en la cajuela de un taxi, en el centro de Ciudad Hidalgo, continúa la desaparición de taxistas y zonas dónde resulta prácticamente imposible transitar con libertad, sin el temor de ser interceptado e interrogado por grupos que operan al margen de la legalidad.

 El colmo, es que se realicen mesas de seguridad y aparatosos operativos policiacos y en medio de ellos se susciten ejecuciones y desapariciones de hombres y mujeres.

Qué se resuelva el problema de la inseguridad, es la aspiración más anhelada de los michoacanos. Y, si para conseguir alcanzar ese sueño, es necesario dialogar y pactar con los grupos en pugna, que se haga. Si es preciso revisar la estrategia de “abrazos y no balazos” y se requiere modificarla, que se haga, pero que se acabe la pesadilla.

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